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Gabriela Quiroz
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“En los primeros días tuvimos entre 10 y 12 sirenas diarias. Apenas nos acostábamos volvía a sonar otra y teníamos que correr otra vez al refugio”. Desde octubre del 2023, cuando la organización política Hamás atacó Israel, la vida cotidiana ya no es la misma.
Karla Gaona vive en Ashdod, una ciudad del sur de Israel cercana a Gaza y el Líbano. Como ella, la Cancillería registra 2 345 ecuatorianos residentes en seis países de Medio Oriente. Actualmente enfrentan ataques con misiles, drones y se adaptan a estrictas medidas de seguridad. Esto se debe a la guerra que lleva adelante EE.UU. e Israel contra Irán, desde el 28 de febrero.
El conflicto obliga a que pasen varias veces al día en refugios subterráneos, trabajar en casa y seguir las alertas de seguridad en sus teléfonos. Aunque el conflicto está a más de 12 mil km de Ecuador, para estos compatriotas forma parte de su vida cotidiana.
Según la Matriz de Datos Consulares del cuarto informe trimestral de gestión de Cancillería al 31 de diciembre de 2025, los ecuatorianos en países vinculados al conflicto se distribuyen así:
La mayor comunidad ecuatoriana se concentra en Israel y Emiratos Árabes Unidos, dos países que están siendo atacados a diario por las fuerzas militares de Irán. En el país persa, La Cancillería apenas tiene un registro de 10 ecuatorianos en ese territorio.
Las comunicaciones en Irán se han vuelto más complejas y existen restricciones de internet y seguridad que dificultan el contacto con quienes permanecen en el país. Por otra parte, la Cancillería ecuatoriana recomienda evitar o postergar viajes a esta zona hasta que las condiciones de seguridad se estabilicen.
También difundió números de emergencia y correos electrónicos de las embajadas ecuatorianas en la región para asistir a ciudadanos que requieran ayuda consular.
La periodista ecuatoriana Karla Gaona junto con su esposo vive en el sur de Israel.
Cuando Karla Gaona, de 45 años, llegó a Israel hace tres años pensaba quedarse seis meses. Había perdido su empleo en Ecuador y tenía amigos en el país. Lo que empezó como una visita temporal se convirtió en una nueva vida: conoció a su esposo, se convirtió al judaísmo y decidió quedarse.
Hoy en Ashdod ha estado bajo constante alerta desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero. Trabaja de forma remota para el periódico en español Aurora y también como asistente de profesora de inglés en una escuela. Pero desde que comenzó la guerra las clases se suspendieron.
“Antes había mucho más libertad, más actividades públicas y de esparcimiento. Después del conflicto todo se volvió más hermético, la gente más cuidadosa.
En mi caso preferí estar mucho más tiempo en casa porque había muchos ataques terroristas de árabes palestinos en las paradas de buses, en espacios públicos, después del 7 de octubre de 2023 y luego los ataques de los vecinos de Hamás, Hezbolá, hutíes y, por supuesto, de Irán”.
La rutina gira en torno a las alarmas y correr a los refugios de hierro forjado. Cada edificio o casa en Israel tiene refugios antimisiles, pero también hay en los parques, en las calles. En su caso vive en el tercer piso y prefiere los refugios subterráneos. “Los ataques de Irán son supremamente fuertes y la capacidad de los misiles son más altos que los de el grupo terrorista Hamás”.
Por eso muchas personas pasan horas en estacionamientos subterráneos o estaciones de tren donde incluso han colocado colchones y camas improvisadas.
A pesar de esta situación, Gaona no ha pensado en regresar a Ecuador de forma definitiva. “Por ahora me siento segura porque hay un sistema de defensa que nos protege. El domo de hierro no falla”.
Franklin Anguaya (der.) vive desde hace cuatro años en Israel y trabaja en la cocina de Google Tel Aviv.
Franklin Anguaya, de 33 años, es kichwa de Otavalo y también vive desde hace cuatro años en Ashdod, pero trabaja como cocinero en Google Tel Aviv, en el piso 29 de un edificio corporativo.
Su historia migratoria ha estado marcada por los conflictos. Vivía entre Río de Janeiro (Brasil), en donde residen sus padres y, Rusia, país que le acogió como músico. Pero cuando comenzó la guerra con Ucrania decidió marcharse. Viajó a Qatar esperando que el conflicto terminara, pero no ocurrió.
Amigos rusos que viven en Israel lo invitaron a probar suerte en el país. Ahí también llegó con la idea de esperar a que se acabara la guerra en Rusia, pero tan pronto llegó le contrataron en Google y no le quedó más que poner en práctica todo lo que su madre le enseñó en la cocina.
Desde que comenzó la guerra, “mi vida es todo en línea desde casa; doy cursos y talleres virtuales de menús, higiene, cómo mejorar el servicio”. Las alarmas lo obligan a bajar al refugio tres, cinco veces al día. En su departamento, que está en un segundo piso, guarda comida enlatada, agua y ropa de emergencia por si la situación empeora. En estos días de encierro lo que más extraña es a su familia.
“La guerra creo que me acompaña desde pequeño”, dice con humor. “Como otavaleños viajamos por el mundo y aprendemos a adaptarnos”. Habla seis idiomas: kichwa, español, inglés, ruso, portugués y algo de hebreo. En Río afrontó las constantes balaceras de las favelas, mientras estudiaba en la universidad; estuvo en la guerra de Georgia con Rusia, la de Azerbayán y Armenia; pero lo más fuerte fue el ataque del 7 de octubre en Israel. “Murieron cerca de 1500 personas ese día, fue terrible”.
Mariuxi del Cisne Tambo vive en Israel desde hace nueve años y actualmente es presidenta de la preasociación de ecuatorianos residentes en el país Mitad del Mundo. Su hijo de 20 años y su familia le visitan o ella va a Ecuador regularmente. No piensa en regresar.
Trabaja como niñera y explica que muchos ecuatorianos llegaron buscando mejores oportunidades laborales. “La mayoría trabaja como niñeras, en limpieza, en fábricas o cuidando adultos mayores” y cuenta estos son los trabajos mejor remunerados y que permiten ahorrar.
Con los ataques recientes, la vida cotidiana se volvió impredecible. “A raíz de que empezaron los bombardeos por parte de Irán se siente un grave problema como es quedarnos días sin trabajar”. Las ciudades más afectadas: Tel Aviv, en donde vive la mayoría de ecuatorianos, Haifa y Jerusalén.
El sistema de alertas funciona en etapas: Al llegar la alerta preventiva al celular indican que se aproxima un misil, pasado unos minutos en determinadas ciudades suena una alarma, que indica en qué ciudad es probable que caiga el misil. “Ante esto ya debemos estar en el refugio”. El tiempo estimado para entrar al refugio varía. Porque la distancia que existe entre Israel, Irán y Líbano no es la misma. Asimismo, la población recibe un mensaje cuando pueden abandonar el refugio.
Pese a la tensión, la comunidad ecuatoriana se mantiene conectada. A través de un grupo de WhatsApp comparten información, alertas y ayudan a quienes lo necesitan.
“La mayoría de los compatriotas hemos regresado a nuestros trabajos de manera normal, pero es preciso estar atento a los comunicados o mensajes de alerta”. Por el momento el transporte funciona en un 60%. Hay días intensos y otros más tranquilos, añade.
En Riad, capital de Arabia Saudí, en la que se ven banderas del país árabe y de EE.UU. Foto de archivo: EFE
Aunque la Cancillería no registra ecuatorianos en Arabia Saudita, algunos ciudadanos residen allí por motivos laborales. Es el caso de Grace Viera, ecuatoriana, de 43 años, que vive en Dhahran desde julio de 2025 junto con su esposo y sus hijas.
La ciudad es considerada el centro administrativo de la industria petrolera y es la sede de la petrolera estatal Aramco, la compañía con mayores reservas de petróleo del mundo.
“Nosotros no hemos sido afectados directamente, pero sí hay tensión y nerviosismo”, explica Viera.
Arabia Saudita ha sido atacada casi a diario. El Ministerio de Defensa saudita informó en estos días que ha interceptado misiles balísticos, que tenían como objetivo la base aérea Príncipe Sultán, que alberga a militares estadounidenses cerca de Riad. También se neutralizaron drones, que apuntaban hacia el gigantesco yacimiento petrolífero de Shaybah, en la frontera con Emiratos Árabes Unidos.
