M
Maria Nuñez Chacón
Guest
El ataque a Irán tiene un impacto más allá de las zonas del conflicto, sacude las cadenas de suministro y amenaza con encarecer las importantes en Costa Rica y América Latina, especialmente en materia de energía y combustible.
De acuerdo con Ricardo Ruiz, docente de Ingeniería en Cadena de Suministro y Logística de Universidad Fidélitas este ataque lanzado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel reavivó la tensión geopolítica en Oriente, y a la vez encendió las alarmas en los mercados energéticos y las cadenas de suministros globales, que se sentirían con mayor rapidez en economías pequeñas y abiertas como la costarricense.
El Estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado y es uno de los principales “cuellos de botella” del planeta por donde transitan diariamente decenas de buques petroleros que abastecen a Asia, Europa y América.
De hecho, en las horas posteriores al primer bombardeo, el crudo Brent alcanzó picos cercanos a los $82 por barril, con incrementos diarios superiores al 9%, mientras que el gas natural en Europa experimentó aumentos abruptos ante el temor de disrupciones en el suministro desde el Golfo Pérsico.
“Para economías importadoras netas de combustibles, como Costa Rica, el encarecimiento energético tiene un efecto dominó. El país depende en gran medida de la importación de hidrocarburos para el transporte, la industria y parte de la generación eléctrica, por lo que un alza sostenida en los precios internacionales presiona las tarifas, incrementa los costos logísticos y termina trasladándose a los precios finales”, explicó el experto.
Por su parte, en América Latina hay muchas cadenas productivas que dependen del transporte marítimo intercontinental, sobre todo de alimentos procesados, dispositivos médicos, manufactura liviana y tecnología.
Sumado a esto, es muy probable que se presenten aumentos de las primas de seguros para buques que atraviesan las zonas de riesgo y los desvíos de rutas que elevan los tiempos y costos de entrega.
Ruiz detalló que la economía costarricense se sustenta en gran medida de las exportaciones de dispositivos médicos, agrícolas y servicios empresariales, los cuales no son ajenos a esta situación, por lo cual, un aumento sostenido en los costos de transporte marítimo o aéreo podría afectar la competitividad de sus ventas al exterior.
Asimismo, la importación de insumos industriales podría encarecerse o enfrentar retrasos y el actual escenario exige al país medidas preventivas por parte del sector empresarial, incluyendo la diversificación de proveedores, evaluación de rutas alternativas, el fortalecimiento de inventarios estratégicos y una mayor digitalización para anticiparse.
Para la región centroamericana, por su parte, las economías comparten rutas marítimas y proveedores internacionales, el efecto podría amplificarse, dado que, los puertos de la región, que ya operan bajo presión por congestión y limitaciones de infraestructura, podrían enfrentar nuevos desafíos si se consolidan desvíos globales de tráfico marítimo.
“Más que un episodio aislado, la escalada en Oriente Próximo confirma que las cadenas de suministro se han convertido en un terreno estratégico donde confluyen geopolítica, energía y comercio. En un mundo interconectado, un conflicto a miles de kilómetros puede reflejarse, en cuestión de semanas, en el precio del combustible en San José o en los costos de exportación desde cualquier puerto latinoamericano”, añadió.
La entrada Energía y transporte podrían ser más costosos en Costa Rica producto de ataques a Irán aparece primero en Semanario Universidad.
Sigue leyendo...