Cirugía para el 2029: el drama de enfermar y estar en lista de espera en las zonas rurales

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Fabiola Pomareda García

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En el papel, la lista de espera de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) suma 1.440.547 casos entre cirugías, procedimientos y citas de consulta externa; pero, en la periferia del país, estos casos son la historia de una pierna que no soporta estar de pie, de una ceguera que se avecina o de un brazo amputado tras años de agonía.

Lejos de la Gran Área Metropolitana (GAM), la crisis de la seguridad social cobra un peaje más amargo. Entre la falta de especialistas y los retrasos en infraestructura, las zonas rurales enfrentan la cara más brutal de un sistema colapsado: una geografía de la espera donde la atención médica no llega a tiempo, sino cuando el daño ya es irreversible.

“A esta pierna no se le puede meter ni una sola inyección, lo que ocupa es cirugía”. El diagnóstico fue categórico y urgente en 2020 para María Elena Torres, de 59 años, quien tiene una várice que le atraviesa media pierna derecha y un dolor punzante que le recuerda, a cada paso, los 9 años de espera entre citas postergadas y promesas.

La educadora de Aguas Zarcas pagó consulta por lo privado en el 2020, con la intención de que le pusieran inyecciones, pero el médico le dijo que era un caso de emergencia y la refirió a la Caja. Torres esperó año y medio para la cita con el especialista en vascular, quien le confirmó que requería cirugía. Finalmente, en abril de este año llegó la fecha de su operación.

“Una semana antes de ir a cirugía, me llaman del Hospital de San Carlos diciéndome que me la pusieron para el año 2029. Entonces quiere decir que, aparte de los seis años que llevo en esto, ahora tengo que esperar hasta el 2029”, dijo la maestra.

De acuerdo con cifras de la Caja, el tiempo de espera para cirugía vascular periférica, como la que requiere Torres, es en promedio de 449 días. Sin embargo, en el Hospital de San Carlos la espera es de 619 días, en el Hospital Víctor Manuel Sanabria, de Puntarenas, llega hasta 806 días y la paciencia debe ser más grande para quienes son atendidos en el Hospital San Vicente de Paul en Heredia, donde el tiempo llega a los 839 días.

Torres encarna el calvario de miles de costarricenses y el drama de las listas de espera en la Costa Rica rural, que dejó de ser un problema de gestión médica para convertirse en una crisis de supervivencia.

Si algo tienen en común los pacientes en lista de espera para cirugías o procedimientos entrevistados para este artículo es el dolor que padecen, un dolor que les impide trabajar o realizar las tareas diarias que antes hacían y una angustia e incertidumbre por su situación de salud.

Ese es el caso de don Olimpo Cabrera Rivas, de Medio Queso de Los Chiles, quien tuvo que meter un recurso de amparo para que le amputaran el brazo tras ocho años de sufrimiento; de Luis Chinchilla Rodríguez, , de Finca Chánguina, quien espera por una gastroscopia; de Trixia Salazar Rodríguez, de San Miguel de Cañas, en lista de espera para cirugía reconstructiva; y de Ana Ruth Araya, de San Ramón, en lista de espera para cirugía por una hernia de disco.

565 días de espera para cita en consulta externa

Las cifras del portal “Listas de Atención” de la CCSS, con corte al 31 de julio, muestran que la lista de espera quirúrgica (cirugías) es de 211.650 casos a nivel nacional, con un plazo promedio de espera de 452 días, la de Consulta Externa es de 391.314 casos, con un plazo promedio de 565 días, y la de procedimientos es de 873.572 casos, con un plazo promedio de 207 días.

Cuando se desglosan las cifras por región, se confirma que la mayor cantidad de casos pendientes de cirugía están en los hospitales nacionales y centros especializados (73.052), seguidos de la Red Central Sur (San José y Cartago) con 32.119 y la Central Norte (Heredia y varios cantones de Alajuela) con 37.723. La región Chorotega acumula 22.136, la Brunca 14.634, la Pacífico Central 11.344, la Huetar Atlántica 11.083 y la Huetar Norte 9.559.

Mientras que los casos en lista de espera de consulta externa son mayores en la Central Norte (99.728), seguidos de los hospitales nacionales y centros especializados (81.215) y la Central Sur (77.888). La Huetar Norte tiene 36.902, la Pacífico Central 30.983, la Brunca 20.572 y la Huetar Atlántica 15.420. No obstante, los días promedio de espera son mayores en la Huetar Norte (934), Central Norte (690) y Huetar Atlántica (636).

