Catita de Panamá: legado de una voz emblemática del folclore panameño

  • Empezar tema Empezar tema Gregory Robinson Guerra
  • Fecha de inicio Fecha de inicio
G

Gregory Robinson Guerra

Guest
La historia de la música típica panameña no puede comprenderse plenamente sin reconocer el papel determinante que desempeñaron las mujeres en la preservación y difusión de las expresiones culturales del país.

Aunque durante buena parte del siglo XX los escenarios artísticos estuvieron dominados por hombres, surgieron figuras femeninas que, con talento, disciplina y una profunda vocación artística, contribuyeron a transformar ese panorama y abrieron nuevos espacios para las generaciones posteriores.

En este contexto destaca la figura de Catalina Carrasco, conocida artísticamente como Catita de Panamá, cuya trayectoria constituye un referente del liderazgo femenino en el folclore nacional.

Catita de Panamá: una voz pionera​


La trayectoria de Catalina Carrasco permite reconocer el valioso aporte de las mujeres a la consolidación del canto y la saloma en la música típica panameña. En una época dominada por los hombres, destacó como una de las primeras grandes intérpretes del género. Presentada en 1962 por Dagoberto Yin Carrizo como Catita de Panamá, su voz dio vida a obras alegóricas como Julia y La niña Marquela.

De izquierda a derecha, Catalina Carrasco; Eneida Cedeño, la Reina de la Saloma, La Morenita de Purio; y Daniel Dorindo Cárdenas, El 'Poste de Macano Negro'.  Tomada de la cuenta de Facebook de la Sociedad de Amigos del Panamá de ayer.

El legado para el folclore panameño​


Nacida en La Chorrera en 1919, Catalina Carrasco inició su carrera junto a Leonidas Cajar y alcanzó su mayor proyección al incorporarse al conjunto Viva Panamá de Dagoberto Yin Carrizo, donde consolidó un estilo interpretativo caracterizado por la elegancia, el dominio de la saloma y el respeto por las tradiciones campesinas.

Su voz transformaba cada interpretación en un relato cargado de emoción y arraigo popular. Roberto Antonio Cárcamo y Luis Antonio Ramos, estrechos colaboradores del conjunto Viva Panamá, coincidían en describirla como una dama ejemplar. (La Estrella de Panamá, 2011).

Su contribución fue reconocida por el Estado panameño con la Orden Belisario Porras (1985) y la Orden Manuel José Hurtado (2001), distinciones que Catalina Carrasco conservó, según La Estrella de Panamá, «como su más caro tesoro».

Aunque un accidente puso fin a su carrera artística en 1984, su legado permanece como parte del patrimonio cultural panameño. Al abrir camino a nuevas intérpretes, Catalina Carrasco demostró que la excelencia artística podía trascender las barreras impuestas a las mujeres de su tiempo. Mientras sus canciones sigan interpretándose y nuevas mujeres encuentren en ellas inspiración para cantar la historia de Panamá, Catalina Carrasco seguirá viviendo en la memoria de su pueblo.

El autor es escritor.

Sigue leyendo...
 
Atras
Superior