Empresarios temen que guerra en Medio Oriente provoque altos costos en energía e insumos industriales para el país

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Maria Nuñez Chacón

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El sector empresarial mantiene las alertas encendidas ante la coyuntura geopolítica internacional y el impacto que puede generar sobre una economía pequeña y abierta como la costarricense, dado que un escalamiento de los conflictos o una mayor extensión impactará las cadenas de suministros y los precios internacionales de las materias primas, lo que indudablemente se trasladaría a las naciones importadoras y exportadoras, hasta finalmente llegar a los consumidores.

Diversas cámaras empresariales coinciden en que, pese a que Costa Rica tiene una baja exposición comercial directa con Medio Oriente, el impacto se dará principalmente a través del aumento en los precios de los combustibles, mayores costos logísticos y un entorno internacional más incierto.

En un análisis desarrollado por la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) se destacan datos de la agencia gubernamental estadounidense Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) que muestra que en 2024 el estrecho de Ormuz movió alrededor de 20 millones de barriles diarios, equivalentes a cerca de 20% del consumo mundial de líquidos petroleros evidenciando la importancia que tiene.

Para marzo de 2026 la EIA reportó que el precio spot del Brent (crudo extraído del mar del Norte) promedió $103 por barril, unos $32 por barril por encima del promedio de febrero, y que en su escenario base subiría un promedio de $81por barril en el primer trimestre del año hasta un pico de $115 por barril en el segundo trimestre.

Mientras tanto, la agencia Reuters indicó el 7 de abril de 2026 que ciertos cargamentos físicos para entrega inmediata se negociaron cerca de $150 por barril, reflejando condiciones de escasez en el mercado spot.

Por lo tanto, el análisis de la CICR muestra que estos diferenciales reflejan posibles condiciones de escasez en el mercado a mediano y largo plazo, y sugiere un efecto en el precio de los combustibles que trasladaría los aumentos del crudo entre 45% y 85% al valor de los combustibles, costos logísticos e inflación global.

La disrupción en rutas clave como el estrecho de Ormuz ha provocado una caída de hasta un 95% en el tránsito marítimo en cuestión de semanas, lo que obliga a desvíos de rutas, mayores tiempos de entrega y un mayor consumo de combustible por viaje. Esto se traduce en mayores costos de fletes, aumento en primas de seguros, menor disponibilidad de flota.

Dado que el país importa la totalidad de los hidrocarburos que consume, el aumento en los precios internacionales, los costos logísticos y eventuales presiones cambiarias se trasladarían de forma directa a la economía.

El informe plantea que, aunque la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) descarta un riesgo inmediato de desabasto, sí se anticipa un encarecimiento del suministro y mayores costos operativos para el sector productivo, en un entorno internacional más incierto y volátil

“Para el sector productivo los efectos ya son tangibles, en datos preliminares de Recope presentados a la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (Aresep) se proyectan aumentos de hasta un 50% en el búnker, alrededor de 18% en el diésel y cerca de 18% en el gas GLP, lo que incide directamente en los costos logísticos y de transporte a nivel global y local”, detallan expertos de la Cámara de Industrias.

En una economía abierta como la costarricense, estos incrementos se trasladan directamente al costo de importar insumos y exportar productos, y presiona la competitividad del sector productivo frente a otras naciones.

De acuerdo con Víctor Pérez Pérez, presidente de Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), en el ámbito logístico, las cadenas a nivel mundial se han visto afectadas por el cierre de espacios aéreos, redireccionamiento de buques y disponibilidades de equipos.

“Aunque el tránsito de las exportaciones costarricenses no depende del tránsito por el estrecho, las afectaciones son colaterales, parte del impacto en la importación de materias primas, lo sufre la industria alimentaria: a nivel global, aproximadamente el 6% del crudo se destina a la producción de plásticos, de los cuales cerca de un 40% son requeridos por el sector de empaques. Para Costa Rica, esto no es un dato menor, porque estos materiales son un componente clave para garantizar la inocuidad, la conservación y el éxito logístico de nuestros productos en los mercados internacionales”, explicó Pérez.

Empresarios prevén impactos

Uno de los sectores que prevé impactos es el agro, de hecho, Óscar Arias Moreira, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, indicó a UNIVERSIDAD que están valorando los efectos en el incremento de los costos de importación de materias de primas para la fabricación de alimentación animal, específicamente para aves, cerdos y ganado vacuno.

