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Maria Nuñez Chacón
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La capacidad de ahorro de los hogares varía significativamente según la fuente de sus ingresos, pero definitivamente aquellos que se ubican en las categorías medias y bajas ven muy lejana su posibilidad de guardar parte de su dinero para futuras necesidades.
Así lo confirmó un análisis del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (OES-UNA) de la actualización de las Cuentas Nacionales publicado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
Roxana Morales, coordinadora del OES-UNA explicó que, a pesar de que hubo una mejora en el promedio de los datos de ahorro a nivel nacional en la última década, pasando de -0,28% en 2012 a 5,31% en 2022, lo cierto es que no todos han logrado mejorar su capacidad de ahorro.
De hecho, solo la quinta parte de la población, que tienen los mayores ingresos registraron tasas positivas de ahorro de forma sostenida, porque en 2022 lograron ahorrar el 24,89% de su ingreso disponible, una proporción similar a la observada en 2012 cuando guardaron un 23,65%, aunque inferior a la registrada en 2017 que fue de 31,32%.
“Esto se explica porque esa porción de la población que recibe más dinero absorbió el 54,2% del ingreso total disponible en 2022, el 57% en 2017 y el 56,9% en 2012, lo que explica su mayor capacidad de ahorro frente al resto de los hogares”, detalló Morales.
Los otros estratos económicos de la sociedad costarricense tuvieron, en su mayoría, una tasa de ahorro negativa, es decir, gastan más de lo que perciben como ingreso y para cubrir ese desbalance, recurren al endeudamiento, a compras a crédito o al uso de ahorros acumulados en períodos anteriores, lo que puede comprometer su estabilidad financiera en el mediano plazo.
El tipo de fuente de ingresos también resulta esencial para que las personas puedan ahorrar, por ejemplo, quienes tienen propiedades y las alquilan logran ahorran en promedio el 81,2%; quienes tienen ingresos por salarios y sueldos, el ahorro promedio es menor, apenas del 2,2% y aquellos que tienen ingresos como independientes, logran ahorrar un 3,24%.
Estos resultados, agregó Morales, evidencian que los hogares que dependen principalmente del trabajo -ya sea asalariado o independiente- enfrentan márgenes muy reducidos para generar ahorro.
“En contraste, aquellos que cuentan con activos financieros o patrimoniales disponen de fuentes de ingreso con una capacidad de acumulación sustancialmente mayor, lo que profundiza las desigualdades en la posibilidad de ahorro entre los hogares”.
Además, quedó evidenciado que para el 2022, la capacidad de ahorro de los hogares mostró diferencias claras asociadas al nivel educativo y al sexo de la jefatura del hogar, ya que los hogares con jefaturas de nivel educativo alto registraron una tasa de ahorro promedio del 12,83%, mientras que aquellos con niveles educativos medio y bajo no lograron generar ahorro, dejando claro el papel esencial de la educación para acceder a mejores ingresos y posibilidad de acumulación financiera.
Por otra parte, aclaró la experta, los hogares encabezados por hombres presentaron una tasa de ahorro del 10,4%, mientras que los hogares con jefatura femenina registraron una tasa negativa de -3,61%, una brecha que refleja las persistentes desigualdades de género en el mercado laboral y en el acceso a activos, que limitan la capacidad de ahorro de las familias lideradas por mujeres.
La entrada El ahorro es un sueño lejano para miles de costarricenses de ingresos medios y bajos aparece primero en Semanario Universidad.
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