EE.UU. selecciona a ecuatoriana que transforma desechos de camarón en solución ambiental

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Gabriela Quiroz

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Alejandra Cevallos tiene 22 años y cursa ingeniería en nanotecnología en Yachay Tech. Fue seleccionada entre 20 mujeres líderes de América Latina por el Departamento de Estado de Estados Unidos para integrar el programa Study of the U.S. Institutes (SUSI). Esta iniciativa reúne a jóvenes líderes universitarios para formación académica e intercambio internacional.

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Su perfil combina trayectoria académica, ciencia, liderazgo y trabajo con la comunidad. Pero su trayectoria también permite observar una tensión mayor: en Ecuador, los proyectos científicos desarrollados por jóvenes tienen potencial, pero enfrentan dificultades para convertirse en aplicaciones reales fuera del laboratorio.

🧪El quitosano en Ecuador, potencial científico con barreras reales​

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Las cabezas y caparazones del camarón pueden ser aprovechados para producir quitosano. Foto: Freepik

Uno de los ejes del trabajo de Alejandra desde la materia de Química I es un estudio sobre bioeconomía marina: el aprovechamiento de residuos de la industria camaronera -cabezas y caparazones- para producir quitosano, un biopolímero con potencial para tratar agua contaminada.

Según la docente de química Araceli Granja, el proyecto presenta avances en la fase experimental con resultados verificables:

  • Extracción de quitosano mediante procesos químicos (desmineralización, desproteinización, despigmentación y desacetilización)
  • Validación de su composición mediante espectroscopía infrarroja (FTIR)
  • Pruebas de adsorción con contaminantes como azul de metileno, con resultados favorables

El quitosano obtenido mostró resultados favorables que evidencian su capacidad adsorbente. Este biopolímero, además, tiene propiedades coagulantes, floculantes y antimicrobianas, capaces de remover sólidos suspendidos, materia orgánica y microorganismos en efluentes acuícolas.

Cevallos lo plantea como una alternativa viable para Ecuador: “Permitirá implementar un tratamiento de agua sostenible, reduciendo el impacto ambiental y optimizando recursos…”.

Sin embargo, el salto del laboratorio a la industria aún no ocurre, pese a que Ecuador es uno de los principales productores de camarón a nivel mundial. Además, es una de las industrias que generan muchos desechos. El uso de quitosano-añade Granja- sigue en fase de investigación aplicada o proyectos piloto. Hay trabajos de investigación en universidades como Espol, Universidad Central y Católica de Guayaquil, sin embargo, no se ha implementado en forma masiva.

Para escalar se requieren:

  • Producción industrial con costos competitivos con otros coagulantes
  • Investigaciones en los estándares técnicos de uso (dosis, pH, tipo de agua, entre otros)

Y un factor estructural que se repite: “…Los avances en ciencia de los materiales en universidades como Yachay y Espol pueden llevar al siguiente nivel. Sin embargo, sí es necesario la inversión pública y privada y la articulación de sector productivo y academia“. Así lo puntualiza la docente de química.

📊 Más investigadores en Ecuador, pero con baja densidad y concentración territorial


Así como Alejandra Cevallos hay un crecimiento sostenido de investigadores en el país. De hecho, según el registro nacional de investigadores de la Senescyt evidencia un aumento del talento científico y técnico. En 2018 se registraron 3 576 investigadores y para 2024 subieron a 6 506 (+82%).

De esta cantidad de investigadores acreditados, el 98% viven en el país con una marcada concentración en Pichincha y Guayas. En menor número están en Manabí, Imbabura y Tungurahua.

Las dos áreas con mayor número de investigadores acreditados son ingenierías con 24% y ciencias de la vida con 3%, seguido de ciencias sociales, del comportamiento y educación.

Pero la densidad sigue siendo baja, según los últimos registros oficiales: un investigador por cada mil personas de la Población Económicamente Activa (PEA).

