M
Mishell Sánchez González
Guest
Cinco días han pasado desde el repentino fallecimiento del cosplayer guayaquileño Danilo Palomino, conocido en la cultura pop como el ‘Ryu guayaquileño’ o ‘Gordito Sushi’.
El joven falleció a los 39 años, en la casa que compartía con sus padres en la ciudadela Sopeña, al sur de Guayaquil, el domingo 16 de agosto de 2026.
Pero más allá del cosplay, Danilo Palomino encontró en las artes marciales una pasión que durante años le dio un propósito, disciplina y momentos de alegría: el jiu-jitsu.
Su profesor, Leonardo Iturralde, recuerda cómo fue el paso de Danilo por esta disciplina y el vínculo que construyó con sus compañeros.
En 2014, Danilo Palomino llegó por primera vez a la academia Dojo Leo Iturralde, al norte de Guayaquil. Lo que no imaginaba entonces era que ese lugar marcaría un antes y un después en su vida, pues allí conocería a quien se convertiría en una figura fundamental en su camino: su profesor de artes marciales, Leonardo Iturralde.
“Cayó de la nada y pidió que le permitan entrenar”, recuerda Iturralde, quien hasta en ese entonces solo lo había visto en un video de YouTube, titulado ‘Gordito Sushi’, el mismo que años después lo llevó a aparecer en la décima edición del Guinness World Records Gamer, por superar los 1.5 millones de reproducciones.
Danilo Palomino practicó jiu jitsu por casi seis años.
En ese momento, Palomino expresó su deseo de aprender jiu-jitsu. Mostró su carné de discapacidad y explicó que no contaba con los recursos económicos para pagar las clases.
Tenía una discapacidad intelectual e hiperactividad. Al conocer su situación, Iturralde, quien además es director de este centro de artes marciales, decidió otorgarle una beca.
“Nos pareció a mí y a mi esposa un desafío enseñarle artes marciales a una persona con las limitaciones de Danilo”, afirma.
Sin embargo, recuerda que los entrenamiento con él eran divertidos. “A veces tocaba disciplinarlo porque siempre quería ser el centro de la atención”.
Pese a las dificultades que enfrentaba, en este lugar encontró una familia unida por una misma pasión: las artes marciales.
Durante cerca de seis años, Danilo se convirtió en uno más del equipo, donde encontró un espacio para compartir, aprender y sentirse parte de una comunidad.
“Le gustaba que lo llamen Perseo y su musa era Britney Spears”, recuerda Iturralde.
Danilo Palomino practicó jiu- jitsu por casi seis años.
El profesor, que ya suma 25 años de trayectoria, revela a EL COMERCIO un secreto que nunca le contó a Palomino, le ayudó a ganar un cinturón. Lo hizo con un solo propósito: verlo feliz.
Danilo, cuya naturaleza era de un ser insistente, había competido en varias ocasiones, pero nunca había conseguido ganar una lucha. “Lamentablemente, no hay categorías especiales para personas con las características de Danilo”, explica Iturralde.
Ante sus reiterados intentos fallidos, el profesor ideó una forma de ayudarlo a cumplir ese sueño, aunque para hacerlo tuvo que recurrir a una estrategia que, precisamente, no fue por la ‘derecha’.
“En una ocasión le pedí a un chico de otra academia que se deje ganar y le obsequié una camiseta a cambio… Él nunca lo supo”, revela. Y fue cuando por fin Danilo Palomino recibía un cinturón negro por su “triunfo”.
El profesor de artes marciales jamás olvidará este día: “Fue uno de los días más felices de su vida, después de “vencer” la lucha, le hizo un ‘hadouken’ al público presente que lo aclamaba desde las gradas”.
Danilo Palomino practicó jiu-jitsu por casi seis años.
El fallecimiento de Danilo Palomino pone sobre la mesa un tema importante que todo ser humano debe tener presente en su vida, el respeto a lo diferente, y las posibilidades que deben existir para las personas con discapacidad.
