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Analistas critican subsidios a gasolina y diésel en Guatemala: gasto supera Q5 mil millones en cinco años
Alrededor de Q5 mil millones es el monto del costo fiscal de las subvenciones estatales para los consumidores de diésel, gasolina y propano otorgadas en los últimos cinco años.
Urias Gamarro
22 de abril de 2026
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00:10h
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Unos Q5 mil millones es el monto del costo fiscal de las subvenciones estatales para los consumidores de diésel, gasolina y propano otorgadas en el último quinquenio.(Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Por lo menos Q5 mil millones se han reorientado en las finanzas públicas para otorgar subsidios a los consumidores de gasolinas, diésel y propano en los últimos cinco años, debido al incremento del precio internacional del barril de petróleo, que ha afectado a escala global y a los productos refinados que se consumen en Guatemala.
En distintas circunstancias coyunturales, pero con el denominador común de que el precio del crudo se encarece y sobrepasa los US$100, en el 2022 el Congreso de la República autorizó un apoyo temporal, que inicialmente consistía en un programa financiero de Q2 mil 523 millones, pero concluyó en unos Q3 mil 300 millones para subsidiar a los consumidores. En esa ocasión, el apoyo era de Q7 por galón de diésel, Q5 para las gasolinas super y regular y Q0.80 por libra de gas licuado de petróleo.
En el 2026, el Legislativo avaló un subsidio de Q8 por galón de diésel y Q5 para las gasolinas, por un monto de Q2 mil millones, para cubrir un periodo de 90 días para los consumidores, que comenzará a aplicarse el próximo 1 de enero y concluirá el 31 de julio.
Representantes de centros de investigación económica consultados coinciden en que los apoyos estatales representan un costo fiscal, pero que a veces no cuentan con un diseño técnico ni de efectividad para que lleguen a las personas que realmente necesitan los beneficios, en la práctica.
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Estos son los únicos casos en que se conoce que existe un programa de subvenciones a los consumidores de diésel y gasolinas. Es diferente del subsidio a la tarifa de energía eléctrica o tarifa social, como se le conoce al consumo del suministro.
Subsidios no siempre benefician a quienes más lo necesitan
Ricardo Barrientos, director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), y Hugo Maul, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), coincidieron en que la historia de los subsidios, en particular los programas dirigidos a los combustibles, debe analizarse desde diferentes perspectivas, en las cuales deben ser temporales, contar con fundamentos técnicos para medir su eficacia y no responder a intereses político-electorales.
Ejemplificaron que una subvención no necesariamente llega a las personas que realmente la necesitan y que otras, que sí pueden cubrir el costo, se benefician cuando el apoyo se generaliza.
Subsidios requieren mejor diseño técnico
Barrientos considera que los subsidios otorgados en el 2022 y el que ahora cobrará vigencia deben evaluarse en su real efectividad. Explicó que, si el diseño técnico del subsidio es débil o incorrecto, terminan recibiéndolo personas que en realidad no lo necesitan.
Recordó que hay consumidores que conducen vehículos de alta gama, pero que se beneficiarán al recibir el apoyo estatal, “y claramente es una persona que no lo necesita”.
“Ahí el subsidio pierde efectividad, porque lo reciben personas que no lo necesitan”, ejemplificó.
En el caso del diésel, que en su mayoría se consume en vehículos de transporte de carga, comercial y de personas, se debe asegurar que lo reciban estos sectores, por lo que este es el tipo de debate que debe surgir respecto de la efectividad, a partir del diseño del programa.
El investigador reiteró que los subsidios deben ser temporales, calculados con base en un registro único de beneficiarios y entregados directamente a los hogares.
Hay consumidores que conducen vehículos de alta gama, pero que se beneficiarán al recibir el apoyo estatal, “y claramente es una persona que no lo necesita”.
“Ambos subsidios no fueron diseñados así, porque en Guatemala no se cuenta con un registro de beneficiarios o de hogares que encuadren con el perfil socioeconómico que deberían ser los beneficiados del subsidio. Por practicidad y viabilidad operativa, lo que se hace es brindar un subsidio a todo el diésel y gasolina, sabiendo que va a haber fallas; se le apuesta a la idea del atarrayazo”, apuntó.
Afirmó que el diseño técnico puede generar inefectividad cuando se abre la puerta al abuso y a la corrupción, y recomendó que se entregue mediante la factura electrónica en línea (FEL), ya que en la factura se detalla la información y sería muy fácil aplicarlo.
Subsidios distorsionan consumo de combustibles
Maul reitera que, al final, se termina repartiendo dinero o beneficios a personas que no lo necesitan, y que es crucial entender que el efecto del incremento de precios no desaparecerá, sino que alguien más tendrá que pagarlo. Por ello, lo que se observa en el aumento del precio del petróleo debería llevar a un ahorro o a una mayor eficiencia en el consumo por parte de los propietarios de vehículos.
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También está la medida de que, si el precio de los combustibles es alto —como ahora—, se debe racionalizar su consumo; pero si se mantiene bajo o barato de manera artificial —cuando cobre vigencia el próximo programa—, el incentivo es seguir gastando lo mismo que antes y no se transmite la señal de que es un recurso que se encareció.
En vez de propiciar un ahorro por el alza del crudo, el subsidio enmascara el ajuste que debe hacerse y, por lo general, la subvención generalizada beneficia más a quien más consume.
Ejemplificó que un repartidor en motocicleta puede consumir uno o dos galones diarios, pero quien tiene un vehículo de alta motorización puede consumir hasta 20 galones por día, por lo que aprovecha más el apoyo que el usuario de la motocicleta.
“Cómo hacer esto individualizado es bastante complicado. La mejor manera es darle a cada uno un bono canjeable por gasolina o una transferencia para que decida qué hacer, pero estos mecanismos toman tiempo”, añadió.
Alertan por posible prolongación de subsidios
Los analistas citaron otro aspecto fundamental: cómo se logran desmontar estos subsidios, porque ahora se proyectaron para tres meses; sin embargo, si los precios del petróleo continúan altos y coincide con la entrada a un año electoral, los incentivos en el Congreso no están alineados para retirar el subsidio a los votantes.
“Ahí hay una alta preocupación, porque hay muchos países que tienen problemas por este tipo de decisiones, que resultan ser por un par de meses cuando en realidad se extienden a dos años”, citó Maul.
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