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Fabiola Pomareda García
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Las personas que tienen a su cargo los acueductos comunales en Guanacaste se preparan —con los pocos recursos que tienen a mano— para meses de sequía y altas temperaturas por el próximo fenómeno de El Niño
Al consultarle a don Emel Rodríguez, quien es presidente de la Asada de Pilangosta en el cantón de Hojancha, cómo están las nacientes que abastecen el acueducto dijo: “Dejando los pelos y el alambre. Los pozos están apenas dando, apenas saliendo y las nacientes están en el rango más crítico porque como hasta ayer llovió duro, recién uno puede decir que cayó el primer aguacero del invierno”.
La Asada de Pilangosta tiene cinco pozos profundos y cuatro nacientes, con los que abastece tres acueductos que sirven a aproximadamente 1.560 personas de las comunidades de Maravilla, Pilangosta y Pita Rayada.
Rodríguez contó que desde hace dos años empezaron a prepararse con el apoyo de la Liga Comunal del Agua, de los rotarios internacionales, y de la Fundación Aliarse. Han hecho mejoras y ampliaciones al acueducto, perforaron dos pozos nuevos (para un total de cinco), ampliaron la capacidad de almacenamiento, compraron poco más de una hectárea donde están las nacientes y la reforestaron para protegerlas y están haciendo una campaña sobre la importancia de cuidar el agua.
“Gracias a Dios, empezamos hace como dos años, como que Diosito nos iluminó que venían tiempos muy difíciles (…). Hemos estado tratando, en resumen, de cuidar el agua como nuestro mayor tesoro”, dijo Rodríguez, quien es vicepresidente de la Confederación Nacional de Federaciones, