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Alejandra Vélez
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En redes sociales circulan “consejos” que mezclan romance y sexualidad.
Sin embargo, algunos de ellos es mejor someter a consulta médica y mirada crítica antes de ponerlos en práctica.
Es el caso del llamado “amor de otoño” que se presenta como una idea atractiva, pero que, detrás del término esconde una experiencia íntima que puede poner en riesgo la salud.
En charlas entre amigos y videos virales se menciona el uso de hielo durante encuentros íntimos.
En especial, aparece la recomendación de introducirlo en la zona V, eso es el “amor de otoño”.
Esta práctica se difunde como algo natural o placentero.
Pero especialistas advierten que no es segura.
El uso de hielo forma parte de los llamados juegos sensoriales. Así lo explica Men’s Health, al referirse al contraste de temperaturas sobre la piel.
Cuando el frío toca el cuerpo, el riego sanguíneo disminuye de forma momentánea. Al retirarlo, la circulación aumenta y la sensibilidad se intensifica.
Ese efecto ocurre en zonas externas. No aplica de la misma forma en tejidos internos y delicados, como en el llamado “amor de otoño”.
Foto Canva.
Introducir hielo en zonas íntimas no es una recomendación médica. El ginecólogo Iván Ortega señala que aplicar frío directo en genitales puede resultar incómodo o dañino.
La mucosa vaginal es sensible a cambios bruscos de temperatura. El hielo puede provocar irritación, adormecimiento y microdesgarros.
Además, altera el equilibrio natural de la zona. Eso aumenta el riesgo de infecciones.
El riesgo es mayor en mujeres en perimenopausia y menopausia.
También en posparto, lactancia o casos de atrofia vaginal.
En estas etapas, el tejido es más frágil. Cualquier estímulo extremo puede generar lesiones.
Explorar la intimidad no debería poner en peligro la salud.
No todo lo que circula en redes es una buena recomendación.
El placer también implica cuidado. Y la información confiable es una forma de protección.
Sigue leyendo...
Sin embargo, algunos de ellos es mejor someter a consulta médica y mirada crítica antes de ponerlos en práctica.
Es el caso del llamado “amor de otoño” que se presenta como una idea atractiva, pero que, detrás del término esconde una experiencia íntima que puede poner en riesgo la salud.
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Una tendencia que prende alertas
En charlas entre amigos y videos virales se menciona el uso de hielo durante encuentros íntimos.
En especial, aparece la recomendación de introducirlo en la zona V, eso es el “amor de otoño”.
Esta práctica se difunde como algo natural o placentero.
Pero especialistas advierten que no es segura.
¿Qué dice la información médica?
El uso de hielo forma parte de los llamados juegos sensoriales. Así lo explica Men’s Health, al referirse al contraste de temperaturas sobre la piel.
Cuando el frío toca el cuerpo, el riego sanguíneo disminuye de forma momentánea. Al retirarlo, la circulación aumenta y la sensibilidad se intensifica.
Ese efecto ocurre en zonas externas. No aplica de la misma forma en tejidos internos y delicados, como en el llamado “amor de otoño”.
Foto Canva.
El error de llevarlo más allá
Introducir hielo en zonas íntimas no es una recomendación médica. El ginecólogo Iván Ortega señala que aplicar frío directo en genitales puede resultar incómodo o dañino.
La mucosa vaginal es sensible a cambios bruscos de temperatura. El hielo puede provocar irritación, adormecimiento y microdesgarros.
Además, altera el equilibrio natural de la zona. Eso aumenta el riesgo de infecciones.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
El riesgo es mayor en mujeres en perimenopausia y menopausia.
También en posparto, lactancia o casos de atrofia vaginal.
En estas etapas, el tejido es más frágil. Cualquier estímulo extremo puede generar lesiones.
Información antes que tendencias
Explorar la intimidad no debería poner en peligro la salud.
No todo lo que circula en redes es una buena recomendación.
El placer también implica cuidado. Y la información confiable es una forma de protección.
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