Chavismo tuvo vía libre en el arranque de su “parte II” ante una oposición confusa

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Álvaro Murillo

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“Yo pensé que esto no iba a ocurrir nunca porque todos los opositores se han equivocado. Ha sido fatal la reacción después de las elecciones y le han dejado todo muy fácil a Chaves y su gente, que no han hecho más por chambones, pero igual han podido mostrarse como si todo el país los apoyara, aunque no sea cierto”.

Esta era la reflexión crítica que hacía un abogado autónomo que llegó un poco a regañadientes el jueves a la manifestación a la primera manifestación opositora en defensa de la independencia judicial, en la Plaza de la Democracia. “No quiero ni ver a los diputados y a gente de los partidos, mucho menos a sindicatos, porque más bien parece que le están haciendo el juego al chavismo, que va a sus anchas. Por eso era necesario esta manifestación, para hacerle ver a esta gente que no es tan fácil”.

Cerca del abogado, que pidió reservarse el nombre porque tiene un cliente allegado al oficialismo, otra mujer opinó identificándose como profesora de secundaria, militante de un sindicato en el que no confía demasiado y “víctima de la mordaza que el MEP (Ministerio de Educación Pública) puso a los docentes”. “El problema está en los liderazgos, que están muy quemados y así es difícil moverse. Hay gente molesta y preocupada, pero sin organización no puede haber esperanza. Quizás esto sirva de algo, pero que no lo politiqueen”.

Un rato después diputados y excandidatos presidenciales se estaban tomando una foto que se viralizó al rato y la utilizaron también grupos oficialistas como prueba de que son “perdedores” y que intentan repetir la alianza multipartidista que en 2018 se armó en torno al Partido Acción Ciudadana (PAC). También, se utilizó un chat que abrió el excandidato y exdiputado Ariel Robles (Frente Amplio) con otros exaspirantes antichavistas que ya habían tenido acercamientos durante la campaña.

Se trata de convergencias entre el Partido Liberación Nacional (PLN) y Frente Amplio (FA), pero también los alicaídos Partido Acción Ciudadana (PAC) y Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), las cuatro banderas que han intentado formar un “bloque opositor democrático” en la Asamblea Legislativa, señalado por el Chaves como “bloque obstruccionista-comunista” en un claro afán por deslegitimar cualquier fuerza opositora.

En curules son sólo 26 con notorias evidencias entre sí y ausencia de un único liderazgo. La última gran encuesta fueron las elecciones y el resultado a nadie le alcanzó para comprometer a la chavista Laura Fernández, pero juntos formaron un 45% de la votación de febrero y eso les da esperanza, aunque nada garantiza que alcanza para algo más. Fernández, que obtuvo el 48% a hombros de Chaves, sigue fiel al discurso de que ganó en las urnas y, por tanto, representa la voz del pueblo, un mensaje que en el cargo presidencial parece haberse facilitado durante los primeros tres meses.

Daniel Calvo, politólogo especialista en asuntos de la Asamblea Legislativa, subraya que el factor cohesionador en el “bloque opositor” ha sido la defensa de la institucionalidad, pero advierte que eso puede haber servido al oficialismo para señalarlos como un grupo adverso y perjudicial para los los planes que impulsa el Ejecutivo con el brazo de la mayoría legislativa del Partido Pueblo soberano (PPSO).

Calvo resalta la coherencia de Frente Amplio con su claridad de sus causas y de quiénes son sus simpatizantes, pero observa confusión en el PLN sin que sean hasta el momento ventajoso el liderazgo del excandidato Álvaro Ramos o del jefe de la bancada, Álvaro Ramírez. Además, ve como “residual, casi de sobrevivencia” el trabajo de Claudia Dobles (PAC) y de Abril Gordienko (PUSC) en su esfuerzo por visibilidad desde sus bancadas unipersonales, aunque siendo parte del bloque opositor. Los partidos políticos en general, en todo caso, parecen hundidos en la confianza popular al punto de que la organización con más apoyo es PPSO, la bandera debutante en 2026 que resultó favorecida por la popularidad de Chaves.

Fuera de la Asamblea Legislativa, las organizaciones sindicales sufren la debilidad de años recientes y de leyes que las golpearon en gobiernos anteriores, mientras las universidades públicas también experimentan conflictos internos y asuntos propios que condicionan su papel para un eventual liderazgo opositor, como ha ocurrido en ocasiones anteriores. Otros poderes fácticos han sido grupos religiosos, pero las organizaciones evangélicas parecen plegadas con comodidad en el oficialismo y la Iglesia católica sí ha mantenido algunos mensajes críticos, sin llegar a ser opositora y quizás consciente de que ya no es la que fue décadas atrás.

La esperanza de opositores, tanto los organizados como individuos particulares que llegaron por su cuenta el pasado jueves a la manifestación central en San José o algunas pequeñas en otros sitios del país, está en que esa primera expresión de rechazo al Gobierno sirva para algo. El qué y el cómo está por verse entre los desacuerdos de las partes, pero confían en cambiar el escenario, que ha resultado más que ventajoso para la retórica chavista y algunas acciones.

Quizás por eso la reacción molesta del oficialismo. Fernández dijo que fue expresión de libertad y de que no es cierto que haya dictadura, pero no pudo dejar de recordar que triunfó en las urnas, “de manera apabullante”. El oficialista José Miguel Villalobos quiso reducir esa manifestación a “una masa pequeña” de universitarios, funcionarios judiciales y grupos sindicales, por lo que desdeñó las expresiones de diputados opositores. “Un plantón que aplaude a Carlos Díaz (fiscal general) de verdad que no merece más que el desprecio”, mencionó en el Plenario. También Chaves, por supuesto, le dedicó su rechazo diciendo que sólo asistieron “los enchufados” o quienes apoyan el “maridaje” de PLN y FA.





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