Deseo (Sex)

L

Luis Arias

Guest
foto-1-deseo-1024x576.jpg

Así es el filme de Dag Johan Haugerud, llamado Deseo (Sex), uno de los que componen la “trilogía de Oslo” —la nueva, no la de Trier—.

En él, dos deshollinadores se encuentran ante el mundo de los deseos, fuerzas inconscientes que afloran desde los sueños. Uno (Thorbjørn Harr) ha soñado que es mujer y que dialoga con David Bowie, otro (Jan Gunnar Røise) ha tenido relaciones sexuales con un cliente —y ahora su esposa no está muy cómoda con él—. Uno sueña con traspasar los límites, otro ha llegado a la acción y ha cruzado la frontera.

Porque, a veces, los sueños nos comunican lo que la vigilia no puede —la mente cruza libremente las barreras reales e imaginarias—. Pero, como ya se señaló, los silencios son más expresivos que las palabras, y nos obligan a llenar los espacios vacíos para completar la narrativa. Además, están las palabras que no nos atrevemos a decir, que también generan vacíos.

foto-2-deseo-1024x576.jpg

Cuando se obtiene lo que se desea, cesa la búsqueda pero no el apetito de buscar.

Y en el análisis que Haugerud hace de los apetitos humanos, tenemos muchos espacios en blanco que debemos llenar. Porque el deseo es solo una cara de la moneda; esa es la que nos cuenta el director, pero la otra cara es el miedo, el miedo a la pérdida de lo deseado.

No existe el deseo sin la sombra de la pérdida. En Deseo vemos claramente esa sombra moviendo los hilos. Lo vemos en el temor a no ser querido, a no ser libre, a no ser importante, a estar equivocado, a encontrar la verdad… cada personaje carga un poco de esa contraparte. El deseo es una atadura que nos impide llegar hasta la plenitud. Incluso el más grande se vuelve cautivo cuando le encadenan sus anhelos.

Quizá deberíamos ser como niños, y volver a la inocente felicidad que describió Bowie cuando cantó: “deja que los niños se desborden, déjalos aprovechar el momento; ¡que todos ellos bailen!”

La película Deseo, también ha sido llamada Sexo —de hecho su título original es Sex—, sin embargo, la traducción como “Deseo” amplía el rango de emociones a las que apela la película y potencia la complejidad de lo que ha retratado el director noruego.
El deseo es una fuerza insaciable, porque trata de llenar con elementos concretos un vacío que solo existe en lo intangible.

Algunos elementos de Deseo son comunes a los otros dos filmes de la trilogía: el traspaso de los límites, las referencias teológicas, la búsqueda profunda del diálogo interno —junto con el externo—, la tensión sexual con sus desdibujadas fronteras y, por supuesto, Oslo.



La trilogía en el Cine Magaly

Deseo (Sex): preestreno 17 de agosto, función regular a partir del 20 de agosto.

Sueños (Drømmer): preestreno 24 de agosto, función regular a partir del 27 de agosto.

Amor (Kjærlighet): preestreno 31 de agosto, función regular a partir del 3 de setiembre.


La entrada Deseo (Sex) aparece primero en Semanario Universidad.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior