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Mario Bermúdez Vives
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El Plenario legislativo rechazó por apenas un voto de diferencia los insultos lanzados por la diputada Cindy Murillo, del oficialista Partido Pueblo Soberano (PPSO), al comparar a las diputadas Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC) y Abril Gordienko, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), con «damas de compañía».
La Asamblea acordó «rechazar de manera categórica» las manifestaciones de Murillo, por considerar que esas expresiones eran «ofensivas, denigrantes e incompatibles con el respeto que debe prevalecer en el ejercicio de la función parlamentaria», y expresó su solidaridad con Dobles y con Gordienko. También se renovó un compromiso con un debate firme, pero «respetuoso de la dignidad de las personas».
La moción de reproche para Murillo fue aprobada con 27 votos a favor y 26 en contra, con los votos de 16 diputados del Partido Liberación Nacional (PLN), 7 del Frente Amplio (FA), los votos de Dobles y Gordienko, y dos votos de legisladores del PPSO que resultaron claves, José Miguel Villalobos y Antonio Barzuna.
En contra de votó la mayoría de la bancada oficialista, con lo que evidenciaron poca sinceridad en una disculpa que había ensayado en la mañana Nogui Acosta, el jefe de fracción. En la sesión de la mañana, Acosta intervino para ofrecer disculpas por Murillo, indicando que indicó que la bancada no avalaba los comentarios de Murillo. «Creemos que fueron desafortunados, ofrecemos disculpas a las diputadas Claudia Dobles y Abril Gordienko», dijo.
En esa sesión matutina, las felicitaciones a las madres se vieron sacudidas cuando la diputada Dobles reclamó al PPSO la actitud de la semana anterior, cuando se retiraron del Plenario alegando violencia política por insultos contra la presidenta Laura Fernández, pero manteniendo silencio cómplice con las declaraciones de Murillo ante una entrevista.
Ello provocó que diputados de oposición señalaran un doble estándar en el Gobierno, e incluso José Miguel Villalobos, del PPSO, intervino para pedir a Murillo disculparse con las diputadas de la oposición. Murillo lo ignoró y posteriormente reafirmó sus declaraciones, aunque las matizó como «un análisis político», en el que comparaba las acciones de la oposición como «una unión de hecho».
En la votación de la tarde, Villalobos reconoció que había tenido que tomar una decisión difícil, pero que había tenido que mantener su coherencia. «Se que es una decisión que no gustará, pero me sentiría muy mal en mi congruencia, si después de hacer señalamientos a diputados que se han expresado de manera hiriente, no lo hacía ahora. Se dio una oportunidad de una explicación, de una disculpa, y no ocurrió. No me quedaba más, para tranquilidad de mi conciencia, que votar esta moción… No seré un rebelde de mi fracción, salvo en materia de conciencia», explicó.
Por su parte, Acosta tuvo que intervenir para explicar la posición en contra de su fracción, luego de que Murillo no se disculpara. «No se vale personalizar. No debemos tirar piedras cuando tenemos techo de vidrio. La moción solo cuestionó a la diputada Murillo, no se hizo cuando se cuestionó la capacidad de la presidenta Laura Fernández».
Entonces, el Plenario aprobó otra moción, esta vez impulsada por el PPSO, en la que se pidió rechazar cualquier manifestación de violencia en el discurso político y en el ejercicio de la función pública, y hacer un llamado a todos los Poderes públicos a fomentar un debate político respetuoso, alejado de la descalificación personal.
Empero, los diputados de la oposición resaltaron el tono general de esta propuesta, que pretendía eludir la responsabilidad de la diputada Murillo. Y las diputadas Eugenia Román, Joselyn Sáenz y Vianney Mora, del FA, recordaron a Acosta que en el caso de Edgardo Araya, que manifestó que la presidenta Fernández «se hacía la tontita», que generó la furia oficialista, todas las bancadas de oposición llamaron la atención de Araya, quien extendió una disculpa.
«La fracción de Gobierno no tuvo escrúpulos en personalizar el reclamo, cuando un compañero realizó manifestaciones desafortunadas. Se equivocó, pero se disculpó. Ahora, la diputada (Murillo) ni siquiera acepta disculparse», dijo Román. Esto también fue resaltado por Edén Hernandez, del PLN, quien recordó que ante la manifestación de Araya, el oficialismo no tuvo reparos en «lacerarlo en el Plenario y aludirlo directamente», y ahora estaba alegando que se debía hacer una declaración general y pasar la página.
En este punto, la presidenta legislativa Yara Jiménez declaró que «ya era suficiente» y que se había «perdido la noción del tiempo» en esta discusión, para dar paso a la discusión de mociones del proyecto 24.290, el proyecto para las jornadas laborales de doce horas, de las cuales solo se aprobaron 22 en la sesión matutina por este incidente.
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