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Redacción
Guest
Por: Alberto Erazo Castro Mientras ustedes, en sus salones de la autoindulgencia intelectual, se disputaban con lágrimas de emoción cómica si el liberalismo había vencido para siempre al comunismo, si Fukuyama tenía razón, si la democracia representativa era el destino inevitable de la humanidad esa fe ingenua en el progreso que solo puede abrigar quien no ha leído a san Agustín ni ha visto…
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