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Daniel Sebastian Flores
Guest
La volatilidad del petróleo y del WTI vuelve a colocar la mirada sobre el precio de la gasolina y el diésel en Ecuador. El crudo estadounidense rondaba los 87 dólares por barril este 21 de agosto de 2026, según el portal Investing.com, en medio de nuevas tensiones internacionales y restricciones al flujo petrolero por el estrecho de Ormuz. La pregunta ahora es cuánto de esa presión llegará al siguiente ajuste de los combustibles, previsto para septiembre.
Ivo Rosero, presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe), considera que todavía faltan semanas decisivas para conocer el resultado, pero identifica un cambio frente al panorama que existía al inicio de agosto. El conflicto internacional podría prolongarse y mantener elevado el petróleo.
El WTI se encontraba alrededor de los 87 dólares por barril este 21 de agosto. Aunque el nivel refleja el recrudecimiento de las tensiones de los últimos días, Rosero considera necesario ampliar la comparación. Hace aproximadamente un mes, recuerda, el WTI rondaba los 85 dólares, por lo que la diferencia frente al precio actual está alrededor de 2 dólares por barril.
“Siempre es bueno tener un comparativo un poco más grande, no la última semana solamente, sino ver qué pasó el mes anterior”, explica Rosero. Esto no significa que el mercado haya dejado atrás la volatilidad. Para el representante gremial, el principal elemento de incertidumbre continúa siendo el estrecho de Ormuz y la reducción del flujo internacional de petróleo.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán modificó nuevamente las expectativas del sector. Rosero sostiene que la estrategia estadounidense frente a Irán apunta a profundizar las restricciones económicas y petroleras y, a criterio del dirigente, eso reduce las posibilidades de que el conflicto se resuelva rápidamente. “Cambia el escenario desde nuestro punto de vista porque la estrategia que está tomando ahora Estados Unidos no va a hacer que este conflicto termine en el corto plazo, como parecía suceder incluso en los meses anteriores”, señala.
Una de las claves para septiembre estará en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio energético mundial. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) calcula que por este corredor circularon 21,6 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos durante el cuarto trimestre de 2025. En el segundo trimestre de 2026, el flujo cayó a un promedio de 4,9 millones diarios.
Rosero considera que esta contracción explica buena parte de la resistencia del WTI a registrar una caída sostenida. “La afectación, esta reducción en la oferta, es sumamente grave y por eso es que realmente no baja el WTI”, sostiene. La EIA prevé que las restricciones continúen durante agosto y que los flujos comiencen a recuperarse progresivamente desde septiembre, aunque el comportamiento dependerá de la evolución del conflicto.
Para Ecuador, esto importa porque el país exporta petróleo, pero también importa derivados. Por tanto, una cotización elevada puede mejorar los ingresos por venta de crudo mientras simultáneamente encarece los combustibles adquiridos en el exterior. Ese doble efecto explica por qué una subida del petróleo no representa únicamente mayores ingresos para las cuentas ecuatorianas.
Extra y Ecopaís cuestan actualmente 3,242 dólares por galón, mientras el diésel prémium se ubica en 3,181 dólares. Los valores rigen desde el 12 de agosto hasta el 11 de septiembre. El ajuste se produjo después de que el Gobierno modificara nuevamente el mecanismo excepcional mediante el Decreto Ejecutivo 468.
La nueva fórmula permite una reducción mensual de entre 0,75% y 1,5% cuando se cumplen las condiciones establecidas. Rosero considera que ese margen es reducido frente a la volatilidad que puede experimentar el petróleo. Por ello, plantea que, si el escenario internacional cambia significativamente antes del próximo ajuste, el Ejecutivo podría necesitar otra modificación si busca conseguir una nueva reducción.
“Muy probablemente tenga que haber otro decreto modificatorio o ad hoc, si es que la voluntad del Gobierno puede hacer que haya otra disminución”, sostiene Rosero. Esto no significa que ese nuevo decreto vaya a emitirse, sino que se trata de la perspectiva del gremio frente a las actuales condiciones del mercado. La decisión final dependerá de las variables utilizadas dentro del mecanismo oficial y de lo que ocurra con los precios internacionales durante las próximas semanas.
