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Marcela Rojas Hidalgo
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El porcentaje de estudiantes universitarios que necesitan trasladarse de residencia para cursar sus estudios disminuyó un 5% en los últimos seis años, según los resultados del estudio de “Caracterización de la población estudiantil universitaria estatal 2025” (el más reciente) y su edición de 2019, ambos elaborados por el Observatorio Laboral de Profesiones (OLaP) del Consejo Nacional de Rectores (Conare).
De acuerdo con sus resultados, la proporción de esta población pasó de un 26,8% en 2019 a un 21,6% en 2025.
En conversación con UNIVERSIDAD, Gustavo Navarro, investigador del OLaP, detalló que este cambio es realmente importante para las vidas de las personas, ya que el cambiarse de vivienda supone desafíos extra más allá de los académicos.
“Es llegar a una nueva comunidad, separarte de tu familia: de tu mamá, de tus hermanos. Es ir a un nuevo lugar y adaptarse a nuevas costumbres, a nuevas formas de vida, especialmente para quienes se mudan de zonas rurales a la ciudad. Estas personas enfrentan este desafío y es ahí donde a menudo se produce el abandono escolar”, explicó Navarro.
Más de la mitad provienen de fuera de la GAM
A los datos mencionados se suma el hecho de que, según los resultados del estudio de 2025, más de la mitad (54,1%) de los estudiantes de universidades públicas provienen de cantones situados fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM). Esto representa un aumento del 3% en comparación con los resultados de 2019, cuando suponían el 51,1%.
Para el investigador del OLaP, el cruce de ambos conjuntos de información resulta significativo: “Desde mi óptica (no lo tengo comprobado, pero pienso que es así) esto tiene que ver con los esfuerzos de regionalización que se vienen llevando a cabo en las universidades desde hace tiempo. Porque han hecho esfuerzos para regionalizarse, han abierto sedes y ahora se prioriza la impartición de las carreras en estas”.
Al ser consultado por el Semanario, el presidente del Conare y rector de la Universidad Nacional (UNA), Jorge Herrera, afirmó que las universidades públicas han estado trabajando para fortalecer su presencia en las regiones del país.
“Las personas trabajan cuando la situación y el contexto económico lo permite; sin embargo, cuando estas condiciones flaquean o se deterioran, cuando las familias tienen menos ingresos o la economía ofrece menos puestos laborales para personas estudiantes, las becas cobran una gran relevancia”, Gustavo Navarro, investigador del OLaP.
Herrera profundizó en el caso específico de la UNA, señalando que han aumentado en más de un 20% los cupos de nuevo ingreso en sus sedes regionales, priorizando “la pertinencia y la calidad de la oferta académica”.
“Por ejemplo, en la UNA, tan solo entre el año pasado y el próximo, vamos a incorporar más de seis carreras nuevas a las sedes regionales, para que los estudiantes puedan, no solo tener a su disposición carreras más pertinentes de acuerdo con el contexto de su región y a carreras de alta empleabilidad en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), sino también mayores oportunidades de seguirse formando en su región sin tener que desplazarse hacia el centro del país”.
Navarro, investigador del OLaP, añadió que, en cuanto a residir dentro o fuera de la GAM, el observatorio ha constatado que, cuando se establece un campus universitario en una comunidad, aumenta el número de personas con estudios universitarios en ella.
“Entonces, cuando no hay una universidad cerca, uno se ve obligado a trasladarse a otro lugar: a uno que sí cuente con ella. El traslado desde zonas periféricas hacia la región central es una trayectoria muy común, pero también se producen desplazamientos habituales dentro de las propias regiones; por ejemplo, si vivo en Upala y ahí no hay universidad, podría irme a San Carlos, que se encuentra en la misma zona. Ese es otro tipo de traslado frecuente”.
Más de la mitad se financian mediante becas
El estudio de “Caracterización de la población estudiantil universitaria estatal 2025” también reveló que el 52,9% de los encuestados incluye las becas entre sus principales fuentes de financiación. Esto representa un aumento del 4% con respecto a los resultados de 2019 (cuando la cifra se situaba en el 48,8%).
Según Navarro, este aumento está asociado a una disminución del número de estudiantes que financian sus estudios mediante el apoyo familiar y de aquellos que lo hacen utilizando sus propios ingresos laborales.
En cuanto a la última categoría, sobre ingresos generados por trabajo remunerado, el investigador explicó que en 2019 la proporción era del 29%, pero este año es del 22,1%, lo que supone un descenso del 7%. “Esto es razonable porque sabemos, por las noticias, que la fuerza laboral cada vez es más pequeña en este país y cada vez hay más gente fuera de ella”.
“Desde mi óptica, el mensaje aquí es que el apoyo familiar es sumamente importante y que las familias ayudan cuando pueden. Las personas trabajan cuando la situación y el contexto económico lo permite; sin embargo, cuando estas condiciones flaquean o se deterioran, cuando las familias tienen menos ingresos o la economía ofrece menos puestos laborales para personas estudiantes, las becas cobran una gran relevancia. Eso es precisamente lo que observamos, por ejemplo, en el cambio entre 2019 y 2025”, ahondó el investigador.
La entrada Ahora menos estudiantes abandonan su hogar para ir a universidades públicas aparece primero en Semanario Universidad.
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