Ecuador enfrenta seis días de escasez de gasolina; Gobierno apunta a varios factores

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Daniel Sebastian Flores

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La crisis de gasolina en Ecuador comenzó como un rumor entre conductores, pero rápidamente se convirtió en una realidad palpable. Desde el viernes 8 de mayo de 2026, las estaciones de servicio enfrentan un desabastecimiento que afecta no solo a los automovilistas, sino también a la economía del país. Las largas filas, este miércoles 13, en las gasolineras reflejan el problema.

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Impacto económico y social​


El desabastecimiento se traduce en pérdidas económicas significativas. Jorge Sánchez, conductor de Uber, que solía llenar su tanque con gasolina extra por aproximadamente USD 25, ahora deben optar por gasolina súper, cuyo precio alcanzó USD 4,81 por galón. Esto representa un incremento del 80% en sus gastos. Mientras tanto, las filas continúan creciendo, evidenciando la gravedad de la situación.

Causas del desabastecimiento​


Los problemas comenzaron a surgir el viernes 8 de mayo, cuando varios conductores reportaron que muchas gasolineras limitaban la venta o no tenían gasolina extra. Oswaldo Erazo, secretario de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe), confirmó que existían restricciones en la entrega desde los terminales de abastecimiento.

Ese mismo día, Mauricio Cueva, presidente de la estación Terpel El Pinar, reveló que normalmente recibía 12.000 galones diarios de gasolina extra, pero apenas estaba recibiendo cerca de la mitad.

“Nos asignaron menos combustible del habitual”, explicó.

Filas largas y menos combustible​


Durante sábado 9 y domingo 10 de mayo comenzaron a repetirse los mismos patrones: estaciones sin extra durante varias horas, cupos reducidos y despachos incompletos.

Distribuidores explicaron que muchos tanqueros ya no salían completamente cargados desde El Beaterio y que varias estaciones debían compartir viajes para completar volúmenes mínimos de transporte.

Mientras tanto, desde el Gobierno se insistía en que existía abastecimiento suficiente.

El viceministro de Hidrocarburos, Eduardo Racines, aseguró, desde el terminal de El Beaterio, que el país contaba con combustible suficiente y que el abastecimiento hacia las estaciones se realizaba con normalidad.

Pero desde el gremio la versión era distinta.

Ivo Rosero, presidente de Camddepe, aseguró que las estaciones estaban recibiendo hasta un 50% menos del combustible solicitado diariamente y rechazó las versiones sobre presunto acaparamiento.

“Si hubiera acaparamiento, ya no habría filas”, sostuvo.

Rosero también señaló que las pérdidas nacionales por venta de combustible ya alcanzaban cerca de USD 5 millones diarios debido a las restricciones y problemas logísticos.

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Aumento de precios y tensiones internacionales​


El lunes 12 de mayo, la situación se complicó aún más con el aumento de precios. Las gasolinas Extra y Ecopaís subieron a USD 3,164 por galón, mientras que el Diésel Premium alcanzó USD 3,103. Este ajuste coincidió con el incremento del petróleo WTI debido a tensiones internacionales entre Estados Unidos e Irán.

Para Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, el problema tiene un origen internacional.

El sistema de bandas disminuye la velocidad del ajuste, pero al final del día los precios locales van a igualarse a los internacionales”, explicó.

El economista advirtió además que Ecuador sigue siendo altamente vulnerable porque depende masivamente de combustibles importados.

Entre la regularización y las contradicciones​


Este miércoles, 13 de mayo, la situación comenzó a mostrar contrastes.

En la estación Petroecuador de la avenida General Rumiñahui, trabajadores confirmaron que desde las 20:00 del martes ya no existía gasolina extra. Durante la mañana únicamente se expendía diésel y gasolina súper.

El tanquero recién llegó alrededor de las 12:00 del mediodía y, según el personal, el combustible recibido alcanzaría apenas hasta las 22:00.

Pero mientras algunas estaciones seguían con restricciones, otras empezaban a regularizarse.

En la Primax de La Argelia y en una estación Masgas del mismo sector sí existía disponibilidad de gasolina extra durante la jornada.

Ese mismo miércoles, Christian Puente García, director ejecutivo encargado de la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (ARCH), aseguró que la situación debía analizarse desde una “perspectiva holística” y no atribuirse a una sola causa.

Según explicó, el problema comenzó tras el incremento de demanda registrado el 11 de mayo, previo al ajuste mensual de precios de los combustibles, algo que —dijo— se repite mes a mes.

Pero además mencionó otros factores: el toque de queda vigente en varias provincias, las tensiones internacionales en Medio Oriente, el cierre del estrecho de Ormuz y la situación operativa de la Refinería de Esmeraldas.

“La situación geopolítica en Medio Oriente no es ajena para la realidad interna del Ecuador”, sostuvo.

Puente aseguró además que el país sí cuenta con abastecimiento de combustibles y que los terminales de Petroecuador mantienen producto disponible.

“Es irrefutable la llegada de combustibles en terminales marítimos y la existencia de combustibles en los terminales de Petroecuador”, afirmó.

También sostuvo que la situación comenzó a regularizarse progresivamente mediante una programación técnica de despachos.

Sin embargo, horas después apareció además una nueva contradicción dentro del propio Gobierno.

El ministro del Interior, John Reimberg, descartó que el toque de queda estuviera afectando el transporte de combustibles, contradiciendo parte de las explicaciones entregadas por la ARCH.

Reimberg aseguró que durante el toque de queda sí está autorizado el paso de vehículos que transportan productos esenciales como agua, gas y combustibles.

“Que nos digan que esa es una de las razones por las cuales hoy existe un desabastecimiento no es real”, afirmó.

Factores estructurales detrás del problema​


La limitada capacidad operativa de la Refinería de Esmeraldas también contribuye al desabastecimiento. Actualmente, opera entre el 39% y 40% de su capacidad total, lo que obliga al país a depender cada vez más de combustibles importados. Según datos del Banco Central del Ecuador, entre enero y marzo de 2026, el país importó cerca del 65% de los combustibles que consume.

Perspectivas futuras​


A pesar de las dificultades actuales, Petroecuador planea reactivar la unidad Fluid Catalytic Cracking (FCC) el viernes 15 de mayo, lo que podría aumentar la producción nacional. Sin embargo, expertos como Alberto Acosta Burneo advierten que no solo se trata de producir localmente, sino también de hacerlo eficientemente.

Incertidumbre y esperanza​


Cinco días después del inicio de esta crisis, Ecuador enfrenta un panorama incierto. Mientras algunos funcionarios aseguran que el abastecimiento se normalizará pronto, muchos conductores siguen lidiando con largas esperas y precios elevados. La situación exige atención inmediata para evitar un impacto aún mayor en la economía y en la vida diaria de los ciudadanos.


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