E
Erika Paula Curbelo
Guest
«Vos siempre jugás en la vida con tus reglas», le dice, palabras más o menos, Matías a Ivana. En el escaso margen que deja una rutina que se despliega entre trabajar, estudiar y sobrevivir y que no admite sometimiento, la protagonista de esta historia encuentra una llave, un príncipe y, por fin, una carroza.
Hacía seis meses que vivía en ese hostel del Centro compartiendo un cuarto con tres chicas de mi edad. Mi favorita era Belén, una sanducera que trabajaba limpiando culos en un hogar de ancianos. Nos hicimos amigas porque las dos sabíamos cuándo quedarnos calladas. Por ejemplo, los domingos a la mañana cuando comprábamos bizcochos de queso y cruzábamos a la plaza. Nos acostábamos en el pasto y no e...
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