Por otro lado, a mayo del 2025, el país contaba con 25 espacios de innovación acreditados, sobre todo en Guayas, Azuay y Pichincha. No hay cifras públicas actualizadas de Senescyt.

👩‍🔬 Las barreras que afrontan las mujeres en la ciencia​


El recorrido de Cevallos también se inserta en una brecha estructural de género que no se limita al acceso. En Ecuador, apenas 28% de quienes se dedican a la ciencia son mujeres, según la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas (Remci).

Pero el problema es más profundo. María José López, docente investigador y presidenta del STEM Women Congress-Ecuador, puntualiza en que la participación de las mujeres en carreras STEM sigue siendo menor en comparación con otras áreas. Pero, además, existe una reducción progresiva de la participación femenina en niveles más altos de investigación, liderazgo científico y desarrollo tecnológico-Esto-añade- evidencia que el reto no es solo el acceso, sino la permanencia y la proyección.

Identifica estas dificultades para que un proyecto académico se convierta en algo aplicado:

  • Acceso a financiamiento
  • Acompañamiento en transferencia tecnológica
  • Falta de vinculación con la industria y ecosistemas de innovación

“Muchas veces existen buenas ideas y resultados académicos valiosos, pero faltan estructuras que acompañen su maduración hacia prototipos, patentes o emprendimientos tecnológicos”.

A esto se suman barreras estructurales para que las mujeres jóvenes se mantengan en la ciencia:

  • Sociales: estereotipos sobre qué carreras son “para mujeres”
  • Académicas: falta de referentes en áreas STEM y de mentorías tempranas
  • Profesionales: dificultad para sostener la carrera investigadora, en la transición entre pregrado-posgrado e inserción laboral.

🧩 Liderazgo social con impacto local​


Además de su formación científica, Cevallos impulsó durante su etapa como joven embajadora del Ecuador ante EE.UU. el proyecto HeartBrain, una iniciativa para reducir la deserción educativa. Se desarrolló en 2020 como un proyecto binacional entre Ecuador y Colombia y alcanzó a 120 jóvenes de secundaria, a través de mentorías y acompañamiento académico. Con este proyecto se logró que las jóvenes accedan a educación superior y proyectar un plan de vida.

Más adelante, entre febrero de 2025 y febrero de 2026, se desempeñó como Directora Provincial en Imbabura, donde gestionó becas en educación, deporte y salud, a través de alianzas público-privadas para ampliar oportunidades para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Su gestión fue reconocido por la Cámara de Comercio de Otavalo.

Estas iniciativas tiene impacto local, pero a escala nacional hay dificultades para sostenerse en el tiempo.

🔬 De la formación al impacto real​


Para el docente Diego Almeida, el caso de Alejandra Cevallos es representativo del perfil que se está formando en la academia: “Alejandra Cevallos refleja el alto nivel académico de Universidad Yachay Tech: excelencia, liderazgo y compromiso. Nuestros estudiantes se integran a proyectos de investigación que derivan en artículos de alto impacto, patentes y divulgación científica”.

Sin embargo, en la práctica, Cevallos reconoce que hace falta la conexión entre academia y sectores público y privado y acceso a mentoría, financiamiento y espacios de validación. Reconoce limitaciones en acceso a recursos y acompañamiento técnico, especialmente en etapas tempranas de los proyectos. Sin embargo, también representa una “oportunidad para fortalecer ecosistemas de innovación que permitan potenciar el talento joven en el país”.

La académica María José López puntualiza en la necesidad de fondos semilla para investigación aplicada y la visibilización de referentes femeninos en ciencia y tecnología. Advierte que se requieren políticas sostenidas que acompañen el desarrollo del talento desde etapas tempranas hasta su consolidación.

En ese contexto, reconocimientos como el de Cevallos no son menores: ayudan a visibilizar referentes y a abrir camino para nuevas generaciones. El desafío, sin embargo, sigue pendiente: convertir el talento científico en desarrollo real para el país.


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