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Silvana Bogarín
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La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) confirmó que el prolongado corte de energía en el centro histórico, que empezó el lunes y se extendió hasta la tarde de ayer en algunos lugares, se debió a la inundación de sus Puestos de Distribución (PD), que se encontraban desprotegidos ante el avance del agua.
Según el Ing. Aníbal Sánchez, jefe del Departamento de Operaciones de Distribución de la ANDE, la normalización del servicio fue severamente retrasada debido a la acumulación de agua en los puestos subterráneos. El dato técnico que genera mayor preocupación es que los 20 puestos inundados contaban originalmente con sistemas automáticos de desague pero el 100% de estas bombas habían sido robadas antes de la inundación.
Frente a esta situación, la ANDE confirmó que no cuenta con seguros para cubrir el robo o dañod de estos equipos estratégicos. Al ser consultado sobre el costo de reposición de la infraestructura perdida, el Ing. Sánchez señaló que el área de Distribución no maneja esos datos, por lo queda en la incertidumbre el impacto económico de este perjuicio patrimonial.
ANDE normaliza servicio tras temporal, pero denuncia robo masivo de bombas en puestos inundados
Los puestos afectados forman parte de un proyecto de modernización y cableado subterráneo, diseñado precisamente para garantizar la continuidad del servicio ante inclemencias climáticas y evitar la polución visual.
Para el sector comercial, la explicación técnica no mitiga las pérdidas económicas. Pedro Escobar, propietario de un negocio en el microcentro (Ayolas entre Presidente Franco y Palma), reportó que estuvo sin suministro eléctrico desde las 09:00 del lunes hasta la tarde del martes, más de 30 horas.
“El remedio resultó peor que la enfermedad. Se supone que al estar enterrados los cables ya no habría excusas para los cortes, pero seguimos con el mismo problema”, manifestó Escobar, quien subrayó que la falta de energía paraliza la facturación y pone en riesgo la refrigeración de los productos.
Asunción “postapocalíptica”: caos y destrucción, el día después de la tormenta
Lo más alarmante para los usuarios es la aparente resignación técnica. Según el relato del comerciante, el personal de campo de la ANDE admitió que, bajo las condiciones actuales, el problema se repetirá con cada lluvia de consideración, sugiriendo una falta de soluciones de fondo y a corto plazo.
“Tenemos que comprar otra vez lampium (lámpara o farol a querosén) o lámpara Petromac como antes, que alumbra super bien, que con ese sí que no vamos a tener problema. Pero la computadora y eso, olvidate. Es lamentable, en pleno centro”, dijo.
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Según el Ing. Aníbal Sánchez, jefe del Departamento de Operaciones de Distribución de la ANDE, la normalización del servicio fue severamente retrasada debido a la acumulación de agua en los puestos subterráneos. El dato técnico que genera mayor preocupación es que los 20 puestos inundados contaban originalmente con sistemas automáticos de desague pero el 100% de estas bombas habían sido robadas antes de la inundación.
Frente a esta situación, la ANDE confirmó que no cuenta con seguros para cubrir el robo o dañod de estos equipos estratégicos. Al ser consultado sobre el costo de reposición de la infraestructura perdida, el Ing. Sánchez señaló que el área de Distribución no maneja esos datos, por lo queda en la incertidumbre el impacto económico de este perjuicio patrimonial.
ANDE normaliza servicio tras temporal, pero denuncia robo masivo de bombas en puestos inundados
Los puestos afectados forman parte de un proyecto de modernización y cableado subterráneo, diseñado precisamente para garantizar la continuidad del servicio ante inclemencias climáticas y evitar la polución visual.
“Tenemos que comprar otra vez lampium”
Para el sector comercial, la explicación técnica no mitiga las pérdidas económicas. Pedro Escobar, propietario de un negocio en el microcentro (Ayolas entre Presidente Franco y Palma), reportó que estuvo sin suministro eléctrico desde las 09:00 del lunes hasta la tarde del martes, más de 30 horas.
“El remedio resultó peor que la enfermedad. Se supone que al estar enterrados los cables ya no habría excusas para los cortes, pero seguimos con el mismo problema”, manifestó Escobar, quien subrayó que la falta de energía paraliza la facturación y pone en riesgo la refrigeración de los productos.
Asunción “postapocalíptica”: caos y destrucción, el día después de la tormenta
Lo más alarmante para los usuarios es la aparente resignación técnica. Según el relato del comerciante, el personal de campo de la ANDE admitió que, bajo las condiciones actuales, el problema se repetirá con cada lluvia de consideración, sugiriendo una falta de soluciones de fondo y a corto plazo.
“Tenemos que comprar otra vez lampium (lámpara o farol a querosén) o lámpara Petromac como antes, que alumbra super bien, que con ese sí que no vamos a tener problema. Pero la computadora y eso, olvidate. Es lamentable, en pleno centro”, dijo.
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