A
Ariel Scher
Guest
La semifinal trae emociones que exceden a la pelota y que mantienen a Maradona en el centro.
Marcelo Rosasco es y no es el muchacho que en 1982 combatía en el sur del sur. Tenía menos de 20 almanaques, la vida adelante, ir a la cancha como pasión principal y ninguna aspiración de que, igual que a miles de jóvenes, lo metieran abajo de las bombas inglesas. Allá estuvo como estará el miércoles 15, mundializado y frente a una pantalla que enfoca hacia la ciudad estadounidense de Atlanta, bas...
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