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Lala Toutonian
Guest
Nacidos durante los años ochenta en la virtualidad, los escape rooms (juegos de escape) saltaron de la pantalla a la vida material en Japón y hoy forman parte de una forma de entretenimiento que mezcla terror, adrenalina e ingenio. Lala Toutonian se metió en una de estas trampas de fantasía y se pregunta: «¿Por qué elegimos pagar por un encierro en una ciudad que tiene plazas, que tiene aire libre, que tiene bancos de madera y palomas y ese aburrimiento sano de sentarse a no hacer nada?». La respuesta está en esta crónica.
Encierro. La palabra ya tiene algo de condena, de sótano, de fósforo gastado contra la pared. Pero también, y esto es lo que nadie te cuenta cuando compra la entrada, cuando paga por 60 minutos de pánico curado, tiene algo de deseo. Porque hay algo en nosotros, algo antiguo y un poco vergonzoso, que quiere ser encerrado. Que necesita, de tanto en tanto, que le cierren una puerta con llave para pod...
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