El pastel y el betún

Prensa Libre

New member
EDT-Pablo-Escobar-Guerra.png

Civitas

El pastel y el betún

Quien ocupe ese cargo tendrá una influencia directa sobre quiénes podrán competir en las elecciones generales de 2027.

EDT-Pablo-Escobar-Guerra-bn.png


Pablo Escobar Guerra


21 de junio de 2026

|

time-clock

00:04h



Compartir en Facebook

Compartir en X

Compartir en LinkedIn

Compartir en Whatsapp



Copiar enlace



Guardar artículo
EDT-Pablo-Escobar-Guerra.png


Hay una imagen que resume mejor que cualquier análisis lo que ocurre en la política guatemalteca. El Estado es un pastel con betún. El betún es lo que todos vemos, la capa brillante y colorida de arriba, los titulares, las declaraciones, los escándalos, los nombramientos televisados y los dimes y diretes de cada semana. Pero debajo del betún está el pastel, y del pastel no sabemos gran cosa. No sabemos de qué sabor es, no sabemos cuántos pisos tiene, no sabemos si es sin gluten, y sobre todo, no sabemos cómo se reparten las rebanadas.


El primer semestre de 2026 fue, en esos términos, puro betún. Guatemala vivió una sucesión de elecciones institucionales que monopolizaron la conversación pública. La elección del Tribunal Supremo Electoral, responsable de arbitrar las elecciones generales del próximo año. La Corte de Constitucionalidad, encargada de velar por el orden constitucional. Y la elección del fiscal general del Ministerio Público, llamada por muchos la joya de la corona, que resultó ser un tira y encoge donde cada actor quería asegurarse su rebanada. Y así, entre escándalos y negociaciones, el primer semestre fue consumido, rebanada a rebanada.


Pero lo que se cocinó adentro del pastel, los acuerdos, los equilibrios, los favores intercambiados en pasillos y los compromisos adquiridos, eso todavía no lo sabemos con certeza, y quizás nunca lo sabremos del todo. La segunda mitad del año arrancará con las aguas aparentemente calmadas, los diputados mostrando sus instintos electorales con una campaña anticipada que nadie llama campaña, varios personajes presidenciables buscando protagonismo de cara a 2027 y un presidente que ya solo espera que el reloj marque el final para irse sin pena ni gloria, aunque con la certeza de que el horno no está apagado.

Porque al final, un país que solo conoce el betún nunca sabrá de qué está hecho el pastel que le sirven.



Queda pendiente una elección institucional que no ha generado mayor conversación pública dada su relevancia, la del contralor General de Cuentas. El Congreso ya emitió la convocatoria a la comisión de postulación y el proceso avanza, pero avanza sin el peso que merece. La Contraloría fiscaliza el gasto público y los recursos del Estado, audita a las instituciones gubernamentales y emite dictámenes sobre el manejo de fondos públicos, funciones que en cualquier república seria ocuparían permanentemente la conversación pública. Y además administra el finiquito, ese documento que acredita que un funcionario no tiene cuentas pendientes con el Estado y que habilita la participación en procesos electorales.


Quien ocupe ese cargo tendrá una influencia directa sobre quiénes podrán competir en las elecciones generales de 2027, lo que convierte esta elección en algo considerablemente más que un trámite institucional de fin de año. Y sin embargo, el silencio que rodea el proceso contrasta con el ruido que generaron las elecciones anteriores, lo cual dice bastante sobre cómo se administra la atención pública en Guatemala.


El betún se vuelve peligroso cuando cubre precisamente lo que más importa, y este proceso tiene todas las condiciones para transcurrir sin el escrutinio que merece. Si la comisión de postulación no siente la presión de seleccionar al mejor perfil disponible, el resultado podría ser el de siempre, otro pastel repartido en silencio, otra rebanada que cambia de manos sin mayor explicación.


La comisión tiene en sus manos la responsabilidad de que quien administre ese cargo sea alguien con la idoneidad y la independencia que la función exige. Porque al final, un país que solo conoce el betún nunca sabrá de qué está hecho el pastel que le sirven.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior