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Cristian Escudero
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El Salvador es reconocido hoy por ser un país libre de criminalidad, como dice su presidente el país más seguro del hemisferio occidental, y la formula ha sido aplicar la ley a las bandas criminales que se habían apoderado del territorio y que actuaban con total impunidad asesinando y extorsionando a los ciudadanos. Hoy todo eso es parte de una historia que los salvadoreños no quieren recibir.
Pero la decisión de Nayib Bukele de castigar de forma ejemplar a quien vulnere la ley sigue tan vigente como cuando comenzó a trabajar con el Plan Control Territorial, su última decisión es solicitar a la asamblea legislativa que haga una reforma constitucional para que la legislación salvadoreña contemple la aplicación de la cadena perpetua como castigo, específicamente para violadores, homicidas y terroristas.
La Asamblea ya está dando los pasos para armonizar las leyes a fin de que la prisión perpetua se convierta en una realidad. Los salvadoreños que por años fueron víctimas de los delincuentes que controlaban las cárceles, que habían infiltrado el sistema judicial y donde se vivía bajo el lema “ver, oír y callar”, dicen que el presidente está haciendo lo posible para que no haya regreso a El Salvador manchado con la sangre de inocentes.
El presidente Nayib Bukele desafía de esta forma a quienes aseguran que se está violando derechos humanos, a lo que el mandatario siempre responde que de la misma forma en que se aboga por la libertad de delincuentes, se debió velar siempre por toda la gente que murió por no pagar la renta, por los ciudadanos que fueron asesinados cuando iban hacia su trabajo, por los que que fueron sacados de sus casas por las bandas criminales que violaban, robaban y se habían convertido en la ley en todo el territorio.
Para aplicar la cadena perpetua El Salvador debe reformar el artículo 27 de la Constitución en su inciso dos e introducir el castigo, luego proceder a armonizar toda la legislación secundaria y se de las herramientas a los jueces para poder aplicarla.
En países agobiados por la criminalidad los ciudadanos dicen que quieren un Bukele para que gobierne y ponga orden en las calles, ya que por ahora son las bandas criminales las que imponen su ley.
El partido de Bukele tiene mayoría en la Asamblea Legislativa, lo que da luz verde para que sus iniciativas pasen de forma expedita.
La oposición salvadoreña está totalmente reducida y muchas veces se queda sin argumentos ante las decisiones del mandatario, porque saben que goza de una amplia popularidad entre los ciudadanos.
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Pero la decisión de Nayib Bukele de castigar de forma ejemplar a quien vulnere la ley sigue tan vigente como cuando comenzó a trabajar con el Plan Control Territorial, su última decisión es solicitar a la asamblea legislativa que haga una reforma constitucional para que la legislación salvadoreña contemple la aplicación de la cadena perpetua como castigo, específicamente para violadores, homicidas y terroristas.
La Asamblea ya está dando los pasos para armonizar las leyes a fin de que la prisión perpetua se convierta en una realidad. Los salvadoreños que por años fueron víctimas de los delincuentes que controlaban las cárceles, que habían infiltrado el sistema judicial y donde se vivía bajo el lema “ver, oír y callar”, dicen que el presidente está haciendo lo posible para que no haya regreso a El Salvador manchado con la sangre de inocentes.
El presidente Nayib Bukele desafía de esta forma a quienes aseguran que se está violando derechos humanos, a lo que el mandatario siempre responde que de la misma forma en que se aboga por la libertad de delincuentes, se debió velar siempre por toda la gente que murió por no pagar la renta, por los ciudadanos que fueron asesinados cuando iban hacia su trabajo, por los que que fueron sacados de sus casas por las bandas criminales que violaban, robaban y se habían convertido en la ley en todo el territorio.
Para aplicar la cadena perpetua El Salvador debe reformar el artículo 27 de la Constitución en su inciso dos e introducir el castigo, luego proceder a armonizar toda la legislación secundaria y se de las herramientas a los jueces para poder aplicarla.
En países agobiados por la criminalidad los ciudadanos dicen que quieren un Bukele para que gobierne y ponga orden en las calles, ya que por ahora son las bandas criminales las que imponen su ley.
El partido de Bukele tiene mayoría en la Asamblea Legislativa, lo que da luz verde para que sus iniciativas pasen de forma expedita.
La oposición salvadoreña está totalmente reducida y muchas veces se queda sin argumentos ante las decisiones del mandatario, porque saben que goza de una amplia popularidad entre los ciudadanos.
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