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Mario Bermúdez Vives
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La proclamación de una transformación épica, casi mitológica de la economía costarricense, arropada en el símbolo de un jaguar ―que simbolizaría a su vez una revolución política―, se quiebra en pedazos ante las cifras que deberían sustentarla.
“Pasamos de una economía al borde del colapso, a una economía sana y próspera”, consignó en su último discurso a la Asamblea Legislativa Rodrigo Chaves, en mayo del 2026. Poco menos de dos meses después, vestido como ministro de Hacienda, el mismo Rodrigo Chaves anunciaba un recorte de un 5% al presupuesto, que justificó en la necesidad de ahorro, pero se vincula directamente con el deterioro de los ingresos fiscales.
Deterioro que es solo uno de varios indicadores que refutan el discurso chavista de una transformación económica, capaz de emular el salto de las naciones asiáticas en la década de los 60, los llamados “tigres” de Asia (Taiwán, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong). Un repaso de varias cifras muestra que no hay un modelo renovado, sino un crecimiento que se desgasta, sin resolver problemas en áreas como la fiscal, la laboral, la deuda y el desarrollo hacia el futuro (ver recuadro: “Economía jaguar no supera balanza”).
Rodrigo Chaves intentó moldear un discurso alrededor de la economía jaguar que mencionó un informe del Bank of América, al grado de introducir el concepto en sus exposiciones, y ordenar pines con la cabeza de este felino. (Foto: Fabián Hernández)
Comparación forzada
De entrada, Fernando Rodríguez, investigador del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía, de la Universidad Nacional, advirtió que la comparación con el comportamiento de los tigres asiáticos era una apuesta elevada y forzada. “Algunas publicaciones tienden a realizar símiles con mucha facilidad, que no se sostienen históricamente”, resaltó.
En el caso de los tigres, además de un crecimiento sostenido, se realizaron políticas públicas para impulsar sectores y un modelo de industrialización, que requirió inversiones. En el caso de Costa Rica, no hay una ruta de transformación clara. “No veo una transformación importante en la parte económica, no hay un cambio estructural. Los tigres no encontraron el desarrollo; hubo una estrategia, una política, recursos públicos. Y eso no está pasando aquí”, resaltó Rodríguez.
Leiner Vargas, economista del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional, coincide en resaltar la ausencia de una transformación visible. “En ningún aspecto sustantivo de la economía estamos hoy mejor que hace diez años, ni se ve nada en el horizonte para que podamos crecer. ¿Dónde está la base para que crezca la economía costarricense en la década de los 30? El Estado costarricense es más débil que hace 5 años, y no hay nada para que podamos comparar la economía del país a la de alguno de los tigres de Asia”, expresó.
Las zonas francas se convirtieron en el principal motor de la economía costarricense, pero en los últimos meses han arrojado señales de desaceleración. (Foto: Archivo / Semanario)
Fisuras en el discurso
El inicio del discurso jaguar tuvo dos elementos importantes para Vargas, quien mencionó índices de crecimiento relativamente altos, asociados principalmente al comportamiento de las zonas francas, y una caída sustantiva en la inflación, vinculada entre otros factores a la apreciación del tipo de cambio. “El problema es que este sector de zonas francas empieza a desacelerarse en el 2025, pero con un problema estructural serio: no genera suficiente empleo. Y el tema del tipo de cambio está generando una competencia de la producción importada con la local, que es insostenible”, dijo.
Precisamente la reducción del desempleo se convirtió en uno de los signos de la economía jaguar, pero Rodríguez resalta que hay una contradicción insoslayable entre una economía que crece, pero que enfrenta una reducción del mercado laboral. “¿Cuál es el sector dinamizador, que va a generar empleos? No lo tenemos. Más bien algunos como las zonas francas, enfrentarán el desafío de la inteligencia artificial (IA), que podría afectar las ocupaciones en el sector de servicios”, manifestó.
A esto se agrega el deterioro de las cifras fiscales: Vargas alertó que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que el país podría retroceder a niveles de la década de los 50, con ingresos fiscales de alrededor de 10% del PIB. “Eso por el crecimiento de la informalidad, la evasión y el contrabando”.
Grandes pendientes
Empero, uno de los grandes pendientes es el sacrificio de la inversión social, que ejemplificó un modelo basado en el recorte del gasto y no la mejora de los ingresos o su mayor eficiencia. El anterior gobierno llevó los recortes a los niveles más bajos de la inversión social y el pago de deudas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que le permitieron “ahorrarse” dos puntos porcentuales del PIB en el primer caso, y cuatro en el segundo.
De ahí que tanto Vargas como Rodríguez consideren que no se trata de un modelo sostenible, que apostó por las tijeras de manera peligrosa, dados los niveles de creciente inseguridad del país. Vargas destaca que esto implica seis puntos del PIB que se hubieran borrado el superávit primario del que tanto se ufanó el chavismo, y se habrían reflejado en un déficit mayor.
Pero Rodríguez considera que detrás de esta situación hay un problema mayor: la necesidad de realizar una reforma fiscal de profundidad. “Fue un error pensar que la reforma fiscal del 2018 agotó el tema tributario. Fue una reformita, que no resolvió problemas estructurales. Y el gran desafío es que ahora no veo espacios políticos, ni en Gobierno ni en oposición, para entrarle a esta materia. Esto no se resolverá por la vía del gasto, que se ha recortado en demasía; hay que buscar la forma de financiar de forma sostenible la inversión requerida”, dijo.