“A todas las academias y en general en la vida siempre llegan personas especiales como Danilo, debemos asegurarnos de tratarlos con respeto, pude haber sido más paciente con él pero no era fácil lidiar a diario con él, si viniera otra vez le volvería a abrir las puertas“, expresa Iturralde.
Danilo Palomino era conocido en el mundo cosplay como el ‘Ryu’ guayaquileño.
Las artes marciales eran el complemento perfecto para el cosplay que Danilo convirtió en parte de su identidad: Ryu, el protagonista de la saga de videojuegos Street Fighter. Su traje blanco, confeccionado por su “tía Antonieta”, y su característico cintillo rojo se convirtieron en una especie de uniforme que lucía con entusiasmo en cada convención o feria de cómics.
Sus movimientos de artes marciales y el característico ‘Hadouken’ eran parte de una personificación que lo convirtió en una figura reconocida de la cultura pop ecuatoriana.
Su madre, Rosa Sánchez, lo recuerda como un joven alegre, educado, cariñoso y dulce. Durante años, dedicó tardes enteras a enseñarle las rutas de los buses, las calles y los distintos lugares de Guayaquil, con el propósito de que pudiera movilizarse de manera independiente por la ciudad.
Se desconoce con precisión las causas exactas de su muerte. Su familia presume que le dio un segundo ataque epiléptico el domingo 16 de agosto de 2026 y producto de eso se golpeó la cabeza.
Su madre Rosa Sánchez y su tía María Celeste Sánchez lo encontraron sin vida en una parte de la vivienda, luego de extrañarse de que no despertaba.
Su padre, Julio Palomino, indicó a los medios que su hijo se encontraba descansando en casa antes de que falleciera, pues horas antes había salido de un centro de salud por un golpe en la cabeza. No se conoce en qué circunstancias se produjo este golpe, ni cómo el joven llegó a la casa de salud.
Sigue leyendo...
El joven falleció a los 39 años, en la casa que compartía con sus padres en la ciudadela Sopeña, al sur de Guayaquil, el domingo 16 de agosto de 2026.
Pero más allá del cosplay, Danilo Palomino encontró en las artes marciales una pasión que durante años le dio un propósito, disciplina y momentos de alegría: el jiu-jitsu.
Su profesor, Leonardo Iturralde, recuerda cómo fue el paso de Danilo por esta disciplina y el vínculo que construyó con sus compañeros.
El día que apareció en la academia
En 2014, Danilo Palomino llegó por primera vez a la academia Dojo Leo Iturralde, al norte de Guayaquil. Lo que no imaginaba entonces era que ese lugar marcaría un antes y un después en su vida, pues allí conocería a quien se convertiría en una figura fundamental en su camino: su profesor de artes marciales, Leonardo Iturralde.
“Cayó de la nada y pidió que le permitan entrenar”, recuerda Iturralde, quien hasta en ese entonces solo lo había visto en un video de YouTube, titulado ‘Gordito Sushi’, el mismo que años después lo llevó a aparecer en la décima edición del Guinness World Records Gamer, por superar los 1.5 millones de reproducciones.
Danilo Palomino obtuvo una beca
Danilo Palomino practicó jiu jitsu por casi seis años.
En ese momento, Palomino expresó su deseo de aprender jiu-jitsu. Mostró su carné de discapacidad y explicó que no contaba con los recursos económicos para pagar las clases.
Tenía una discapacidad intelectual e hiperactividad. Al conocer su situación, Iturralde, quien además es director de este centro de artes marciales, decidió otorgarle una beca.
“Nos pareció a mí y a mi esposa un desafío enseñarle artes marciales a una persona con las limitaciones de Danilo”, afirma.
Sin embargo, recuerda que los entrenamiento con él eran divertidos. “A veces tocaba disciplinarlo porque siempre quería ser el centro de la atención”.