Por ahora, Viera afirma que su familia está bien, aunque no descartan ninguna posibilidad de salir del país si el conflicto se intensifica.
Una densa columna de humo se eleva sobre el puerto de Jebel Ali, en Dubai, tras ser alcanzado por los restos de un misil iraní interceptado, este 1 de marzo. Foto: EFE
La segunda comunidad ecuatoriana más grande de la región está en Emiratos Árabes Unidos, con 640 ciudadanos registrados. El país ha sido uno de los principales objetivos de ataques con drones y misiles iraníes, en parte por su cercanía geográfica con Irán y por albergar bases militares occidentales.
En Dubái, drones impactaron cerca del aeropuerto internacional, el más transitado del mundo. Los Emiratos aseguran interceptar el 90% de los proyectiles, aunque ya se registran muertos y heridos. Este país no solo es un centro de negocios internacional, también alberga bases militares occidentales.
Turquía y Egipto, donde viven 300 y 95 ecuatorianos respectivamente, no han sido atacados directamente, pero enfrentan consecuencias indirectas del conflicto.
Turquía se ha convertido en una de las principales rutas aéreas alternativas tras el cierre del espacio aéreo en países de la región. Egipto, por su parte, funciona como corredor aéreo para vuelos desviados.
En los países del Golfo, como Qatar, Kuwait y Baréin, las autoridades emitieron recomendaciones de seguridad como evitar manipular restos de misiles o drones y mantenerse en lugares seguros.
Mientras el conflicto continúa, miles de ecuatorianos siguen viviendo su vida cotidiana en países donde la guerra se siente cada vez más cerca. Por ahora, muchos prefieren quedarse. Pero todos saben que la estabilidad en Medio Oriente puede cambiar en cuestión de minutos.
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Karla Gaona vive en Ashdod, una ciudad del sur de Israel cercana a Gaza y el Líbano. Como ella, la Cancillería registra 2 345 ecuatorianos residentes en seis países de Medio Oriente. Actualmente enfrentan ataques con misiles, drones y se adaptan a estrictas medidas de seguridad. Esto se debe a la guerra que lleva adelante EE.UU. e Israel contra Irán, desde el 28 de febrero.
El conflicto obliga a que pasen varias veces al día en refugios subterráneos, trabajar en casa y seguir las alertas de seguridad en sus teléfonos. Aunque el conflicto está a más de 12 mil km de Ecuador, para estos compatriotas forma parte de su vida cotidiana.
¿Dónde están los ecuatorianos en Medio Oriente?
Según la Matriz de Datos Consulares del cuarto informe trimestral de gestión de Cancillería al 31 de diciembre de 2025, los ecuatorianos en países vinculados al conflicto se distribuyen así:
La mayor comunidad ecuatoriana se concentra en Israel y Emiratos Árabes Unidos, dos países que están siendo atacados a diario por las fuerzas militares de Irán. En el país persa, La Cancillería apenas tiene un registro de 10 ecuatorianos en ese territorio.
Las comunicaciones en Irán se han vuelto más complejas y existen restricciones de internet y seguridad que dificultan el contacto con quienes permanecen en el país. Por otra parte, la Cancillería ecuatoriana recomienda evitar o postergar viajes a esta zona hasta que las condiciones de seguridad se estabilicen.
También difundió números de emergencia y correos electrónicos de las embajadas ecuatorianas en la región para asistir a ciudadanos que requieran ayuda consular.
Tres historias de la vida en Israel
Sirenas, refugios y una vida que cambió en Israel
La periodista ecuatoriana Karla Gaona junto con su esposo vive en el sur de Israel.
Cuando Karla Gaona, de 45 años, llegó a Israel hace tres años pensaba quedarse seis meses. Había perdido su empleo en Ecuador y tenía amigos en el país. Lo que empezó como una visita temporal se convirtió en una nueva vida: conoció a su esposo, se convirtió al judaísmo y decidió quedarse.