Entre los temas pendientes están la generación de empleo, la resolución de las pensiones, el financiamiento de la inversión, la estabilidad fiscal y el desarrollo sostenible. Evidencias de que la economía jaguar, lejos de una transformación mítica, se quedó en el discurso.
Economía jaguar no supera la balanza
El intento de proclamar una transformación histórica de la economía costarricense a partir de la administración de Rodrigo Chaves se desinfla al recurrir a los indicadores.
Producción no despega: contrario a los discursos de una transformación profunda y sostenida de la economía, la producción costarricense muestra tendencia a reducción del crecimiento, desde el 5,5% del 2022 al 4,6% del 2025 y caería más según la proyección del Banco Central de Costa Rica (BCCR), a un 3,5% en el 2026. Y la evolución del PIB, luego de superar la caída de la pandemia, muestra una tendencia similar a la que se registra desde el 2016: del 2016 al 2019 el PIB aumentó 18%, mientras que del 2022 al 2025, el crecimiento fue de 13%.
Ausencia de transformación: el modelo de los tigres de Asia, que motivó comparación inicial de Bank of América, se basó en varios componentes de una transformación profunda, que incluyó una apuesta por la industrialización. En el caso de Costa Rica, no hay ninguna política pública novedosa, ni indicadores de que uno o más sectores de la economía se están transformando para convertirse en pilares de un nuevo y vigoroso modelo de producción, que genere empleos y desarrollo.
Desgaste de tributos: el Gobierno chavista insistió en el discurso de la responsabilidad fiscal y la obtención de superávit primarios en los indicadores fiscales. Sin embargo, se trata de un balance que se desgasta: no solo el superávit primario se redujo en cada año, para terminar en menos de la mitad del inicio, sino que los ingresos tributarios muestran una tendencia negativa, al punto de que para el 2026 se proyecta un desplome de casi dos puntos porcentuales del PIB, con respecto al 2021, y si no se varía este comportamiento, para el 2031 se caería al nivel de ingresos fiscales más bajos en dos décadas.
Mercado laboral estancado: el discurso jaguar insistió en que se dinamizó la generación de empleo y se redujo el desempleo. Pero aunque el desempleo se redujo de 13,3 a 6,7 para la última medición de INEC, ello no se debió a la generación de empleo. Por el contrario, a pesar de que la población en edad de laborar creció un 5% del 2022 al 2026, en ese período la fuerza laboral cayó casi un 5%, la ocupación se estancó y las personas fuera de la fuerza laboral crecieron un 20%. Por demás, la promesa del chavismo de generar más de 205 mil nuevos empleos para el 2026 nunca se concretó.
Motor principal pierde fuerza: la economía de Costa Rica ha mostrado gran dependencia del sector de régimen especial (zonas francas), que aportan alrededor de un 15% del PIB y más de un 70% de la Inversión Extranjera Directa (IED), con mucha distancia del régimen definitivo (empresas fuera de zonas francas). Sin embargo, desde el año pasado se registran señales de desgaste en el desempeño del régimen especial, cuyo crecimiento se está debilitando, y tendría que enfrentar desafíos importantes en próximos años, con el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Deuda sigue creciendo: uno de los grandes focos de la economía jaguar fue el discurso de sacrificar sectores para contener la deuda pública. Sin embargo, aunque se logró reducir la relación deuda / PIB por debajo del 60% en el 2024 a 59,8%, el indicador volvió a superar la barrera del 60% en el 2025. Y en términos absolutos, la deuda pública sigue aumentando: en el caso del Gobierno central, pasó de ₡27,2 billones en 2021 a ₡31,3 billones en el 2025, mientras la deuda pública total pasó de ₡32,7 billones a ₡37,3 billones en ese período.
Sacrificio de inversión social: gran parte de los resultados fiscales se sustentaron en un fuerte recorte de la inversión social, que se desplomó dos puntos del PIB, de niveles de 12% a registros por debajo del 10% durante la administración de Rodrigo Chaves. Se trata de los niveles de inversión social más bajos de la historia reciente del país.
CCSS, apuesta contra la salud: además de los recortes en la inversión social, parte del balance fiscal estuvo maquillado por el aumento de la deuda del Gobierno con la CCSS y la resistencia de la administración a honrar una deuda que está llegando a niveles inéditos: más de ocho puntos del PIB para mayo del 2025, ₡4,4 billones —hace más de un año, y desde entonces no se ha podido actualizar estas obligaciones, que siguen en aumento—. Es decir, en solo cuatro años del anterior administración, creció alrededor de cuatro puntos del PIB.
Comparación desigual: el modelo de los tigres de Asia combinó aumentos de la producción sostenidos entre 7 y 11% durante cinco años o más, con una combinación de una apuesta por políticas públicas para impulsar un esquema de industrialización y con inversión fuerte en educación y su capital humano. La economía costarricense desde el 2002 promedia un crecimiento de 4,5%, y ha basado la estabilización fiscal principalmente en medidas de recorte, con gran impacto en la inversión social.
La entrada Discurso de la economía jaguar se quiebra ante las cifras aparece primero en Semanario Universidad.
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