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Jenny Martínez
Guest
Los partidos políticos, su lenguaje y su agresividad frente a la democracia
Lo que está sucediendo en Colombia, con la reacción irracional de Gustavo Petro e Iván Cepeda, al oficial triunfo del señor Abelardo de la Espriella, es realmente vergonzoso, no solo para un ex presidentes, si no, también para un ex candidato presidencial.
Es inaceptable que políticos reaccionen con amenazas en contra de la sociedad por el solo hecho de haber perdido las elecciones. El mensaje que envían es que la democracia funciona cuando ellos ganan: una postura infantil y completamente inmadura.
Analizando casos similares en otros países, como el nuestro y la permanente calificación de usurpador al actual presidente, por parte de un grupo político perdedor de las elecciones: insultos permanentes, ataques irracionales, oposiciones inaceptables (nos opondremos a todo, como sostuvo la máxima dirigente de esa agrupación política).
Pero no es solamente Ecuador o los países limítrofes, allí está Venezuela, con el fraude electoral en las elecciones presidenciales últimas, o en Cuba con un solo partido político (y hay políticos de esta región que califican eso de democracia), también Nicaragua, con régimen que controla todo y persigue a cualquier opositor, exiliándolo, descalificándolo, expulsándolo, quitándoles la ciudadanía y muchos disparates más.
Casualmente, todas estas reacciones absurdas y arbitrariedades se dán de políticos que se autocalifican de izquierda, socialistas y cosas por el estilo.
La pregunta que surge es: ¿son estas reacciones y actuaciones una actitud permanente de los socialistas? ¿Podemos permitir que se califiquen o los califiquen de demócratas?
José M. Jalil Haas
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