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Mishell Sánchez González
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La ilusión de tener a su familia completa en tierras extranjeras está siendo más que difícil para Yailin Proaño. La ecuatoriana y su esposo viajaron a España por temas de estudio, con la esperanza de llevar consigo a Capuccino, su perro cocker de casi 3 años. Pero eso aún no es posible.
La mascota estaría “secuestrada” por Sara González, la persona a la que Proaño le confió Capuccino. No es familia directa de Proaño, fue la persona que se lo vendió cuando él tenía 3 meses de nacido.
En una entrevista con EL COMERCIO la tutora da su versión de los hechos, tras solicitar urgentemente ayuda por sus redes sociales.
Yailin Proaño abandonó Ecuador el 31 de diciembre de 2025, para aterrizar en España el 1 de enero de 2026. Ese fue el último día que abrazó a Capuccino.
Su esposo ya estaba hace cinco meses en el país europeo. Su traslado se dio por una beca de prácticas profesionales en la carrera de chef.
La idea siempre fue viajar con su perro, pero un día antes del vuelo se vieron obligados a cambiar de opinión porque el departamento compartido donde se encontraba su esposo no admitía mascotas. “Fue un momento muy difícil para nosotros dejarlo, fue lo más difícil que nosotros hemos hecho, porque somos una familia, para mí no es un perro, una mascota más, para nosotros es como un hijo”, expresa.
“Los primeros días yo escuchaba las patitas de él, como si estuviese acá”, acota.
Proaño sabía que no podía dejarlo con sus padres porque son adultos mayores y Capu requiere de cuidados personales, como sus paseos y comida preparada exclusivamente para él. En ese momento pensó que su vecina era su mejor opción. “Decidí dejarlo con mi vecina de toda la vida, ella lo ha visto crecer a Kapu. Siempre lo quiso, lo ha querido un millón…”.
Tres meses Capu vivió con la vecina de Proaño, quien ya no pudo hacerse cargo del perro por temas familiares. Es aquí cuando Proaño decide contactarse con Sarah González, la persona que le vendió al perro hace tres años, y con quien había tenido contacto por redes sociales.
“Yo me contacto con esta señora... obviamente yo dije, bueno, él va a estar bien ahí cuidado y todo, porque ella tiene otros perritos que son los padres perrunos, entonces él no va a sentirse solo, él no va a estar con alguien extraño, sino va a estar con su familia perruna. Eso fue lo que yo pensé”.
Los padres de Proaño entregaron a Capuccino el 6 de abril, junto con $50 que iban a hacer destinados a su comida. Lo fueron a dejar en la vivienda de González, ubicada en la urbanización La Joya. “Desde que mis padres se lo llevan, quedamos en el valor acordado, quedamos en que era encargado hasta que yo me lo pueda traer. O sea, nunca yo le dije se lo regalo, se lo vendo, o se lo devuelvo”.
Proaño explica que a los dos días le llegó un mensaje de Proaño donde le explicaba que el perro estaba mal del estómago, algo que ella relacionó con el proceso de adaptación al estar en una nueva casa. “A los dos días obviamente se va a sentir estresado, a los dos días se va a sentir un poco confundido, es normal, porque ellos se adaptan de cinco a siete días”.
Asegura que nunca tuvo fotos o videos de esto, pero sí una confirmación de que su perro había mejorado al siguiente día. Pasaron los días y, entre otras cosas, González le habría pedido $100 mensuales. Algo a lo que nunca accedió Proaño. “Me pareció súper raro que de $50 me pida el doble, y que ya no le alcanzaba”, dice.
Luego de esto comienza el verdadero terror para los tutores de Capuccino. Según explica Proaño, González el 21 de abril se habría acercado en dos ocasiones a casa de sus padres y suegros para devolver a Capuccino, pero “jamás tocó el timbre o llamó para avisar que estaba afuera…”.
Luego llegaron las llamadas no contestadas, los mensajes no leídos y finalmente el bloqueo de todas las redes sociales. Pero antes le habría dejado en claro su interés por quedarse con Capu. “Empezó a decirme: yo no lo voy a entregar, porque ustedes lo van a ir a dejar a otra parte… él es mi nieto,”.
