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macsep2005
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La última revolución del fútbol la impulsó la «Naranja mecánica» de Rinus Michell en el Mundial de Alemania 74
Después de esa Copa del Mundo, al fútbol lo ha permeado un exceso de racionalismo, un cartesianismo que ha convertido a los jugadores en soldados y a los entrenadores en generales.
Kim Seung-Gyu guardameta de la selección de Corea del Sur
En este contexto, queda poco para la imaginación. Si lo llevamos al ámbito latinoamericano, es la victoria de Carlos Salvador Bilardo por encima de César Luis Menotti, que era, en realidad, la batalla entre el cálculo y el potrero, el primero defendido por el doctor y el segundo por un Menotti al que le llegaban más los aires de
Mario Benedetti, que de Osvaldo Zubeldía, para quien, si era necesario utilizar agujas para pinchar al adversario en medio partido, ese proceder era válido.
Así fue como el fútbol se fue tiñendo de exceso de pensamiento y empezó a flaquear la creatividad, el enganche, la finta, el engaño, la pared, el «toco y me voy» con el que tanto se vanagloriaba el técnico menottista Ángel Cappa.
Por eso, no debería de sorprendernos, que haya un sector de los aficionados, analistas y entrenadores que quieran suprimir al azar de la ecuación del fútbol, aunque siga teniendo, como en la vida, un nivel enorme de influencia.
Ello explica que a México, que venció 1-0 a Corea del Sur en el actual Mundial, producto, en parte, de un gran error del portero Kim Seung-Gyu se le quiera quitar el mérito de esa victoria, argumentando que fue fruto de la suerte.
Suerte, imprevisto, error, casualidad: el azar se viste de mil maneras y mantiene una vigencia extraordinaria en este deporte llamado fútbol.
Un estudio publicado en 2021 por Fabian Wunderlich, Alessandro Seck y Daniel Memmert. en el «German Sport University Cologne / Journal of Sports», y que abarcó un total de 7.263 goles en la Premier League, en siete temporadas, y que comenzó 2012-2013 y concluyó en la 2018-2019, determinó que el 46 por ciento de los goles tiene algún grado de aleatoriedad.
La vida y el fútbol siguen coincidiendo en que «una jugada de dados nunca abolirá el azar», como dijera en 1897 Stéphane Mallarmé, y a pesar del paso implacable del tiempo, el verso mantiene una vigencia incuestionable.
Es decir, el azar juega al fútbol y será, quiérase o no, uno de los grandes protagonistas del Mundial 2026.
*El autor es redactor de Cultura del Semanario Universidad, Máster en Literatura y comentarista de Fox Costa Rica
https://www.youtube.com/@MORITAFUTBOL
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