La principal causa señalada por la propia CCSS es la brecha en la distribución de médicos especialistas y personal de enfermería, anestesiología y de apoyo técnico, lo cual limita el uso de infraestructura ya disponible, generando subutilización de quirófanos, camas, consultorios, salas especializadas y equipo médico adquirido con recursos públicos o donaciones.

Otras causas son retrasos en obras de infraestructura y obsolescencia de equipos y problemas de coordinación entre hospitales para disponer de servicios como laboratorio e imágenes médicas, detalla el informe de la Auditoría Interna AS-ASALUD-0057-2026.

De acuerdo con Karol Rojas Araya, investigadora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Costa Rica (UCR) y consultora para la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una de las razones de este mayor impacto de las listas de espera en zonas rurales tiene que ver con la capacidad resolutiva de los niveles de atención.

“En las zonas más alejadas normalmente tenemos hospitales periféricos o regionales que por definición tienen una capacidad de atención y nivel resolutivo para ciertas condiciones; pero llegan a un tope donde el paciente tiene que ser trasladado a los hospitales nacionales, ya sea el Calderón Guardia, el San Juan de Dios o el Hospital México o en alguna especialidad específica”, explicó.

Otra razón que incide a nivel de zonas rurales es la disponibilidad de infraestructura, de recurso tecnológico y de personal de salud, no solamente en el área de los especialistas, sino inclusive equipos de trabajo de médico, enfermera, farmacéutico, nutricionista, anestesiólogos, apuntó Rojas.

A nivel de los pacientes, las propias condiciones económicas, de educación y condiciones laborales también inciden en que haga uso de una atención oportuna y pronta de los servicios de salud, lo cual hace que las listas de espera impacten más, añadió.

Con respecto al déficit en la cantidad de médicos especialistas, Rojas dijo que ciertamente tenía que ver con la formación; pero también con las condiciones de trabajo, la capacidad instalada para ejercer y el éxodo de los profesionales ya formados hacia el sector privado.

“Es importante fortalecer esto con una mirada territorial, en el sentido de formar gente que se quiere quedar en territorio y abriendo oportunidades inclusive en los mismos sistemas de estudios de posgrado, donde una cuota vaya para reforzar a zonas donde la gente se desea quedar y que la gente desea trabajar en su espacio”, expuso Rojas.

Para Deivis Ovares, coordinador del Frente Nacional para la Defensa de la Seguridad Social (Frenass), la Caja tiene la capacidad para resolver la desigualdad regional en la distribución inequitativa de sus recursos en términos de recurso humano, infraestructura y equipo, que incluso obligan a traslados de pacientes “que son costosísimos para la institución”.
“Creemos que es importante que haya voluntad política para arreglar la situación real actual, que es precisamente la fuga de personal especializado por la legislación regresiva y del deterioro en sus condiciones remunerativas en la institución”, planteó Ovares.

Según refirió, han recibido quejas de médicos especialistas que “mandan a un lugar muy alejado, pero los mandan prácticamente a sentarse en un escritorio porque no tiene el equipo, no tiene la infraestructura y no tiene las herramientas que necesita para darle solución a los pacientes”.

“En las regiones se sufren más estos temas porque no es lo mismo un hospital nacional, que tiene varios especialistas de una misma rama prestando el servicio. Hay lugares en las regiones donde se van los profesionales y ahí no es posible solventar eso y la problemática sí se agrava muchísimo”, añadió.

Falta de oferta profesional

Una investigación realizada por la Defensoría de los Habitantes sobre la gestión de la lista de espera en el Hospital Escalante Pradilla y los demás centros de salud de la Red de Servicios de Salud Brunca expuso que, en cuanto a especialistas médicos, todos los hospitales de esta región funcionan con un único profesional contratado por especialidad, en su gran mayoría son “mono – especialistas”.

De cada una de las especialidades básicas (ginecología, cirugía general, pediatría, anestesiología), ha sido posible únicamente el nombramiento de uno de los profesionales en cada especialidad por falta de oferta profesional, según el oficio 12980-2024-DHR.

Sin embargo, la región también presenta una brecha clara en personal técnico para servicios de urología, gastroscopia, oftalmología, terapia ocupacional y optometría y cuanto, al personal de enfermería, que son el equipo complementario de los especialistas y que permiten la realización de múltiples procedimientos clínicos.

Por eso la Defensoría afirmó que la asignación del médico especialista debe acompañarse de recursos de enfermería y personal técnico necesario, para que resuelva en forma integral, sin necesidad de que los casos clínicos sean referidos a un hospital regional o nacional para su atención y engrosar así la lista de espera de otros centros de salud.