Capuccino fue entregado a Sara González el 6 de abril.
La última vez que Yailin Proaño supo de Capuccino fue el 20 de abril, a través de un video que Sara González le compartió a su WhatsApp. Video que indica prendió las alarmas. “Ella me envió un video donde se ve a Capuccino, y al lado de él se ve pasar a dos perritos más. Se ve claramente que los dos perritos estaban con las costillas sumamente visibles, que obviamente para mí fue una alarma, porque es como que tuvieran sido de desnutrición”, expresa.
Cuando le preguntamos a Yailin cuál cree que sería la verdadera razón por la que González no quiere regresar al perro, ella no sabe responder con certeza. Dice que a su mente vienen muchas suposiciones. “Ella está haciendo un hurto. Ella prácticamente lo tiene secuestrado”
Hasta llega a pensar que quiere a Capuccino para reproducirlo, y posteriormente venderlo; o que simplemente se obsesionó con su perro. “Ella en muchas veces me dijo: créanme que su perrito es lindísimo. ¿Por qué? Porque nosotros a Capuchino le hemos dado una educación”.
“Ella está siendo un hurto. Ella prácticamente lo tiene secuestrado“, remarca.
El pasado 6 de mayo familiares de la mascota, un abogado y personal de la Policía Nacional se acercaron hasta el domicilio de la persona que lo tiene, en la urbanización La Joya, en el cantón Daule. “No pudieron hacer nada”, aseguró Proaño.
La tutora indica que todo es más difícil porque Daule no tiene fauna urbana o bienestar animal. Incluso en la Fiscalía no tuvo una respuesta favorable. “En la Fiscalía nos dijeron que no entra por hurto, porque es una mascota y no un humano. Y porque no es más de un salario básico”.
Yailin Proaño y su esposo compraron a Capuccino cuando tenía tres meses de edad.
El próximo 18 de junio es el cumpleaños número 3 de Capuccino. Yailin y su esposo anhelan celebrarlo juntos. “Vamos a ir a Madrid a recogerlo y sacarlo a pasear, a que conozca acá, sacarlo a parques, porque hay muchos parques también de perritos, hay playas de perritos. Vamos a estar con él, abrazarlo, abrazarlo mucho”, manifiesta con mucha ilusión la joven.
“Yo oro mucho porque esto va a pasar, vamos a salir adelante, vamos a tener a Capu acá. Tenemos muchos planes, muchas ideas, las teníamos incluso antes de que pase todo esto. Extraño prácticamente todo de él, que nos levante en las mañanas”, añade.
EL COMERCIO intentó comunicarse con Sarah González, pero hasta el cierre de esta nota, no tuvo una respuesta. Sin embargo, en un video rindió su versión de los hechos, asegurando que Capuccino presentaba signo de traumas cuando fue entregado.
“En abril usted envió a sus padres a dejarme en mi propiedad a Capuccino con todas sus cosas, una cama vieja, una maleta rota, y remedios caducados”, expresó en un video colgado en una cuenta de TikTok llamada ‘No más daño a Capuccino’.
“Él llegó con sus ojos con infección, con el estómago inflamado, con diarreas”, agregó sobre el perro que es hijo de su perrita llamada Bela.
González declaró que durante este tiempo se ha encargado del cuidado de Capuccino. “Me he hecho cargo de la alimentación de Capuccino y de todas sus cosas”.
También afirmó que el día que pactaron su devolución en casa de los padres de Proaño no había nadie que lo recibiera. “Usted me dio una dirección donde yo lo fui a dejar, él no reconoció el lugar y todo eso estaba cerrado”.
Además negó las acusaciones de querer quedarse con Capuccino para reproducirlo. “Yo no tengo un criadero”, enfatizó.
En el video con apenas 482 reproducciones termina diciendo: “Usted le ha causado un daño a Capuccino con trauma de abandono (…) me arrepiento mucho de haberle entregado a mi bebé”.
El día de mañana, viernes 15 de mayo, se realizará la audiencia en la Unidad Judicial Civil Daule, donde ambas partes rendirá su versión ante la justicia. Capuccino deberá estar presente, de ser así, sería la primera vez que un perro va a un juzgado en Ecuador.