Pablo Hidalgo, docente de Business School, considera que el mecanismo excepcional funciona como un amortiguador y evita que el movimiento internacional llegue con la misma intensidad al surtidor. “Se espera que haya mucha estabilidad en el precio, que la variación sea mínima o incluso haya una reducción también pequeña”, señala. Así, con las condiciones actuales, ambos análisis apuntan más hacia movimientos moderados que hacia un salto abrupto en septiembre, aunque las próximas semanas serán determinantes.
El comportamiento del diésel merece una lectura separada porque no depende exclusivamente del precio del barril. Hidalgo explica que el mercado enfrenta un choque de oferta relacionado no solamente con Medio Oriente, sino también con las afectaciones a infraestructura de refinación rusa en medio de la guerra con Ucrania. Esto significa que una eventual reducción del petróleo no necesariamente provocará una caída similar del diésel.
“Pueden variar los precios internacionales del petróleo, pero eso no significa que reduzca el precio del diésel”, explica Hidalgo. La diferencia es importante para Ecuador porque el Estado todavía mantiene una participación considerable en su precio.
Como publicó este Medio el 19 de agosto de 2026, Petroecuador proyectó para el actual período un subsidio de 0,863001 dólares por galón para el diésel prémium, frente a 0,182432 dólares para Extra y 0,419157 dólares para Ecopaís.
La reducción de esos subsidios durante agosto ocurrió al mismo tiempo que bajó ligeramente el precio pagado por los consumidores. Ese comportamiento permitió que el Estado redujera su aporte sin trasladar un incremento al surtidor. Sin embargo, la nueva presión internacional introduce otra variable para el cálculo que deberá realizarse antes del ajuste de septiembre.
Rosero considera que Ecuador ha recibido un impacto menor de la crisis petrolera internacional debido precisamente al mecanismo de precios y a los subsidios. Esto ha permitido contener parte de las variaciones que, de otra manera, podrían haberse trasladado directamente al consumidor. Pero esa protección tiene una contraparte fiscal.
“Ese costo de subsidio terminamos pagando todos los ecuatorianos. No es que paga el fisco”, sostiene el presidente de la Camddepe, quien mantiene la posición gremial de avanzar progresivamente hacia precios sin subsidios. Para el dirigente, el análisis no debería limitarse al beneficio inmediato que recibe el conductor al momento de tanquear, pues los recursos utilizados para cubrir la diferencia también forman parte del presupuesto público.
Hidalgo también identifica las cuentas públicas como una de las variables que deberán vigilarse si el petróleo permanece caro. Mientras mayor sea la diferencia que deba absorber el mecanismo para impedir un traslado brusco de los precios internacionales, mayor será la presión que deberá enfrentar el Gobierno. La duración del conflicto se convierte así en una variable tanto para los precios como para el costo fiscal del esquema.
La volatilidad tiene otro impacto que no aparece directamente en el surtidor. Rosero advierte que los incrementos acumulados durante 2026 han obligado a las estaciones a disponer de cada vez más dinero para comprar la misma cantidad de combustible. Según el dirigente, durante el año se produjeron cuatro incrementos consecutivos de aproximadamente 15 centavos por galón antes de la reducción aplicada en agosto.
El problema está en que una estación debe desembolsar más dinero para adquirir un tanquero, pero el margen que recibe por comercializar cada galón no creció en la misma proporción. “Necesitamos mucho más capital de trabajo para seguir comprando el combustible y vender con la misma utilidad”, explica Rosero. Según la Camddepe, esa diferencia ha comenzado a generar dificultades de liquidez incluso en establecimientos que todavía mantienen operaciones rentables.
El dirigente asegura que algunas estaciones han reducido el crédito otorgado a clientes, particularmente al transporte pesado, y enfrentan mayores dificultades para financiar la compra de nuevos despachos.
El precio que regirá desde el 12 de septiembre todavía no está definido. Rosero considera que mirar únicamente la cotización diaria del WTI puede llevar a conclusiones anticipadas, pues el resultado dependerá de la trayectoria que mantenga el petróleo durante las próximas semanas, del flujo por Ormuz y de las decisiones que adopte el Gobierno sobre el mecanismo excepcional.
Hidalgo añade que una normalización del tránsito por el estrecho podría abrir espacio para una corrección internacional, mientras una nueva escalada mantendría la presión sobre el petróleo y los derivados. Con el WTI alrededor de los 87 dólares, el escenario actual no apunta necesariamente a un incremento brusco de la gasolina en Ecuador debido al amortiguador vigente, pero tampoco garantiza una nueva reducción.