“Nos quedaron debiendo médicos”

En mayo pasado, abrió al público la nueva sede del Área de Salud de Aguas Zarcas, en San Carlos, que tiene alrededor de 53.000 habitantes adscritos.

Óscar Barrientos Camacho, de la Junta de Salud de Aguas Zarcas y presidente del Consejo Regional de Salud Huetar Norte, es una de las personas que desde 2008 impulsó ante la Caja la construcción de la nueva sede.

Para que funcionara esta nueva infraestructura, los estudios de la CCSS señalaron que se requerían 159 plazas; sin embargo, aún no les han asignado 30 de estas plazas, según Barrientos. “Es excelente la infraestructura, pero ahí nos quedaron debiendo médicos para que la atención sea más rápida y no hacer esperar tanto a la gente”.

En su criterio, el impacto de las listas de espera en la gente de su comunidad es clarísimo. “Son gente de menos recursos, el transporte es más difícil, todos los medios de comunicación son más complicados. No es lo mismo que en las zonas urbanas. Hay lugares que para poder salir la gente tiene que pagarle tal vez ₡20.000 a un ‘pirata’ para que lo saque hasta donde pasa el bus. Y la gente que no tiene muchos recursos, entonces no va a los centros de salud. Ya van a las últimas, cuando ya no hay nada que hacer”, relató.

“Son gente más sencilla que inclusive si van al ebáis y el doctor les dice que tienen que volver al día siguiente para otro procedimiento, ¿cómo va a venir mañana si le costó un mundo que le dieran permiso en el trabajo para poder salir un día? Eso a veces no se entiende”, exclamó Barrientos.

Otro punto es que las citas para los ebáis se sacan mediante el Edus; pero muchas personas viven en zonas alejadas sin acceso a Internet. “Cuando tienen acceso ya las citas están saturadas, porque los de más cerca son los que aprovechan para poder sacar las citas y los de más largo y los que más ocupan no las pueden sacar”, refirió.

37.764 personas esperan cirugía en oftalmología

En Los Chiles de Aguas Zarcas vive Jairo Barrantes Jiménez, de 56 años, quien toda su vida ha trabajado como chofer de vagoneta; pero ahora sólo puede conducir de día, ya que de noche le es imposible. Se le desprendió la membrana de ambos ojos, por lo que tuvieron que operarlo de emergencia y su familia hizo un gran esfuerzo para pagar ₡2.400.000 por esas cirugías por privado. Sin embargo, después empezó a fallarle la vista, se le desarrolló una catarata muy densa y descubrieron que tiene perforada una membrana del ojo.

Esa cirugía no baja de ₡7 millones, por lo que “sí o sí” tienen que operarlo por la Caja. Tenía fecha de operación en ambos ojos para el 2032; pero lograron que le adelantaran la cirugía para el 2029.

Actualmente, hay 1.427 personas en la lista quirúrgica de oftalmología en el Hospital de San Carlos, con un tiempo promedio de espera de 216 días, según datos de la Caja.

Sin embargo, en el Hospital Enrique Baltodano, en Liberia, hay 3.036 pacientes en espera de cirugía, con un tiempo promedio de espera de 290 días.

Oftalmología es una de las especialidades más saturadas de la seguridad social en el país, con tiempos de espera prolongados para cirugías.

A nivel nacional, hay 37.764 personas en espera de una cirugía de oftalmología, con un tiempo promedio de espera de 230 días, muestran cifras de la Caja.

Recomendación: meter recurso de amparo

Ante la zozobra y angustia de las personas, en ocasiones es el propio personal de la Caja el que recomienda a los pacientes interponer un recurso de amparo para que les adelanten las fechas de las citas.

El dolor que padece Ana Araya en la espalda le impide muchas veces moverse y hacer las labores diarias que antes hacía. “De pronto me quiero poner de pie y me cuesta, me duele mucho, voy caminando normal y de pronto pierdo totalmente la movilidad, me tengo que quedar quieta porque es demasiado fuerte el dolor”, contó la mujer de 51 años, quien vive en San Ramón, donde cuida de su padre, un adulto mayor no vidente.

Según narró Araya, los dolores empezaron hace muchos años; pero empeoraron después de una caída. “En este momento no estoy recibiendo un salario, ni un colón de ninguna ayuda social ni absolutamente nada. Entonces eso también afecta mucho porque, aunque yo quisiera irme a trabajar fuera y pagarle a alguien para que se quede con mi papá no puedo por mi situación de salud. Ya lo he intentado y gasto lo que gano un día en un lugar trabajando en medicamentos para poder aguantar. Entonces es muy complicado”, confesó.

