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Rodolfo Pastor Fasquelle
Guest
Existen muchas formas de corrupción. Algunas son especies de raterismo cotidiano: policías de tránsito que detienen conductores al azar buscando una “mordida”, burócratas que retrasan trámites para inducir pagos, funcionarios que transforman la molestia pública en ingreso privado. Esa corrupción degrada la convivencia, desperdicia tiempo y desvía a las autoridades de sus verdaderas obligaciones.
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