Las semanas que quedan antes del siguiente ajuste permitirán observar cuál de esas fuerzas termina pesando más. La evolución del petróleo y de Ormuz marcará la presión externa, mientras la fórmula vigente y las decisiones que adopte el Gobierno determinarán cuánto de esa volatilidad internacional llega finalmente al precio que pagarán los ecuatorianos en septiembre.
¿El aumento del petróleo hará que suba la gasolina en septiembre?
No necesariamente. El mecanismo vigente puede amortiguar parte de las variaciones internacionales.
Con el WTI alrededor de 87 dólares por barril, los especialistas consultados apuntan por ahora a movimientos moderados y no a un incremento brusco. Sin embargo, el precio que regirá desde el 12 de septiembre todavía no está definido y dependerá de la evolución del mercado durante las próximas semanas.
¿Cuánto cuestan actualmente la gasolina Extra, Ecopaís y el diésel?
Extra y Ecopaís cuestan 3,242 dólares por galón y el diésel prémium, 3,181 dólares.
Estos precios están vigentes desde el 12 de agosto hasta el 11 de septiembre de 2026. La fórmula actual permite reducciones mensuales de entre 0,75 % y 1,5 % cuando se cumplen las condiciones previstas.
¿Por qué el estrecho de Ormuz puede afectar los combustibles en Ecuador?
Porque es una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo y una reducción de su flujo puede presionar los precios internacionales.
Según los datos citados en la nota, por Ormuz circularon 21,6 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos en el cuarto trimestre de 2025. Para el segundo trimestre de 2026, el promedio cayó a 4,9 millones diarios.
¿Por qué el diésel podría comportarse diferente a la gasolina?
Porque su precio enfrenta presiones adicionales relacionadas con la disponibilidad internacional de derivados.
Además de las tensiones en Medio Oriente, existen afectaciones sobre infraestructura de refinación rusa por la guerra con Ucrania. Por ello, una reducción del precio internacional del petróleo no necesariamente produciría una caída equivalente en el diésel.
¿Cuándo se conocerán los nuevos precios de los combustibles?
El siguiente período comenzará el 12 de septiembre de 2026.
Todavía quedan semanas que serán determinantes. La trayectoria del WTI, el flujo petrolero por Ormuz y las decisiones del Gobierno sobre el mecanismo de precios definirán cuánto de la volatilidad internacional llegará finalmente al consumidor ecuatoriano.
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Ivo Rosero, presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador (Camddepe), considera que todavía faltan semanas decisivas para conocer el resultado, pero identifica un cambio frente al panorama que existía al inicio de agosto. El conflicto internacional podría prolongarse y mantener elevado el petróleo.
La volatilidad del WTI abre dudas sobre los precios de gasolina y diésel
El WTI se encontraba alrededor de los 87 dólares por barril este 21 de agosto. Aunque el nivel refleja el recrudecimiento de las tensiones de los últimos días, Rosero considera necesario ampliar la comparación. Hace aproximadamente un mes, recuerda, el WTI rondaba los 85 dólares, por lo que la diferencia frente al precio actual está alrededor de 2 dólares por barril.
“Siempre es bueno tener un comparativo un poco más grande, no la última semana solamente, sino ver qué pasó el mes anterior”, explica Rosero. Esto no significa que el mercado haya dejado atrás la volatilidad. Para el representante gremial, el principal elemento de incertidumbre continúa siendo el estrecho de Ormuz y la reducción del flujo internacional de petróleo.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán modificó nuevamente las expectativas del sector. Rosero sostiene que la estrategia estadounidense frente a Irán apunta a profundizar las restricciones económicas y petroleras y, a criterio del dirigente, eso reduce las posibilidades de que el conflicto se resuelva rápidamente. “Cambia el escenario desde nuestro punto de vista porque la estrategia que está tomando ahora Estados Unidos no va a hacer que este conflicto termine en el corto plazo, como parecía suceder incluso en los meses anteriores”, señala.
Ormuz puede definir hacia dónde irá el petróleo
Una de las claves para septiembre estará en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio energético mundial. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) calcula que por este corredor circularon 21,6 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos durante el cuarto trimestre de 2025. En el segundo trimestre de 2026, el flujo cayó a un promedio de 4,9 millones diarios.
