El crecimiento fugaz y el desarrollo postergado

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Jenny Martínez

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Las cifras estadísticas no son suficientes –ni son los únicos instrumentos- para el estudio de los procesos económicos. Esto se aprecia al examinar la evolución del crecimiento económico, tema sobre el cual las expectativas de la población son permanentes.

Las cifras oficiales sobre el crecimiento del país tienen evidente interés en difundir un resultado positivo de la gestión gubernamental. Sin embargo, existen estudios que dan cuenta que los resultados no revelan cambios en la estructura económica del país, es decir que el crecimiento sea el indicador de un proceso sostenido en el futuro. Se vuelve necesario, entonces, dilucidar si se trata de la aplicación de medidas y políticas que llegan a afectar a los problemas estructurales del país, o simplemente es la consecuencia inmediata de factores circunstanciales, no necesariamente creados por el gobierno.

Los factores reales del reciente crecimiento​


El flujo de recursos recibidos por el Estado en los últimos meses revela la existencia de un incremento sustancial de los precios internacionales de los bienes que exporta el Ecuador. Esto significa mayores ingresos a la economía nacional desde el 2025, lo cual explica el incremento registrado en el valor del Producto Interno Bruto y, consecuentemente, de su tasa de crecimiento.

Por otra parte, el país recibe una muy importante suma de divisas provenientes de las transferencias realizadas por los migrantes ecuatorianos en los países de Europa y Norteamérica. Estos recursos aportan significativamente al mejoramiento de la capacidad de consumo de los ecuatorianos y, consecuentemente, a la presión del nuevo consumo hacia la oferta, con lo cual se utiliza mejor la capacidad productiva de las empresas. Estos factores explican claramente el origen del crecimiento económico detectado en los últimos tiempos, y no la gestión gubernamental.

Las barreras al crecimiento​


Existen problemas y factores de peso que impiden alcanzar un crecimiento económico importante, sustentable y de beneficio para los sectores más necesitados del país. Un factor de fondo tiene que ver con las orientaciones de los gobiernos que se han sucedido a partir del retorno a la democracia. En efecto, no ha existido un compromiso político real por mejorar la economía nacional y la distribución equitativa de sus resultados, pese a contar con los recursos provenientes de la explotación petrolera.

El factor fundamental para el crecimiento económico es la inversión pública y la privada. Su inyección de recursos genera un efecto multiplicador debido a los nuevos ingresos que mejoran la capacidad de consumo. Esto empuja a una mayor producción y se produce un círculo virtuoso. Pero las cifras de la inversión pública revelan que apenas supera los 2 mil millones de dólares, una cifra muy inferior a la presentada hace más de 10 años. A ello se suma el hecho de que la ejecución de los proyectos de inversión no llega ni a la cuarta parte de lo presupuestado. Esto significa que el modelo económico que se aplica en este momento de ninguna manera apunta a alcanzar un proceso de crecimiento sostenido.

Si la capacidad del aparato productivo no se amplía y mejora por falta de inversiones, no puede esperarse que la economía crezca. Es decir que no se está trabajando en función de una verdadera recuperación económica con bases sólidas que permita sostener un proceso de crecimiento en el largo plazo.

Los límites del crecimiento frente al desarrollo económico​


Alcanzar tasas de crecimiento no es el principal reto para el país. El crecimiento sin una distribución equitativa de sus beneficios no puede asegurar sostenibilidad ni legitimidad; debe ser el resultado de un permanente proceso de planificación que atienda las necesidades nacionales y que conduzca al desarrollo económico y social, como su objetivo permanente

En ese sentido, la distribución equitativa debe ser concebida como un proceso en el que participe la sociedad creando riqueza. Debe ser el resultado de la fijación de objetivos consensuados con la sociedad, la asignación de recursos de acuerdo con prioridades, la consistencia entre sus diferentes elementos y sectores, y la evaluación y control permanentes, para readecuar procesos y recursos en función de los cambios que se dan permanentemente en el país y en el mundo.

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