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En el Centenario de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el pueblo dominicano celebró la coronación en casa de Marileidy Paulino en su condición de superestrella mundial de los 400 metros. Pero de manera sorpresiva, al detener el reloj en 10.11 segundos en los 100 metros (nuevo récord de los Juegos) una vegana de 20 años que responde al nombre de Liranyi Alonso irrumpió en el escenario ante la mirada atónita de un país en el que pocos le conocían.
Los que fueron testigos presenciales de esa contundente victoria jamás olvidarán la explosividad y rapidez de sus piernas en el tramo final de la carrera. Parecía un tren bala japonés a máxima velocidad.
Pero luego, las medallas doradas de Alonso en los 200 metros, su victoria en equipo en el relevo 4x100 en mixto (40.89, con una aceleración vertiginosa de Liranyi que sobrepasó a su rival de Jamaica en los últimos 50 metros) y su contribución clave en el triunfo del 4x100 femenino (43.00, nuevo récord de los Juegos), terminaron por convencer a la nación de que una nueva estrella había nacido.
Alonso se crió en Villa Palmarito, un populoso sector de La Vega, la mayor de tres hermanos, y desde sus años escolares corría contra los varones y solía ganarles. A los 12 años llegó al complejo deportivo de la provincia por primera vez, vio la pista, y quedó enamorada del atletismo para siempre.
Este año, Alonso consiguió victorias en su especialidad en torneos en Estados Unidos, Rusia, España y en el Campeonato Panamericano de Atletismo en Medellín, en donde además logró oro en los otros tres eventos que acaba de ganar en el país.
De su lado Marileidy, mostró una vez más por qué su dominio planetario es indiscutible. Con su aporte al relevo 4x400 mixto que ganó con 3:10.57, ayudó a quebrar con creces la antigua marca que Dominicana había establecido en San Salvador 2023 (3:14.81).
La perfomance atlética que brindó al ganar su especialidad bajo un torrencial aguacero e imponer un nuevo récord de los Juegos con 48.94, con lo que redujo en más de un segundo el registro que ella misma había logrado (49.95) en la versión pasada, fue la prueba misma de que “La Gacela de Ébano” venía a su tierra a hacer historia.
María Dimitrova, la búlgara que llegó a Sosúa a los seis años con sus padres, culminó en los Juegos su laureada carrera de múltiples campeonatos con dos medallas doradas en la modalidad de kata individual y por equipos en la rama femenina.
Una de las satisfacciones más grandes de Dimitrova fue ver a sus alumnos Larry Aracena (kata masculino) y Thalía Terrero (kumite -55 kg) subir a lo más alto del podio.
Por su parte Andrea Pigozzi fue el atleta masculino que más medallas logró con su oro en el salto de esquí náutico y sus dos platas en la modalidad de slalom y en overall.
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Los que fueron testigos presenciales de esa contundente victoria jamás olvidarán la explosividad y rapidez de sus piernas en el tramo final de la carrera. Parecía un tren bala japonés a máxima velocidad.
Pero luego, las medallas doradas de Alonso en los 200 metros, su victoria en equipo en el relevo 4x100 en mixto (40.89, con una aceleración vertiginosa de Liranyi que sobrepasó a su rival de Jamaica en los últimos 50 metros) y su contribución clave en el triunfo del 4x100 femenino (43.00, nuevo récord de los Juegos), terminaron por convencer a la nación de que una nueva estrella había nacido.
- “Mi único rival es el reloj”, respondió Alonso a Diario Libre al consultársele sobre cómo liquidó la final del 4x100 mixto.
Sus antecedentes
Alonso se crió en Villa Palmarito, un populoso sector de La Vega, la mayor de tres hermanos, y desde sus años escolares corría contra los varones y solía ganarles. A los 12 años llegó al complejo deportivo de la provincia por primera vez, vio la pista, y quedó enamorada del atletismo para siempre.
Este año, Alonso consiguió victorias en su especialidad en torneos en Estados Unidos, Rusia, España y en el Campeonato Panamericano de Atletismo en Medellín, en donde además logró oro en los otros tres eventos que acaba de ganar en el país.
La reina Paulino
De su lado Marileidy, mostró una vez más por qué su dominio planetario es indiscutible. Con su aporte al relevo 4x400 mixto que ganó con 3:10.57, ayudó a quebrar con creces la antigua marca que Dominicana había establecido en San Salvador 2023 (3:14.81).
La perfomance atlética que brindó al ganar su especialidad bajo un torrencial aguacero e imponer un nuevo récord de los Juegos con 48.94, con lo que redujo en más de un segundo el registro que ella misma había logrado (49.95) en la versión pasada, fue la prueba misma de que “La Gacela de Ébano” venía a su tierra a hacer historia.
María Dimitrova, la búlgara que llegó a Sosúa a los seis años con sus padres, culminó en los Juegos su laureada carrera de múltiples campeonatos con dos medallas doradas en la modalidad de kata individual y por equipos en la rama femenina.
Una de las satisfacciones más grandes de Dimitrova fue ver a sus alumnos Larry Aracena (kata masculino) y Thalía Terrero (kumite -55 kg) subir a lo más alto del podio.
Por su parte Andrea Pigozzi fue el atleta masculino que más medallas logró con su oro en el salto de esquí náutico y sus dos platas en la modalidad de slalom y en overall.
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El relevo femenino 4x100 le da a RD su onceava medalla de oro en atletismo con nuevo récord
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