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Fabiola Pomareda García
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Un 40,3% de los hogares en Costa Rica tienen condiciones de vivienda «deficitaria», según el VI informe “Balance y Tendencias del Sector Vivienda 2025: Ciudad, Vivienda y Asentamientos informales”, presentado esta mañana.
El estudio fue elaborado por el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), el Posgrado en Arquitectura de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la organización Gestionando Hábitat.
De acuerdo con el estudio, el Déficit Cualitativo Tradicional de vivienda es de 152.288 unidades (8,1% de los hogares), pero el Déficit Cualitativo Alternativo (que suma también las viviendas en estado regular sin hacinamiento) eleva esa cifra inicial a 754.510 unidades, equivalentes al 40,3% de los hogares del país.
“El déficit habitacional alternativo que proponemos apunta a que un 40,3% de los hogares que viven en condición de vivienda deficitaria”, dijo Franklin Solano, sociólogo e integrante del grupo coordinador del proyecto.
El déficit habitacional es la suma de dos déficits, el déficit cuantitativo o faltante natural (cuántos hogares en el país y cuánta vivienda individual ocupada hay). A la resta de esos dos déficit se le llama “faltante natural”.
Según el estudio, el faltante natural (déficit cuantitativo) de viviendas en el país es de 16.326 unidades y se concentra en más de un 80% en la Región Central, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y del Banco Nacional Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) a 2025.
“Mercado laboral es el punto más débil”
El informe también expone que el sector vivienda enfrenta un entorno menos favorable este 2026 que en años anteriores, debido a la desaceleración económica y el deterioro fiscal, que reducen el margen de acción para la política pública; mayores costos de construcción; menor dinamismo del crédito y un mercado laboral débil.
Si bien el país cerró 2025 con un desempeño macroeconómico favorable: el Producto Interno Bruto (PIB) real creció 4,6%, la inflación fue negativa (-1,23% interanual) y el colón se apreció frente al dólar (de ₡511,27 a ₡499,81 en promedio), el panorama cambió en el primer semestre de 2026.
En primer lugar, el conflicto en el Golfo Pérsico elevó los precios internacionales del petróleo y el Índice de Precios de Materias Primas Importadas acumuló un alza superior al 25% entre enero y junio. El índice de costos de vivienda de interés social subió 2,7% entre abril y junio de 2026, con incrementos en combustibles, tubería de PVC, acero y concretos.
En segundo lugar, el crecimiento económico pasó de tasas cercanas a 4,5% a un ritmo de 3,5%.
En tercer lugar, el crédito se desaceleró de forma marcada, ya que el crédito al sector privado pasó de crecer cerca de 7% interanual a poco más de 3% en mayo de 2026, y el crédito para vivienda prácticamente se estancó (0,5% interanual a febrero), indica el informe.
En cuarto lugar, en el ámbito fiscal se revirtió la mejora observada en 2025 (déficit fiscal de 3,4% del PIB, con superávit primario de 0,9%), ya que os ingresos tributarios cayeron 2,5% a mayo de 2026, en parte por el nuevo sistema TRIBU-CR, y la deuda del Gobierno Central volvió a superar el 60% del PIB (61,1%), activando el escenario más restrictivo de la regla fiscal para el presupuesto de 2027, señala.
En quinto lugar, “el mercado laboral es el punto más débil del panorama”, destaca el informe. En 2025 el país cerró con cerca de 2,18 millones de personas ocupadas, unas 48.000 menos que un año antes; pero en el primer trimestre de 2026 la ocupación cayó en más de 56.000 personas.
“El empleo acumula alrededor de 18 meses de estancamiento, la informalidad ronda el 38% y los ingresos reales crecen apenas 1% interanual, todavía cerca de 10% por debajo de los niveles previos a la pandemia”, resaltó.
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