Le hicieron un TAC (tomografía axial computarizada) en el Hospital de Alajuela en agosto de 2025 y el diagnóstico fue que tenía una hernia de disco, osteofitos lumbares y un desgaste en su columna; pero la cita de valoración de ortopedia en el Hospital Carlos Luis Valverde Vega, de San Ramón, se la pusieron para el 2028, por lo que, por recomendación de una doctora, interpuso un recurso de amparo en marzo pasado, que la Sala Constitucional resolvió a su favor en abril.

Ahora está esperando que le den una cita para que le hagan una resonancia magnética en el Centro Nacional de Imágenes Médicas y luego la refieran a un especialista en el Hospital México, para ver si la tienen que operar o no.

En la respuesta que envió la dirección del Hospital Valverde Vega, en el expediente del recurso de amparo que presentó Araya, se indica que en ese centro médico se programan las citas y cirugías según la condición de salud de los usuarios, la capacidad instalada y disponibilidad de recurso humano especializado.

Pero claramente se afirma: “Si bien es cierto se realizan todos los esfuerzos que están al alcance para atraer mayor cantidad de especialistas a esta unidad, la decisión de otorgar plazas y la designación de especialistas escapa a la competencia de este hospital”.

Caja presenta nueva estrategia

El 4 de agosto, el gerente médico interino de la Caja, Marvin Palma, informó de una estrategia para bajar los plazos de las listas de espera de aquí al 2030 mediante una serie de medidas, como uso de quirófanos y consulta externa en horarios después de las 4 p. m., sábados, domingos y feriados mediante modalidad de pagos diferenciados.

Otra medida es enviar pacientes que esperan cirugías de baja complejidad ―pero con altos volúmenes de casos― a establecimientos de salud menos congestionados. Específicamente se mencionó el CAIS Marcial Fallas de Desamparados con ortopedia, la clínica Oftalmológica, y el hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas con cirugía general y hemodinamia.

Palma confirmó que la Caja todavía necesita alrededor de 600 especialistas para cubrir la demanda nacional y que las áreas con mayor déficit siguen siendo ortopedia, anestesiología, ginecología, oftalmología y otorrinolaringología.

La presidenta de la CCSS, Mónica Taylor, anunció ese día que ya se resolvieron los casos quirúrgicos que ingresaron antes de 2019; pero reconoció que la “crisis de especialistas” y las “listas de espera” motivaron que se prorrogara la declaratoria de emergencia institucional.

Enué Arrieta Espinoza, coordinador de la Unidad Técnica de Listas de Espera (UTLE), informó que se estaban pactando en la jornada no ordinaria 190.000 atenciones durante agosto y setiembre; y que, en cuanto a cirugías de especialidades críticas, la lista de oftalmología se ha reducido en un 42%, ginecología un 32% y urología un 24%.

Por otra parte, el 20 de agosto la junta directiva de la Caja aprobó la creación de 491 plazas ordinarias por medio de la tercera modificación presupuestaria de 2026. De las 464 plazas que corresponden a la Gerencia Médica, se incluyen 186 para las áreas de salud Acosta, Orotina-San Mateo, Alajuela Oeste y Talamanca; 108 plazas vinculadas con contratos de retribución social; 58 para genética y diagnóstico molecular; 31 para equipos de atención geriátrica; y 28 para fortalecer la atención en zonas con alta presencia de población adulta mayor.



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“Quiero que me quiten todo esto que me está matando”

Trixia Salazar Rodríguez, de 56 años, está en lista de espera para cirugía reconstructiva de sus brazos y estómago, después de que le realizaron una cirugía bariátrica (manga gástrica) de reducción de estómago en 2023, cuando pesaba 158 kilogramos (kg).

Ahora pesa 62 kg, aseguró la vecina de San Miguel de Cañas: “Tengo la piel colgante, yo me siento más pesada ahora. Desde que comencé a adelgazar, yo me compliqué en mi salud (…). Vieras que estos días he estado muy mal, mucho dolor en mis brazos. Se me reventaron los ligamentos y no se sabe por qué. Desde que comencé a adelgazar me vine abajo (…). Yo lo que quiero es que me quiten todo esto que me está matando, porque es un peso increíble lo que yo siento en mis brazos, mis piernas, mi estómago”.