Pese a las dificultades que enfrentaba, en este lugar encontró una familia unida por una misma pasión: las artes marciales.
Durante cerca de seis años, Danilo se convirtió en uno más del equipo, donde encontró un espacio para compartir, aprender y sentirse parte de una comunidad.
“Le gustaba que lo llamen Perseo y su musa era Britney Spears”, recuerda Iturralde.
El día más feliz de su vida
Danilo Palomino practicó jiu- jitsu por casi seis años.
El profesor, que ya suma 25 años de trayectoria, revela a EL COMERCIO un secreto que nunca le contó a Palomino, le ayudó a ganar un cinturón. Lo hizo con un solo propósito: verlo feliz.
Danilo, cuya naturaleza era de un ser insistente, había competido en varias ocasiones, pero nunca había conseguido ganar una lucha. “Lamentablemente, no hay categorías especiales para personas con las características de Danilo”, explica Iturralde.
Ante sus reiterados intentos fallidos, el profesor ideó una forma de ayudarlo a cumplir ese sueño, aunque para hacerlo tuvo que recurrir a una estrategia que, precisamente, no fue por la ‘derecha’.
“En una ocasión le pedí a un chico de otra academia que se deje ganar y le obsequié una camiseta a cambio… Él nunca lo supo”, revela. Y fue cuando por fin Danilo Palomino recibía un cinturón negro por su “triunfo”.
El profesor de artes marciales jamás olvidará este día: “Fue uno de los días más felices de su vida, después de “vencer” la lucha, le hizo un ‘hadouken’ al público presente que lo aclamaba desde las gradas”.
Un espacio para las personas con discapacidad
Danilo Palomino practicó jiu-jitsu por casi seis años.
El fallecimiento de Danilo Palomino pone sobre la mesa un tema importante que todo ser humano debe tener presente en su vida, el respeto a lo diferente, y las posibilidades que deben existir para las personas con discapacidad.
“A todas las academias y en general en la vida siempre llegan personas especiales como Danilo, debemos asegurarnos de tratarlos con respeto, pude haber sido más paciente con él pero no era fácil lidiar a diario con él, si viniera otra vez le volvería a abrir las puertas“, expresa Iturralde.
El cosplay fue el refugio de Danilo Palomino
Danilo Palomino era conocido en el mundo cosplay como el ‘Ryu’ guayaquileño.
Las artes marciales eran el complemento perfecto para el cosplay que Danilo convirtió en parte de su identidad: Ryu, el protagonista de la saga de videojuegos Street Fighter. Su traje blanco, confeccionado por su “tía Antonieta”, y su característico cintillo rojo se convirtieron en una especie de uniforme que lucía con entusiasmo en cada convención o feria de cómics.
Sus movimientos de artes marciales y el característico ‘Hadouken’ eran parte de una personificación que lo convirtió en una figura reconocida de la cultura pop ecuatoriana.
Su madre, Rosa Sánchez, lo recuerda como un joven alegre, educado, cariñoso y dulce. Durante años, dedicó tardes enteras a enseñarle las rutas de los buses, las calles y los distintos lugares de Guayaquil, con el propósito de que pudiera movilizarse de manera independiente por la ciudad.
¿Cómo murió Danilo Palomino?
Se desconoce con precisión las causas exactas de su muerte. Su familia presume que le dio un segundo ataque epiléptico el domingo 16 de agosto de 2026 y producto de eso se golpeó la cabeza.
Su madre Rosa Sánchez y su tía María Celeste Sánchez lo encontraron sin vida en una parte de la vivienda, luego de extrañarse de que no despertaba.
Su padre, Julio Palomino, indicó a los medios que su hijo se encontraba descansando en casa antes de que falleciera, pues horas antes había salido de un centro de salud por un golpe en la cabeza. No se conoce en qué circunstancias se produjo este golpe, ni cómo el joven llegó a la casa de salud.
Te recomendamos
Sigue leyendo...