Educar sobre el Holocausto es educar para la dignidad humana

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Javier Córdoba

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En respuesta al artículo “Tras prohibir “propaganda política” en centros educativos, MEP se alía con organizaciones promotoras del genocidio en Palestina en concurso sobre “derechos humanos»”

Desde el año 2019, el Ministerio de Educación Pública, el Centro Israelita Sionista de Costa Rica y Bnai Brith Costa Rica desarrollan una alianza educativa orientada a fortalecer la enseñanza del Holocausto, los derechos humanos y los valores democráticos. El Concurso de Diseño de Afiches “Holocausto y Derechos Humanos” es una de sus expresiones más visibles, pero detrás de cada obra presentada existe un proceso previo de formación docente, reflexión histórica y creación artística.

La iniciativa parte de una realidad educativa concreta. La Segunda Guerra Mundial, la persecución de grupos considerados inferiores por el nazismo y el exterminio sistemático del pueblo judío forman parte de los contenidos académicos del MEP. El concurso no introduce una agenda política ajena al currículo. Proporciona herramientas para que docentes y estudiantes puedan aproximarse a esos contenidos desde el conocimiento histórico, la sensibilidad artística y la defensa de la dignidad humana.

En su primera edición participaron más de doce centros educativos y se presentaron alrededor de 300 obras. En convocatorias posteriores continuaron sumándose estudiantes de colegios técnicos y especialidades vinculadas con el diseño gráfico, el dibujo publicitario y la comunicación visual. Solo en la edición de 2022 se recibieron 194 trabajos. Estas cifras muestran una experiencia educativa sostenida, no una actividad improvisada para responder a la coyuntura internacional.

La formación de docentes constituye uno de los componentes centrales del proyecto. Las personas participantes reciben capacitación sobre el Holocausto, los derechos humanos, la igualdad, la discriminación y las consecuencias de convertir a una colectividad en culpable de los problemas de una sociedad. Posteriormente trasladan esos conocimientos a las aulas y acompañan a sus estudiantes en la elaboración de propuestas gráficas que expresan lo aprendido.

Para la convocatoria de 2026 se estableció como base temática el artículo 7 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este reconoce que todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho, sin distinción, a igual protección contra la discriminación. Difícilmente puede calificarse como propaganda política una actividad que invita al estudiantado a reflexionar sobre un principio universal adoptado por las Naciones Unidas.

La organización judía Bnai Brith posee una trayectoria internacional de trabajo en derechos humanos, asistencia humanitaria, atención de personas adultas mayores, cooperación interreligiosa y lucha contra el antisemitismo. Su respaldo a Israel forma parte de su identidad institucional, pero no resume la totalidad de su trabajo ni convierte automáticamente cada una de sus iniciativas educativas en propaganda gubernamental. Reducir una organización con más de 180 años de historia a una única dimensión política impide valorar sus aportes sociales y humanitarios.

El Centro Israelita Sionista, por su parte, representa a una comunidad establecida en Costa Rica desde hace varias generaciones. Entre sus integrantes han estado sobrevivientes del Holocausto que reconstruyeron sus vidas en este país, así como sus hijos y nietos. Para esta comunidad, enseñar el Holocausto no constituye una estrategia de posicionamiento político, sino una responsabilidad histórica nacida de experiencias familiares profundamente dolorosas.

Precisamente por esa memoria, el CIS nunca ha defendido el exterminio de ningún pueblo ni ha sostenido posiciones que puedan interpretarse razonablemente como apoyo a un genocidio. Una institución marcada por el testimonio de personas que padecieron persecución, desplazamiento y deshumanización no puede aceptar que se le atribuya la promoción de crímenes de esa naturaleza sin presentar una sola prueba concreta.

El sufrimiento de la población palestina en Gaza merece atención, empatía y un examen riguroso desde el derecho internacional. También deben rechazarse las expresiones de dirigentes israelíes que deshumanicen a los palestinos o pretendan justificar ataques indiscriminados contra civiles. Reconocer esa tragedia, sin embargo, no obliga a responsabilizar colectivamente a todas las instituciones judías ni a convertir cualquier actividad relacionada con Israel, el sionismo o el Holocausto en una forma de complicidad.

La nota publicada por Semanario Universidad y firmada por la periodista Daniela Muñoz Solano adopta precisamente ese encuadre. Presenta al CIS y a Bnai Brith como “organizaciones promotoras del genocidio” sin identificar declaraciones, documentos o actuaciones que demuestren la acusación. Además, de acuerdo con el propio texto, se consultó al MEP, pero no a las dos organizaciones directamente señaladas.

Esta omisión no es menor. Cuestionar una alianza institucional o debatir sus contenidos es completamente legítimo. Atribuir a una organización la promoción de un genocidio requiere evidencias, contraste de fuentes y la posibilidad de que la parte señalada responda antes de la publicación. La gravedad de la acusación exigía un estándar periodístico particularmente cuidadoso.

También resulta limitada la caracterización del sionismo como una doctrina uniforme dirigida a establecer un “etno estado excluyente”. El sionismo reúne corrientes religiosas, seculares, socialistas, liberales y culturales con diferencias profundas sobre las fronteras, los territorios palestinos, los asentamientos y el modelo político de Israel. Su punto común es el reconocimiento del derecho del pueblo judío a la autodeterminación nacional, derecho que puede coexistir con la autodeterminación palestina.

Después del 7 de octubre de 2023, las percepciones sobre Israel y sobre las comunidades judías se han deteriorado considerablemente. La devastación de Gaza ha profundizado el rechazo hacia el Gobierno israelí, pero también ha favorecido generalizaciones contra judíos e instituciones comunitarias fuera de Israel. Esta confusión entre un Estado, su gobierno, una identidad nacional y las comunidades judías de la diáspora debe evitarse.

El 7 de octubre tampoco puede describirse únicamente como un ataque de una “organización militante” contra “colonias israelíes”. La organización terrorista Hamás y otros grupos armados atacaron comunidades situadas mayoritariamente dentro del territorio israelí reconocido internacionalmente, asesinaron a centenares de civiles y secuestraron a unas 250 personas. Reconocer estos hechos no minimiza el sufrimiento palestino. Permite comprender el conflicto sin eliminar de la narración a unas víctimas para defender a otras.

La enseñanza del Holocausto no compite con la memoria palestina ni pretende silenciarla. Por el contrario, ofrece herramientas para identificar los mecanismos que hacen posibles las atrocidades: la deshumanización, la culpabilización colectiva, la propaganda, el fanatismo y la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. Esos aprendizajes deben aplicarse universalmente, sin importar la identidad de las víctimas o de los responsables.

El Concurso “Holocausto y Derechos Humanos” debe evaluarse por sus objetivos, sus contenidos y sus resultados. Desde 2019 ha capacitado docentes, involucrado a centenares de estudiantes y convertido la memoria histórica en una oportunidad para crear, reflexionar y defender la igualdad. Esa es la naturaleza de la alianza entre el MEP, el CIS y Bnai Brith: una cooperación educativa que procura evitar que el odio y la deshumanización vuelvan a convertirse en algo normal.

La participación del CIS en esta iniciativa educativa no pretende promover o rechazar las políticas israelíes, sino contribuir a la enseñanza de lo que fue el Holocausto y que no se repita con ningún grupo en el mundo, a través de la formación docente y la defensa universal de los derechos humanos, la igualdad y la no discriminación.

El CIS permanece anuente a conversar con las autoridades de Semanario Universidad y de la Universidad de Costa Rica para aclarar cualquier inquietud relacionada con el concurso, el trabajo de nuestra comunidad o el significado del sionismo. Las puertas de nuestra institución siempre han estado abiertas a la diversidad de opiniones, al intercambio académico y al debate, incluso ante posiciones profundamente críticas, siempre que este se desarrolle dentro del marco del respeto, el rigor y el reconocimiento de la dignidad de todas las personas.

Fuentes de respaldo: convocatoria oficial del MEP, nota de Semanario UNIVERSIDAD, estado del proceso ante la Corte Internacional de Justicia y aclaración metodológica de la ONU sobre las víctimas verificadas

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