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La mascota estaría “secuestrada” por Sara González, la persona a la que Proaño le confió Capuccino. No es familia directa de Proaño, fue la persona que se lo vendió cuando él tenía 3 meses de nacido.
En una entrevista con EL COMERCIO la tutora da su versión de los hechos, tras solicitar urgentemente ayuda por sus redes sociales.
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El último día que Yailin abrazó a Capuccino
Yailin Proaño abandonó Ecuador el 31 de diciembre de 2025, para aterrizar en España el 1 de enero de 2026. Ese fue el último día que abrazó a Capuccino.
Su esposo ya estaba hace cinco meses en el país europeo. Su traslado se dio por una beca de prácticas profesionales en la carrera de chef.
La idea siempre fue viajar con su perro, pero un día antes del vuelo se vieron obligados a cambiar de opinión porque el departamento compartido donde se encontraba su esposo no admitía mascotas. “Fue un momento muy difícil para nosotros dejarlo, fue lo más difícil que nosotros hemos hecho, porque somos una familia, para mí no es un perro, una mascota más, para nosotros es como un hijo”, expresa.
“Los primeros días yo escuchaba las patitas de él, como si estuviese acá”, acota.
Proaño sabía que no podía dejarlo con sus padres porque son adultos mayores y Capu requiere de cuidados personales, como sus paseos y comida preparada exclusivamente para él. En ese momento pensó que su vecina era su mejor opción. “Decidí dejarlo con mi vecina de toda la vida, ella lo ha visto crecer a Kapu. Siempre lo quiso, lo ha querido un millón…”.
Tres meses Capu vivió con la vecina de Proaño, quien ya no pudo hacerse cargo del perro por temas familiares. Es aquí cuando Proaño decide contactarse con Sarah González, la persona que le vendió al perro hace tres años, y con quien había tenido contacto por redes sociales.
“Yo me contacto con esta señora... obviamente yo dije, bueno, él va a estar bien ahí cuidado y todo, porque ella tiene otros perritos que son los padres perrunos, entonces él no va a sentirse solo, él no va a estar con alguien extraño, sino va a estar con su familia perruna. Eso fue lo que yo pensé”.
¿Desde qué día Capuccino está son Sara González?
Los padres de Proaño entregaron a Capuccino el 6 de abril, junto con $50 que iban a hacer destinados a su comida. Lo fueron a dejar en la vivienda de González, ubicada en la urbanización La Joya. “Desde que mis padres se lo llevan, quedamos en el valor acordado, quedamos en que era encargado hasta que yo me lo pueda traer. O sea, nunca yo le dije se lo regalo, se lo vendo, o se lo devuelvo”.
Proaño explica que a los dos días le llegó un mensaje de Proaño donde le explicaba que el perro estaba mal del estómago, algo que ella relacionó con el proceso de adaptación al estar en una nueva casa. “A los dos días obviamente se va a sentir estresado, a los dos días se va a sentir un poco confundido, es normal, porque ellos se adaptan de cinco a siete días”.
Asegura que nunca tuvo fotos o videos de esto, pero sí una confirmación de que su perro había mejorado al siguiente día. Pasaron los días y, entre otras cosas, González le habría pedido $100 mensuales. Algo a lo que nunca accedió Proaño. “Me pareció súper raro que de $50 me pida el doble, y que ya no le alcanzaba”, dice.
Luego de esto comienza el verdadero terror para los tutores de Capuccino. Según explica Proaño, González el 21 de abril se habría acercado en dos ocasiones a casa de sus padres y suegros para devolver a Capuccino, pero “jamás tocó el timbre o llamó para avisar que estaba afuera…”.
Luego llegaron las llamadas no contestadas, los mensajes no leídos y finalmente el bloqueo de todas las redes sociales. Pero antes le habría dejado en claro su interés por quedarse con Capu. “Empezó a decirme: yo no lo voy a entregar, porque ustedes lo van a ir a dejar a otra parte… él es mi nieto,”.
“Se obsesionó con mi perro”
Capuccino fue entregado a Sara González el 6 de abril.
