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Daniel Sebastian Flores
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Daniel Sebastian Flores
El acceso de personas refugiadas y migrantes al sistema financiero formal continúa ampliándose en Ecuador. Entre 2022 y 2025, el porcentaje de esta población con una cuenta bancaria pasó del 11% al 48%, según la Encuesta de Monitoreo Anual de Acnur en Ecuador. Este dato se presentó durante el encuentro “Diálogo por la inclusión financiera de personas refugiadas en Ecuador: avances y buenas prácticas del sector financiero”, realizado en Quito.
Este avance refleja cambios regulatorios y la articulación entre instituciones públicas, organismos internacionales y el sistema financiero. El objetivo es reducir las barreras de acceso para las personas en movilidad humana. Especialistas coinciden en que contar con una cuenta bancaria es el primer paso para acceder a otros servicios financieros y participar formalmente en la economía facilitando el acceso a cuentas bancarias.
Durante el encuentro, se destacaron las reformas normativas que permiten abrir cuentas básicas y de ahorro utilizando distintos documentos habilitantes. Entre ellos se encuentran la cédula ecuatoriana, el pasaporte vigente, cualquier tipo de visa y, en ciertos casos, documentos específicos aplicables a la población venezolana. Estas medidas buscan facilitar el ingreso al sistema financiero de personas que antes enfrentaban limitaciones para cumplir con los requisitos tradicionales.
El presidente de la Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria, Gustavo Camacho Dávila, anunció que se trabaja en una política pública de inclusión financiera que reconoce a las personas refugiadas y migrantes como un grupo prioritario. “La inclusión financiera no es únicamente una política económica. Es una política de desarrollo humano, de cohesión social y, sobre todo, de dignidad”, afirmó durante su intervención.
Una cuenta bancaria abre la puerta a otros servicios financieros. Según Acnur, Ecuador acoge actualmente a 636 mil 981 personas forzadas a huir, entre ellas refugiados, solicitantes de asilo, migrantes en condición de vulnerabilidad y otras poblaciones desplazadas por la fuerza. Para este organismo, el acceso al sistema financiero representa una herramienta para fortalecer la autonomía económica, facilitar la inclusión social y generar medios de vida sostenibles.
Federico Agusti, representante de Acnur en Ecuador, señaló que una cuenta bancaria permite recibir ingresos de manera formal, ahorrar, acceder a crédito y construir un historial financiero. Estos elementos favorecen una participación más segura dentro de la economía nacional.
Los créditos también muestran avances en Ecuador. Los resultados presentados por Acnur evidencian que el acceso al crédito registra una evolución positiva. Entre la población emprendedora apoyada por la organización, el 81% utiliza servicios financieros y el 36% ha obtenido algún tipo de crédito. Asimismo, el 88% de quienes participan en programas de empleo mantiene una cuenta formal de ahorro y el 9% reportó un incremento en sus ahorros.
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El acceso de personas refugiadas y migrantes al sistema financiero formal continúa ampliándose en Ecuador. Entre 2022 y 2025, el porcentaje de esta población con una cuenta bancaria pasó del 11% al 48%, según la Encuesta de Monitoreo Anual de Acnur en Ecuador. Este dato se presentó durante el encuentro “Diálogo por la inclusión financiera de personas refugiadas en Ecuador: avances y buenas prácticas del sector financiero”, realizado en Quito.
Cambios regulatorios y colaboración institucional
Este avance refleja cambios regulatorios y la articulación entre instituciones públicas, organismos internacionales y el sistema financiero. El objetivo es reducir las barreras de acceso para las personas en movilidad humana. Especialistas coinciden en que contar con una cuenta bancaria es el primer paso para acceder a otros servicios financieros y participar formalmente en la economía facilitando el acceso a cuentas bancarias.
Ecuador fortalece bancos y finanzas para refugiados y migrantes
Durante el encuentro, se destacaron las reformas normativas que permiten abrir cuentas básicas y de ahorro utilizando distintos documentos habilitantes. Entre ellos se encuentran la cédula ecuatoriana, el pasaporte vigente, cualquier tipo de visa y, en ciertos casos, documentos específicos aplicables a la población venezolana. Estas medidas buscan facilitar el ingreso al sistema financiero de personas que antes enfrentaban limitaciones para cumplir con los requisitos tradicionales.
Políticas públicas para la inclusión financiera
El presidente de la Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria, Gustavo Camacho Dávila, anunció que se trabaja en una política pública de inclusión financiera que reconoce a las personas refugiadas y migrantes como un grupo prioritario. “La inclusión financiera no es únicamente una política económica. Es una política de desarrollo humano, de cohesión social y, sobre todo, de dignidad”, afirmó durante su intervención.
Beneficios de tener una cuenta bancaria
Una cuenta bancaria abre la puerta a otros servicios financieros. Según Acnur, Ecuador acoge actualmente a 636 mil 981 personas forzadas a huir, entre ellas refugiados, solicitantes de asilo, migrantes en condición de vulnerabilidad y otras poblaciones desplazadas por la fuerza. Para este organismo, el acceso al sistema financiero representa una herramienta para fortalecer la autonomía económica, facilitar la inclusión social y generar medios de vida sostenibles.
Impacto positivo en el acceso al crédito
Federico Agusti, representante de Acnur en Ecuador, señaló que una cuenta bancaria permite recibir ingresos de manera formal, ahorrar, acceder a crédito y construir un historial financiero. Estos elementos favorecen una participación más segura dentro de la economía nacional.
Los créditos también muestran avances en Ecuador. Los resultados presentados por Acnur evidencian que el acceso al crédito registra una evolución positiva. Entre la población emprendedora apoyada por la organización, el 81% utiliza servicios financieros y el 36% ha obtenido algún tipo de crédito. Asimismo, el 88% de quienes participan en programas de empleo mantiene una cuenta formal de ahorro y el 9% reportó un incremento en sus ahorros.
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