“Otro de los rubros que está siendo impactado son las materias primas para la fabricación de fertilizantes, por el encarecimiento energético, en particular de gas natural y combustible, por la menor disponibilidad de insumos a nivel internacional, así como posibles aumentos en el costo de transporte marítimo”, explicó Arias.

En este sentido, Víctor Pérez agregó que el sector agropecuario es uno de los más afectados, ante un Índice General de Precios de Fertilizantes que ha mantenido una tendencia alcista durante el mes de febrero y abril de hasta un 7%.

“Los cierres de rutas marítimas provocan el aumento de los costos de producción de fertilizantes. A esto se suma, la fuerte afectación del tipo de cambio, por el cambio climático y los retos de infraestructura de siempre. Un sector intensivo en la generación de empleo en las zonas rurales y costeras”, recordó el empresario.

De acuerdo con un análisis del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA) uno de los impactos se está presentando en la urea —un fertilizante ampliamente utilizado en la agricultura—, ya que su precio ha superado los $700 por tonelada, su nivel más alto desde octubre de 2022, con un incremento de más del 70% en este año.

Allan Quesada, investigador del Cinpe-UNA, mostró que el conflicto internacional provocó un incremento en los precios del gas natural, un insumo clave para la producción de urea y restringió los flujos a través del estrecho de Ormuz, por donde transita un tercio de los envíos de los fertilizantes.

El aluminio es otro producto al que ha afectado la guerra, pues la región del golfo Pérsico aporta un 9% del total mundial y generó un incremento del valor por tonelada de $2.400 a $3.400, aproximadamente.

“En el caso de Costa Rica, el encarecimiento del petróleo y de los costos del transporte internacional pueden aumentar la inflación importada y deteriorar la balanza comercial, mientras que una desaceleración de la economía mundial podría afectar la demanda externa de exportaciones y el ingreso de inversión extranjera directa”, dijo Quesada.

Presiones en otros sectores

Desde el sector comercial también observan presiones en los costos de presiones en fertilizantes e insumos industriales, como plásticos, aluminio, urea y gas natural, que podrían aumentar el precio de los alimentos y afectar las cadenas globales de suministro.

A esto se sumaría el riesgo inminente en el incremento de los costos logísticos y de fletes internacionales, tanto en importaciones como en exportaciones.

Ricardo Carvajal, asesor económico de la Cámara de Comercio de Costa Rica, señaló que empiezan a observar alzas en los costos de transporte marítimo y seguros, por el desvío de rutas para evitar zonas de conflicto y el aumento en los riesgos percibidos por las navieras.

“Esto será más marcado si el conflicto escala y afecta rutas clave como el canal de Suez, lo que obligaría a desvíos de rutas marítimas y mayores costos de transporte marítimo y seguros”.

Para el empresario del sector comercial, habría que valorar el impulso de medidas, similares a las adaptadas en 2022, como la reducción de cargas impositivas sobre fletes internacionales, con el objetivo de mitigar el impacto en costos de importación y contener el traslado a precios al consumidor.

Así como promover la diversificación de proveedores y rutas cuando sea posible, reduciendo la dependencia de zonas con alta volatilidad geopolítica y mantener un diálogo permanente con las autoridades para reaccionar con agilidad si se materializan escenarios de estrés más severos en precios de energía o en cadenas de suministro.

Por su parte, Maritza Hernández, presidenta de UCCAEP, reconoció su preocupación ante la alta dependencia de Costa Rica al comercio exterior y la logística marítima, y que más del 80% del comercio internacional del país se mueve por vía marítima, por lo que cualquier disrupción externa en rutas, tiempos o costos logísticos impactará directamente la competitividad nacional.

Aunque aclaró que no todos los sectores resienten los efectos con la misma intensidad o tiempo, sí reconoció que son claras las presiones sobre insumos importados como el combustible, las resinas plásticas, el transporte y tiempos de entrega, algo que incide en los precios internos, particularmente para el productor manufacturero.

“Aunque no podemos afirmarlo de manera automática, ni uniforme para todos los productos, sí podemos decir que algunos precios al consumidor se incrementarían, pues, al subir los costos logísticos y los insumos estratégicos, puede trasladarse gradualmente a la cadena productiva y finalmente al consumidor final”, aceptó Hernández.

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