Salazar trabajó en fincas ordeñando y volando machete; pero, hace cuatro años, se separó y ya no tiene ingresos fijos, contó la mujer que fue operada de la columna y también está en lista de espera para cirugía del túnel carpiano.

“Yo, hay días, le soy sincera, yo hay días que no tengo comida. Hay días que lo poquito es de los vecinos que vienen con un bocadito, me traen una bolsita de arroz, una bolsita de frijoles”, dijo Salazar, quien se sostiene haciendo rifas.

La lista de espera de cirugía reconstructiva a nivel nacional es de 3.536 personas; y la mayoría de casos están en el Hospital México: 1.449 con una espera promedio de 546 días.



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“Eso es lo que pasa con la Caja: cuando la gente llega, ya tiene cáncer”


Hace seis años a Luis Chinchilla Montero, de 55 años, le empezó un dolor intenso en el estómago. “Me sacaron el día siguiente, como a las tres de la tarde para el hospital. Me mandaron a San Vito, para hacer un ultrasonido; pero me dijeron que salí bien y que me había intoxicado”, contó Chinchilla, quien vive de una parcela y un poco de ganado en Finca Chánguina, en Palmar Sur.

Este maestro de obras, quien ahora se dedica a trabajar la tierra, dijo que estuvo dos días internado y le dieron de alta; pero el dolor persistió. “De ahí en adelante, digamos, a mí me agarra un dolor en la boca del estómago y empieza a inflamarse y empieza el dolor intenso y me agarra una calentura y una fiebre en la noche terrible. Yo necesito que me hagan una gastroscopia. Me he peleado por años por eso”, expresó. “Supuestamente me la mandaron para diciembre. Y eso es lo que pasa con la Caja, que cuando uno llega, ya tiene cáncer”, añadió.

Durante todo este tiempo, ha estado tratando de cuidarse, tomando agua de hojas de mango y de guanábana hervidas, y otras hierbas.

Aunque desconoce cuánto costaría una gastroscopia por privado; sí sabe que en Palma Norte no hay lugares privados donde la hagan y hay que ir hasta Pérez Zeledón.

El tiempo de espera para una cita de consulta externa de gastroenterología en el Hospital Tomás Casas, en Ciudad Cortés, es de 120 días, de acuerdo con números de la CCSS. Pero en el Hospital Escalante Pradilla, en Pérez Zeledón, es de 605 días. Cabe destacar que, en el Hospital San Vicente de Paul en Heredia, es de 588 días.





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Más de ocho años de enorme sufrimiento

Don Olimpo Cabrera Rivas, de 58 años, es un campesino de la comunidad fronteriza de El Triunfo, en Medio Queso de Los Chiles, quien en julio de 2017 sufrió un grave accidente de tránsito que lo dejó con fracturas en brazo, muñeca, mano, rodilla y espinilla.

Fue atendido en distintos momentos en el servicio de ortopedia del Hospital San Carlos, donde le realizaron múltiples tratamientos y cirugías por las consecuencias de su accidente, que le cambió la vida radicalmente a quien en su momento fue un destacado líder comunal, dirigente campesino y padre de familia.

Aunque le salvaron el brazo derecho, las secuelas físicas fueron devastadoras. En el 2020 le diagnosticaron una parálisis en su brazo ―la mano le quedó colgando― y un dolor neuropático ―permanente y muy agudo―, que no podía calmar con los medicamentos a los que tenía acceso y que le impedía dormir, concentrarse, conversar y trabajar. Le explicaron que el dolor podría desaparecer únicamente si le amputaban el brazo.

Movido por su enorme sufrimiento y el creciente deterioro en su salud física y mental, desde el 2020 don Olimpo empezó una cruzada personal para que le amputaran el brazo y después de múltiples visitas al centro médico ubicado a más de 100 kilómetros de su casa, logró que en febrero del 2025 una junta médica valorara su caso y lo pusieran en lista de espera para la amputación; pero sin que le dieran fecha.

El 7 de agosto del año pasado, con ayuda del abogado Jouseth Chaves Rodríguez, de Partido de la Clase Trabajadora (PT), se interpuso un recurso de amparo, que la Sala Constitucional resolvió a favor de don Olimpo el 29 de agosto (Resolución 2025027706) y ordenó al Hospital de San Carlos operarlo. Tras ocho años de sufrimiento, le amputaron el brazo el 12 de diciembre pasado.

Hoy se siente bastante mejor después de la cirugía, aunque producto de tantos años de espera con el dolor, le quedaron bastantes secuelas, entre ellas un fuerte “dolor fantasma” en el brazo amputado, según contó.



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