Hoy en Ashdod ha estado bajo constante alerta desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero. Trabaja de forma remota para el periódico en español Aurora y también como asistente de profesora de inglés en una escuela. Pero desde que comenzó la guerra las clases se suspendieron.
“Antes había mucho más libertad, más actividades públicas y de esparcimiento. Después del conflicto todo se volvió más hermético, la gente más cuidadosa.
En mi caso preferí estar mucho más tiempo en casa porque había muchos ataques terroristas de árabes palestinos en las paradas de buses, en espacios públicos, después del 7 de octubre de 2023 y luego los ataques de los vecinos de Hamás, Hezbolá, hutíes y, por supuesto, de Irán”.
La rutina gira en torno a las alarmas y correr a los refugios de hierro forjado. Cada edificio o casa en Israel tiene refugios antimisiles, pero también hay en los parques, en las calles. En su caso vive en el tercer piso y prefiere los refugios subterráneos. “Los ataques de Irán son supremamente fuertes y la capacidad de los misiles son más altos que los de el grupo terrorista Hamás”.
Por eso muchas personas pasan horas en estacionamientos subterráneos o estaciones de tren donde incluso han colocado colchones y camas improvisadas.
A pesar de esta situación, Gaona no ha pensado en regresar a Ecuador de forma definitiva. “Por ahora me siento segura porque hay un sistema de defensa que nos protege. El domo de hierro no falla”.
Músico y cocinero otavaleño que ya afronta varias guerras
Franklin Anguaya (der.) vive desde hace cuatro años en Israel y trabaja en la cocina de Google Tel Aviv.
Franklin Anguaya, de 33 años, es kichwa de Otavalo y también vive desde hace cuatro años en Ashdod, pero trabaja como cocinero en Google Tel Aviv, en el piso 29 de un edificio corporativo.
Su historia migratoria ha estado marcada por los conflictos. Vivía entre Río de Janeiro (Brasil), en donde residen sus padres y, Rusia, país que le acogió como músico. Pero cuando comenzó la guerra con Ucrania decidió marcharse. Viajó a Qatar esperando que el conflicto terminara, pero no ocurrió.
Amigos rusos que viven en Israel lo invitaron a probar suerte en el país. Ahí también llegó con la idea de esperar a que se acabara la guerra en Rusia, pero tan pronto llegó le contrataron en Google y no le quedó más que poner en práctica todo lo que su madre le enseñó en la cocina.
Desde que comenzó la guerra, “mi vida es todo en línea desde casa; doy cursos y talleres virtuales de menús, higiene, cómo mejorar el servicio”. Las alarmas lo obligan a bajar al refugio tres, cinco veces al día. En su departamento, que está en un segundo piso, guarda comida enlatada, agua y ropa de emergencia por si la situación empeora. En estos días de encierro lo que más extraña es a su familia.
“La guerra creo que me acompaña desde pequeño”, dice con humor. “Como otavaleños viajamos por el mundo y aprendemos a adaptarnos”. Habla seis idiomas: kichwa, español, inglés, ruso, portugués y algo de hebreo. En Río afrontó las constantes balaceras de las favelas, mientras estudiaba en la universidad; estuvo en la guerra de Georgia con Rusia, la de Azerbayán y Armenia; pero lo más fuerte fue el ataque del 7 de octubre en Israel. “Murieron cerca de 1500 personas ese día, fue terrible”.
Niñera y líder de la comunidad ecuatoriana en Israel
Mariuxi del Cisne Tambo vive en Israel desde hace nueve años y actualmente es presidenta de la preasociación de ecuatorianos residentes en el país Mitad del Mundo. Su hijo de 20 años y su familia le visitan o ella va a Ecuador regularmente. No piensa en regresar.
Trabaja como niñera y explica que muchos ecuatorianos llegaron buscando mejores oportunidades laborales. “La mayoría trabaja como niñeras, en limpieza, en fábricas o cuidando adultos mayores” y cuenta estos son los trabajos mejor remunerados y que permiten ahorrar.
Con los ataques recientes, la vida cotidiana se volvió impredecible. “A raíz de que empezaron los bombardeos por parte de Irán se siente un grave problema como es quedarnos días sin trabajar”. Las ciudades más afectadas: Tel Aviv, en donde vive la mayoría de ecuatorianos, Haifa y Jerusalén.