Rosero considera que esta contracción explica buena parte de la resistencia del WTI a registrar una caída sostenida. “La afectación, esta reducción en la oferta, es sumamente grave y por eso es que realmente no baja el WTI”, sostiene. La EIA prevé que las restricciones continúen durante agosto y que los flujos comiencen a recuperarse progresivamente desde septiembre, aunque el comportamiento dependerá de la evolución del conflicto.
Para Ecuador, esto importa porque el país exporta petróleo, pero también importa derivados. Por tanto, una cotización elevada puede mejorar los ingresos por venta de crudo mientras simultáneamente encarece los combustibles adquiridos en el exterior. Ese doble efecto explica por qué una subida del petróleo no representa únicamente mayores ingresos para las cuentas ecuatorianas.
¿La gasolina puede volver a bajar en septiembre?
Extra y Ecopaís cuestan actualmente 3,242 dólares por galón, mientras el diésel prémium se ubica en 3,181 dólares. Los valores rigen desde el 12 de agosto hasta el 11 de septiembre. El ajuste se produjo después de que el Gobierno modificara nuevamente el mecanismo excepcional mediante el Decreto Ejecutivo 468.
La nueva fórmula permite una reducción mensual de entre 0,75% y 1,5% cuando se cumplen las condiciones establecidas. Rosero considera que ese margen es reducido frente a la volatilidad que puede experimentar el petróleo. Por ello, plantea que, si el escenario internacional cambia significativamente antes del próximo ajuste, el Ejecutivo podría necesitar otra modificación si busca conseguir una nueva reducción.
“Muy probablemente tenga que haber otro decreto modificatorio o ad hoc, si es que la voluntad del Gobierno puede hacer que haya otra disminución”, sostiene Rosero. Esto no significa que ese nuevo decreto vaya a emitirse, sino que se trata de la perspectiva del gremio frente a las actuales condiciones del mercado. La decisión final dependerá de las variables utilizadas dentro del mecanismo oficial y de lo que ocurra con los precios internacionales durante las próximas semanas.
Pablo Hidalgo, docente de Business School, considera que el mecanismo excepcional funciona como un amortiguador y evita que el movimiento internacional llegue con la misma intensidad al surtidor. “Se espera que haya mucha estabilidad en el precio, que la variación sea mínima o incluso haya una reducción también pequeña”, señala. Así, con las condiciones actuales, ambos análisis apuntan más hacia movimientos moderados que hacia un salto abrupto en septiembre, aunque las próximas semanas serán determinantes.
El diésel enfrenta una presión diferente
El comportamiento del diésel merece una lectura separada porque no depende exclusivamente del precio del barril. Hidalgo explica que el mercado enfrenta un choque de oferta relacionado no solamente con Medio Oriente, sino también con las afectaciones a infraestructura de refinación rusa en medio de la guerra con Ucrania. Esto significa que una eventual reducción del petróleo no necesariamente provocará una caída similar del diésel.
“Pueden variar los precios internacionales del petróleo, pero eso no significa que reduzca el precio del diésel”, explica Hidalgo. La diferencia es importante para Ecuador porque el Estado todavía mantiene una participación considerable en su precio.
Como publicó este Medio el 19 de agosto de 2026, Petroecuador proyectó para el actual período un subsidio de 0,863001 dólares por galón para el diésel prémium, frente a 0,182432 dólares para Extra y 0,419157 dólares para Ecopaís.
La reducción de esos subsidios durante agosto ocurrió al mismo tiempo que bajó ligeramente el precio pagado por los consumidores. Ese comportamiento permitió que el Estado redujera su aporte sin trasladar un incremento al surtidor. Sin embargo, la nueva presión internacional introduce otra variable para el cálculo que deberá realizarse antes del ajuste de septiembre.
La volatilidad también pone presión sobre el subsidio
Rosero considera que Ecuador ha recibido un impacto menor de la crisis petrolera internacional debido precisamente al mecanismo de precios y a los subsidios. Esto ha permitido contener parte de las variaciones que, de otra manera, podrían haberse trasladado directamente al consumidor. Pero esa protección tiene una contraparte fiscal.
“Ese costo de subsidio terminamos pagando todos los ecuatorianos. No es que paga el fisco”, sostiene el presidente de la Camddepe, quien mantiene la posición gremial de avanzar progresivamente hacia precios sin subsidios. Para el dirigente, el análisis no debería limitarse al beneficio inmediato que recibe el conductor al momento de tanquear, pues los recursos utilizados para cubrir la diferencia también forman parte del presupuesto público.
