R
Redacción Universidad
Guest
Si se quiere estudiar o incluso simplemente conocer la producción de poesía en Costa Rica, este libro es indispensable y el reconocimiento a su autor, insoslayable.
Gabriel Vargas Acuña ha dedicado décadas a una pormenorizada investigación en diversas colecciones para elaborar un estudio serio y completo de la publicación de poesía costarricense, que hoy se constituye en un referente imprescindible.
A partir de su rica colección personal, que abarca 1.480 volúmenes, el autor consulta bibliotecas nacionales y universitarias, así como otras personales para conformar un registro que busca ser exhaustivo.
El catálogo recoge la publicación de poesía en Costa Rica desde 1894 hasta 2024.
El siglo XX, tan importante para la literatura latinoamericana, fue de una producción editorial sostenida en Costa Rica y la poesía es una de sus principales constantes.
Gracias a esta guía, que es eminentemente cuantitativa, podemos inferir importantes líneas de investigación en aspectos más puntuales.
Reunido en este registro está el legado de más de mil autores en 2592 libros a lo largo de 130 años.
“Para efectos de una primera delimitación concreta, (…) se parte del año 1894, en el cual se publica el libro Mis versos de Justo A. Facio”, aclara el autor respecto al punto de partida.
Luego aclara que “en la investigación solo se han considerado libros (impresos en el país o en el extranjero) y, por tanto, se han dejado de lado publicaciones realizadas en revistas, en antologías o en formatos especiales que no constituyen un libro”.
No obstante, se puede constatar una publicación constante que atraviesa los distintos movimientos o tendencias expresivas a lo largo del periodo.
La publicación de poesía en Costa Rica es quizás tardía, según refiere el autor, pues, aunque “hasta el año 90 del antepasado siglo, no se había publicado libros de poesía, existía en el país actividad literaria y una incipiente capacidad editorial”.
Según confiesa, Vargas ha elaborado una notable colección personal de 1.480 títulos a lo largo de varias décadas “primero como acumulación de material de lectura recreativa y, posteriormente, como biblioteca especializada para sustentar investigación en poesía costarricense”.
Solo una auténtica pasión personal puede sustentar una investigación de estas dimensiones. Cabe señalar al respecto que la valiosa colección personal del autor logra lo que las colecciones oficiales o de bibliotecas institucionales no hicieron. “Una proporción sustancial, difícil de calcular, fue adquirida en librarías de usado del país”, explica como agradecimiento a quienes se dedica a ese tipo de actividad librera.
Sirva este libro como homenaje y celebración a tantas voces poéticas que conforman ese acervo cultural costarricense, pero también al autor y su dedicado interés en el tema.
La entrada El acervo de los mil poetas aparece primero en Semanario Universidad.
Sigue leyendo...