El sistema de alertas funciona en etapas: Al llegar la alerta preventiva al celular indican que se aproxima un misil, pasado unos minutos en determinadas ciudades suena una alarma, que indica en qué ciudad es probable que caiga el misil. “Ante esto ya debemos estar en el refugio”. El tiempo estimado para entrar al refugio varía. Porque la distancia que existe entre Israel, Irán y Líbano no es la misma. Asimismo, la población recibe un mensaje cuando pueden abandonar el refugio.
Pese a la tensión, la comunidad ecuatoriana se mantiene conectada. A través de un grupo de WhatsApp comparten información, alertas y ayudan a quienes lo necesitan.
“La mayoría de los compatriotas hemos regresado a nuestros trabajos de manera normal, pero es preciso estar atento a los comunicados o mensajes de alerta”. Por el momento el transporte funciona en un 60%. Hay días intensos y otros más tranquilos, añade.
La tensión también se siente en Arabia Saudita
En Riad, capital de Arabia Saudí, en la que se ven banderas del país árabe y de EE.UU. Foto de archivo: EFE
Aunque la Cancillería no registra ecuatorianos en Arabia Saudita, algunos ciudadanos residen allí por motivos laborales. Es el caso de Grace Viera, ecuatoriana, de 43 años, que vive en Dhahran desde julio de 2025 junto con su esposo y sus hijas.
La ciudad es considerada el centro administrativo de la industria petrolera y es la sede de la petrolera estatal Aramco, la compañía con mayores reservas de petróleo del mundo.
“Nosotros no hemos sido afectados directamente, pero sí hay tensión y nerviosismo”, explica Viera.
Las medidas de seguridad se han vuelto más estrictas y algunas escuelas internacionales han pasado a clases virtuales. Las recomendaciones, en el caso de que se suenen las alarmas, es estar en pisos bajos y alejados de las ventanas. No se aconseja salir a menos que sea seguro.
Arabia Saudita ha sido atacada casi a diario. El Ministerio de Defensa saudita informó en estos días que ha interceptado misiles balísticos, que tenían como objetivo la base aérea Príncipe Sultán, que alberga a militares estadounidenses cerca de Riad. También se neutralizaron drones, que apuntaban hacia el gigantesco yacimiento petrolífero de Shaybah, en la frontera con Emiratos Árabes Unidos.
Por ahora, Viera afirma que su familia está bien, aunque no descartan ninguna posibilidad de salir del país si el conflicto se intensifica.
Riesgos para ecuatorianos en Emiratos, Turquía y Egipto
Una densa columna de humo se eleva sobre el puerto de Jebel Ali, en Dubai, tras ser alcanzado por los restos de un misil iraní interceptado, este 1 de marzo. Foto: EFE
La segunda comunidad ecuatoriana más grande de la región está en Emiratos Árabes Unidos, con 640 ciudadanos registrados. El país ha sido uno de los principales objetivos de ataques con drones y misiles iraníes, en parte por su cercanía geográfica con Irán y por albergar bases militares occidentales.
En Dubái, drones impactaron cerca del aeropuerto internacional, el más transitado del mundo. Los Emiratos aseguran interceptar el 90% de los proyectiles, aunque ya se registran muertos y heridos. Este país no solo es un centro de negocios internacional, también alberga bases militares occidentales.
Turquía y Egipto, donde viven 300 y 95 ecuatorianos respectivamente, no han sido atacados directamente, pero enfrentan consecuencias indirectas del conflicto.
Turquía se ha convertido en una de las principales rutas aéreas alternativas tras el cierre del espacio aéreo en países de la región. Egipto, por su parte, funciona como corredor aéreo para vuelos desviados.
En los países del Golfo, como Qatar, Kuwait y Baréin, las autoridades emitieron recomendaciones de seguridad como evitar manipular restos de misiles o drones y mantenerse en lugares seguros.
Mientras el conflicto continúa, miles de ecuatorianos siguen viviendo su vida cotidiana en países donde la guerra se siente cada vez más cerca. Por ahora, muchos prefieren quedarse. Pero todos saben que la estabilidad en Medio Oriente puede cambiar en cuestión de minutos.
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