K
Kurt Freund Ruf
Guest
La lA está revolucionando tanto la ciencia dura, así como la blanda previamente comentada, en múltiples campos, como son la biología estructural, la química y la medicina; logrando saltos, crecientes en descubrimiento y desarrollo de fármacos, ciencia de materiales o soluciones energéticas y del agro. Alfa Fold 3, que se utilizó para resolver el problema de plegamiento de proteínas. representa solamente la punta de Iceberg. Cuando la IA general aplica su poder a otras disciplinas científicas, la llamada disrupción científica genera progreso acelerado en todos los campos, sea esto de la salud, la energía, la manufactura, etc. etc.
Esto plantea un futuro no sólo más rápido en investigación, sino completamente distinto, el paradigma del conocimiento y la producción científica pero el mismo procesamiento de esta abundante información es asistida y aun procesada por la misma IA.
Si analizamos el cambio de estrategia de Elon Musk, de su posición de colonizar Marta hacia industrializar, la luna, se revela una lógica basada en aprovechar los. recursos lunares, cuyas materias primas tienen mucha similitud con las del planeta tierra del del que alguna vez fue parte. Plantea construir infraestructura en un ambiente de baja, gravedad y con condiciones favorables y con mucho mayor cercanía a la tierra.
Su visión es construir un enjambre de Dyson“ una constelación masiva de satélite inteligentes, que actúan como centros de datos de estaciones de energía solar, para extender la capacidad computacional y energética más allá de la tierra de modo costo competitivo. La colonización, en esta etapa será robótica, con humanos, supervisando y expandiendo lo construido por robots como Optimus.
La densidad creciente de satélites crea un fenómeno llamado “halo terrestre “, un anillo visible alrededor del planeta que modifica para siempre el paisaje nocturno y marca una transición a una civilización de tipo II, según la escala de Kardashev. Este cambio refleja una profunda transformación en cómo usaremos el espacio para computación y energía y la expansión, acelerada y constante hacia el futuro tecnológico avanzado.
El siguiente paso constituye la producción espacial, y para ello hay que diseñar todo un sistema logístico muy distinto al que estamos acostumbrados cuya actual limitante es la incapacidad para lanzar suficientes satélites a la velocidad necesaria. Se prevé que la producción robótica espacial para la producción superará la capacidad de lanzamientos, lo cual nos lleva nuevamente al punto tratado previamente, que es la fabricación lunar con fábrica robotizadas que construyen los chips y componentes en el mismo espacio, evitando la dependencia de las limitaciones terrestres. Esto implica el desarrollo de tecnologías inéditas de producción a nivel atómico y con conocimientos de física avanzada que dispararían la economía espacial a valores incalculables.
Este escenario de aceleración tecnológica nos obliga a replantear todo lo que entendemos sobre el trabajo, ciencia, economía y sociedad. La IA es un motor imparable que define procesos, mercados y fronteras. El desafío no está en evitar esta transformación. Sino decidir cómo podemos ser partícipes activos en ella. ¿Seremos creadores o consumidores?; ¿Cómo adaptamos nuestras habilidades, negocios y sociedades para un mundo “omnipresente”?
Se debe actuar de manera inmediata, adquiriendo conocimientos de IA, explorando agentes IA, invirtiendo en la convergencia cuántica entre IA y la cripto, reventando modelos productivos y siendo protagonistas de este cambio histórico. En todos ellos hay en oportunidad laboral inmensa para los que se preparan para un futuro, no muy lejano. Las noches dejarán de ser un cielo estrellado y se convertirán en un anillo brillante de inteligencia artificial, marcado por una competencia de exploración espacial de quienes tienen el dominio tecnológico. Estamos en un punto de inflexión sin precedentes con implicaciones que determinaran no solo el desarrollo pero el destino, no sólo de las próximas décadas sino posiblemente del futuro de la humanidad.
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Esto plantea un futuro no sólo más rápido en investigación, sino completamente distinto, el paradigma del conocimiento y la producción científica pero el mismo procesamiento de esta abundante información es asistida y aun procesada por la misma IA.
Si analizamos el cambio de estrategia de Elon Musk, de su posición de colonizar Marta hacia industrializar, la luna, se revela una lógica basada en aprovechar los. recursos lunares, cuyas materias primas tienen mucha similitud con las del planeta tierra del del que alguna vez fue parte. Plantea construir infraestructura en un ambiente de baja, gravedad y con condiciones favorables y con mucho mayor cercanía a la tierra.
Su visión es construir un enjambre de Dyson“ una constelación masiva de satélite inteligentes, que actúan como centros de datos de estaciones de energía solar, para extender la capacidad computacional y energética más allá de la tierra de modo costo competitivo. La colonización, en esta etapa será robótica, con humanos, supervisando y expandiendo lo construido por robots como Optimus.
La densidad creciente de satélites crea un fenómeno llamado “halo terrestre “, un anillo visible alrededor del planeta que modifica para siempre el paisaje nocturno y marca una transición a una civilización de tipo II, según la escala de Kardashev. Este cambio refleja una profunda transformación en cómo usaremos el espacio para computación y energía y la expansión, acelerada y constante hacia el futuro tecnológico avanzado.
El siguiente paso constituye la producción espacial, y para ello hay que diseñar todo un sistema logístico muy distinto al que estamos acostumbrados cuya actual limitante es la incapacidad para lanzar suficientes satélites a la velocidad necesaria. Se prevé que la producción robótica espacial para la producción superará la capacidad de lanzamientos, lo cual nos lleva nuevamente al punto tratado previamente, que es la fabricación lunar con fábrica robotizadas que construyen los chips y componentes en el mismo espacio, evitando la dependencia de las limitaciones terrestres. Esto implica el desarrollo de tecnologías inéditas de producción a nivel atómico y con conocimientos de física avanzada que dispararían la economía espacial a valores incalculables.
Este escenario de aceleración tecnológica nos obliga a replantear todo lo que entendemos sobre el trabajo, ciencia, economía y sociedad. La IA es un motor imparable que define procesos, mercados y fronteras. El desafío no está en evitar esta transformación. Sino decidir cómo podemos ser partícipes activos en ella. ¿Seremos creadores o consumidores?; ¿Cómo adaptamos nuestras habilidades, negocios y sociedades para un mundo “omnipresente”?
Se debe actuar de manera inmediata, adquiriendo conocimientos de IA, explorando agentes IA, invirtiendo en la convergencia cuántica entre IA y la cripto, reventando modelos productivos y siendo protagonistas de este cambio histórico. En todos ellos hay en oportunidad laboral inmensa para los que se preparan para un futuro, no muy lejano. Las noches dejarán de ser un cielo estrellado y se convertirán en un anillo brillante de inteligencia artificial, marcado por una competencia de exploración espacial de quienes tienen el dominio tecnológico. Estamos en un punto de inflexión sin precedentes con implicaciones que determinaran no solo el desarrollo pero el destino, no sólo de las próximas décadas sino posiblemente del futuro de la humanidad.
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