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Vinicio Chacón Soto
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El fenómeno de la erosión costera, que carcome hermosas playas del país, es solo uno de varios factores que inciden en la penetración del mar tierra adentro en un proceso que, a la larga, podrá incidir en que algunas comunidades deban moverse. Ya existe un visible ejemplo de ello en Caldera, donde el barrio Espíritu Santo fue abandonado.
Ante esa situación es que se planteó la necesidad de que Costa Rica cuente con una metodología que le permita evaluar las amenazas sobre las zonas costeras, en aras de contar con un insumo que permita vislumbrar situaciones inminentes y planificar futuras obras de infraestructura.
Es así como a finales de 2024 se publicó la investigación Estudios y proyecciones de aumento en el nivel del mar y erosión costera para las dos costas del país, elaborada por Equipo de Soluciones en Tecnologías de Información Geográfica S.A. (Soltig), liderado por el oceanógrafo Dr. Omar Gerardo Lizano Rodríguez y el geógrafo MSc. Melvin Lizano Arroyo.
Este trabajó se concentró en las playas Caldera, en el Pacífico Central, y Manzanillo, en el Caribe Sur y se fundamentó en datos sobre el comportamiento de las mareas y mediciones de la profundidad del lecho marino, la topografía, oleaje, comportamiento del nivel del mar ante el calentamiento global, la geomorfología costera y la erosión.
Todas esas variables se toman en cuenta a partir de información satelital muy precisa y, con ello, atravesadas por los efectos conocidos y esperados del fenómeno El Niño Oscilación Sur (ENOS), se utilizaron para generar modelos predictivos sobre el posible avance del mar a 2030, 2050 y 2100.
Es decir, no se trata de que los sectores donde se identifica el mayor grado de amenaza vayan a quedar sumergidos de forma permanente, sino de que se verán cada vez más afectados cuando se den eventos por ejemplo de oleaje fuerte.
En resumen, se buscó establecer metodología para establecer una zonificación del nivel de amenaza en las playas, según detalló el geógrafo.
El estudio en cuestión fue una iniciativa del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), la Fundación de la Universidad de Costa Rica, y el proyecto Acción Proyectiva, con el apoyo de entidades públicas, privadas y de la sociedad civil.
Manzanillo
El geógrafo Melvin Lizano Arroyo destacó la importancia de dotar al país de un “instrumento que se pueda aplicar, elaborado por costarricenses bajo las realidades del país” y que permita “a cualquier actor, dígase municipalidad, dígase institución, dígase organización, fuerzas vivas, lo que sea, que si se requiere hacer estudios específicos, al menos qué es lo que se debería contemplar”.
Manzanillo es precisamente una de las playas incluidas en un estudio sobre erosión recién abordado por UNIVERSIDAD y elaborado por Gustavo Barrantes Castillo, investigador de la Universidad Nacional (UNA), junto a Mirna Cortés Obando, del Área de Conservación La Amistad Caribe (Aclac) del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).
Lizano Arroyo dijo que hay estudios que apuntan un aumento anual de 3 milímetros en el nivel del mar, a lo cual se suma que la incidencia de factores ya mencionados, como mareas particularmente altas, incide en que aumente la erosión costera.
Al respecto, el oceanógrafo explicó que en febrero se presentaron “oleadas extraordinarias”, lo cual produjo “una erosión de las más intensas en los últimos años”. Ello se debió a que el vórtice polar (una importante zona de aire frío y bajas presiones) del norte “se rompió” por razones atmosféricas, lo cual bajó la temperatura en buena parte del continente.
Mientras tanto, Lizano Arroyo aprovechó para plantear el “tema trascendental” de la actualización de la zona marítimo-terrestre (ZMT) que “tiene que hacer el IGN (Instituto Geográfico Nacional)”, “la línea de pleamar ordinaria con la que se definió es de los años 60”, pero “hoy, por la dinámica de estos cambios, obviamente eso se modifica”.
El estudio señala que “mantener la protección y conservación de la cobertura forestal del sector es imprescindible, ya que se puede ver cómo una zona de amortiguamiento funciona ante los efectos de los oleajes e ingreso del mar a las zonas de humedales existentes en la zona”.