Hidalgo también identifica las cuentas públicas como una de las variables que deberán vigilarse si el petróleo permanece caro. Mientras mayor sea la diferencia que deba absorber el mecanismo para impedir un traslado brusco de los precios internacionales, mayor será la presión que deberá enfrentar el Gobierno. La duración del conflicto se convierte así en una variable tanto para los precios como para el costo fiscal del esquema.
Distribuidores también sienten el efecto del precio
La volatilidad tiene otro impacto que no aparece directamente en el surtidor. Rosero advierte que los incrementos acumulados durante 2026 han obligado a las estaciones a disponer de cada vez más dinero para comprar la misma cantidad de combustible. Según el dirigente, durante el año se produjeron cuatro incrementos consecutivos de aproximadamente 15 centavos por galón antes de la reducción aplicada en agosto.
El problema está en que una estación debe desembolsar más dinero para adquirir un tanquero, pero el margen que recibe por comercializar cada galón no creció en la misma proporción. “Necesitamos mucho más capital de trabajo para seguir comprando el combustible y vender con la misma utilidad”, explica Rosero. Según la Camddepe, esa diferencia ha comenzado a generar dificultades de liquidez incluso en establecimientos que todavía mantienen operaciones rentables.
El dirigente asegura que algunas estaciones han reducido el crédito otorgado a clientes, particularmente al transporte pesado, y enfrentan mayores dificultades para financiar la compra de nuevos despachos.
Septiembre todavía tiene tres semanas decisivas
El precio que regirá desde el 12 de septiembre todavía no está definido. Rosero considera que mirar únicamente la cotización diaria del WTI puede llevar a conclusiones anticipadas, pues el resultado dependerá de la trayectoria que mantenga el petróleo durante las próximas semanas, del flujo por Ormuz y de las decisiones que adopte el Gobierno sobre el mecanismo excepcional.
Hidalgo añade que una normalización del tránsito por el estrecho podría abrir espacio para una corrección internacional, mientras una nueva escalada mantendría la presión sobre el petróleo y los derivados. Con el WTI alrededor de los 87 dólares, el escenario actual no apunta necesariamente a un incremento brusco de la gasolina en Ecuador debido al amortiguador vigente, pero tampoco garantiza una nueva reducción.
Las semanas que quedan antes del siguiente ajuste permitirán observar cuál de esas fuerzas termina pesando más. La evolución del petróleo y de Ormuz marcará la presión externa, mientras la fórmula vigente y las decisiones que adopte el Gobierno determinarán cuánto de esa volatilidad internacional llega finalmente al precio que pagarán los ecuatorianos en septiembre.
Preguntas frecuentes sobre el precio de la gasolina, diésel y petróleo en Ecuador:
No necesariamente. El mecanismo vigente puede amortiguar parte de las variaciones internacionales.
Con el WTI alrededor de 87 dólares por barril, los especialistas consultados apuntan por ahora a movimientos moderados y no a un incremento brusco. Sin embargo, el precio que regirá desde el 12 de septiembre todavía no está definido y dependerá de la evolución del mercado durante las próximas semanas.
Extra y Ecopaís cuestan 3,242 dólares por galón y el diésel prémium, 3,181 dólares.
Estos precios están vigentes desde el 12 de agosto hasta el 11 de septiembre de 2026. La fórmula actual permite reducciones mensuales de entre 0,75 % y 1,5 % cuando se cumplen las condiciones previstas.
Porque es una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo y una reducción de su flujo puede presionar los precios internacionales.
Según los datos citados en la nota, por Ormuz circularon 21,6 millones de barriles diarios de petróleo y otros líquidos en el cuarto trimestre de 2025. Para el segundo trimestre de 2026, el promedio cayó a 4,9 millones diarios.
Porque su precio enfrenta presiones adicionales relacionadas con la disponibilidad internacional de derivados.
Además de las tensiones en Medio Oriente, existen afectaciones sobre infraestructura de refinación rusa por la guerra con Ucrania. Por ello, una reducción del precio internacional del petróleo no necesariamente produciría una caída equivalente en el diésel.
El siguiente período comenzará el 12 de septiembre de 2026.
Todavía quedan semanas que serán determinantes. La trayectoria del WTI, el flujo petrolero por Ormuz y las decisiones del Gobierno sobre el mecanismo de precios definirán cuánto de la volatilidad internacional llegará finalmente al consumidor ecuatoriano.
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