La última vez que Yailin Proaño supo de Capuccino fue el 20 de abril, a través de un video que Sara González le compartió a su WhatsApp. Video que indica prendió las alarmas. “Ella me envió un video donde se ve a Capuccino, y al lado de él se ve pasar a dos perritos más. Se ve claramente que los dos perritos estaban con las costillas sumamente visibles, que obviamente para mí fue una alarma, porque es como que tuvieran sido de desnutrición”, expresa.
Cuando le preguntamos a Yailin cuál cree que sería la verdadera razón por la que González no quiere regresar al perro, ella no sabe responder con certeza. Dice que a su mente vienen muchas suposiciones. “Ella está haciendo un hurto. Ella prácticamente lo tiene secuestrado”
Hasta llega a pensar que quiere a Capuccino para reproducirlo, y posteriormente venderlo; o que simplemente se obsesionó con su perro. “Ella en muchas veces me dijo: créanme que su perrito es lindísimo. ¿Por qué? Porque nosotros a Capuchino le hemos dado una educación”.
“Ella está siendo un hurto. Ella prácticamente lo tiene secuestrado“, remarca.
El pasado 6 de mayo familiares de la mascota, un abogado y personal de la Policía Nacional se acercaron hasta el domicilio de la persona que lo tiene, en la urbanización La Joya, en el cantón Daule. “No pudieron hacer nada”, aseguró Proaño.
La tutora indica que todo es más difícil porque Daule no tiene fauna urbana o bienestar animal. Incluso en la Fiscalía no tuvo una respuesta favorable. “En la Fiscalía nos dijeron que no entra por hurto, porque es una mascota y no un humano. Y porque no es más de un salario básico”.
Una esperanza viva
Yailin Proaño y su esposo compraron a Capuccino cuando tenía tres meses de edad.
El próximo 18 de junio es el cumpleaños número 3 de Capuccino. Yailin y su esposo anhelan celebrarlo juntos. “Vamos a ir a Madrid a recogerlo y sacarlo a pasear, a que conozca acá, sacarlo a parques, porque hay muchos parques también de perritos, hay playas de perritos. Vamos a estar con él, abrazarlo, abrazarlo mucho”, manifiesta con mucha ilusión la joven.
“Yo oro mucho porque esto va a pasar, vamos a salir adelante, vamos a tener a Capu acá. Tenemos muchos planes, muchas ideas, las teníamos incluso antes de que pase todo esto. Extraño prácticamente todo de él, que nos levante en las mañanas”, añade.
La versión de Sarah González
EL COMERCIO intentó comunicarse con Sarah González, pero hasta el cierre de esta nota, no tuvo una respuesta. Sin embargo, en un video rindió su versión de los hechos, asegurando que Capuccino presentaba signo de traumas cuando fue entregado.
“En abril usted envió a sus padres a dejarme en mi propiedad a Capuccino con todas sus cosas, una cama vieja, una maleta rota, y remedios caducados”, expresó en un video colgado en una cuenta de TikTok llamada ‘No más daño a Capuccino’.
“Él llegó con sus ojos con infección, con el estómago inflamado, con diarreas”, agregó sobre el perro que es hijo de su perrita llamada Bela.
González declaró que durante este tiempo se ha encargado del cuidado de Capuccino. “Me he hecho cargo de la alimentación de Capuccino y de todas sus cosas”.
También afirmó que el día que pactaron su devolución en casa de los padres de Proaño no había nadie que lo recibiera. “Usted me dio una dirección donde yo lo fui a dejar, él no reconoció el lugar y todo eso estaba cerrado”.
Además negó las acusaciones de querer quedarse con Capuccino para reproducirlo. “Yo no tengo un criadero”, enfatizó.
En el video con apenas 482 reproducciones termina diciendo: “Usted le ha causado un daño a Capuccino con trauma de abandono (…) me arrepiento mucho de haberle entregado a mi bebé”.
Audiencia caso Capuccino
El día de mañana, viernes 15 de mayo, se realizará la audiencia en la Unidad Judicial Civil Daule, donde ambas partes rendirá su versión ante la justicia. Capuccino deberá estar presente, de ser así, sería la primera vez que un perro va a un juzgado en Ecuador.
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