Caldera
En el caso de Caldera el estudio apunta que aún hoy se trata de una región “rica en biodiversidad, con ecosistemas marinos y costeros que albergan una variedad de especies de flora y fauna. Las áreas cercanas incluyen manglares, playas y arrecifes de coral, que son vitales para la conservación de especies marinas y aves migratorias”.
De todo el país es conocido los incidentes en que oleajes fuertes superan la barrera de rocas colocada a lo largo de la ruta nacional que comunica el puerto con Puntarenas, además del caso ya mencionado del abandono de Espíritu Santo.
Los escenarios proyectados a futuro para Caldera “muestran que se verá afectada ante el aumento del nivel del mar. Si además se le suman otros fenómenos que puedan presentarse para un día particular –como la influencia del fenómeno ENOS, el apilamiento del oleaje, u otra variable que pueda afectar el frente costero, o que en un mismo día varios o todos estos fenómenos puedan superponerse–, implicaría aumentos importantes en el nivel del mar”.
Omar Lizano apuntó al respecto que esta playa “tiene problemas desde hace tiempos y la culpa la tiene el muelle, el rompeolas que se hizo, porque atajó toda la arena y la arena es la salud importante para las playas”.
“Si no llega arena, pasa lo que está pasando en Caldera, cuando el mar está subiendo y vienen los oleajes, marejadas altas, se ataca fuertemente en la playa”, que ya perdió su perfil de equilibrio, es decir, el balance entre la arena que pierde por acción del oleaje y la que debe recibir por corrientes que arrastran sedimentos.
Por otro lado, la arena que sale por el estero de Mata Limón “el oleaje no la puede levantar porque se mete en la dársena, la cogen ahí y en vez de ponerla en la playa, la botan allá en el golfo de Nicoya”.
Ante el evidente y previsiblemente creciente embate del mar contra esa importante vía de comunicación, el geógrafo Lizano Arroyo apuntó que una opción es hacer un viaducto, pero “tiene que responder también a cuánto va a aumentar el nivel del mar”, además del mantenimiento que requeriría.
Mencionó que la Unidad de Ingeniería Marítima de Ríos y Estuarios de la UCR (Imares) propuso una solución con base en espigones, “pero también tiene el problema de que hay que darle mantenimiento, entonces el costo a nivel económico es de oneroso”. Otra opción que planteó hace unos tres años, también reportada por UNIVERSIDAD, es mover la carretera tierra adentro, en un ejercicio de buscar la mejor solución en relación a costo y beneficio.
Por su parte, Omar Lizano indicó que “la idea es decirle a la gente que, bajo las economías nuestras, del país como el nuestro, que no tiene recursos para hacer obras y evitar que el mar se meta, que se aleje de ahí a tierras más altas”.
“Parece drástico”, reconoció, pero es una realidad que ya se ve en muchos sitios, además del abandono de Espíritu Santo, apuntó que “en Esterillos, Tivives, en varios de estos lugares el mar está agresivamente metiéndose tierra adentro”.
Advirtió que “el aumento del del mar no es lineal, es una cuestión casi que exponencial”.
En los arrecifes está la vida, pero no son infalibles
Un factor que juega muy a favor de Manzanillo es la barrera de arrecifes de coral que tiene frente a su playa.
El geógrafo Melvin Lizano subrayó su importancia, pues explicó que “el coral hace que haya más pendiente y entre más pendiente que haya, va a haber rompimientos más fuertes”; es decir “el coral lo que hace es aminorar un poco el impacto del oleaje sobre la parte costera”.
“Si ahí no existiera ese coral, sería peor la situación. Esa parte viva amortigua todo lo que tiene que ver con los efectos del oleaje”, acotó.
Por su parte, el oceanógrafo Omar Lizano dijo que aun cuando algunos de los corales han muerto, se trata de una plataforma rocosa cuyos corales en efecto ofrecen al menos “el rozamiento” a las olas.
Sin embargo, “cuando sube el nivel del mar las olas pasan por encima de todas estas cosas y se meten digamos que con menos fuerza que las de las de Caldera, pero se meten y al final desequilibran la playa”.
La entrada Científicos de la UCR advierten que avance del mar obligaría a reubicar poblaciones aparece primero en Semanario Universidad.
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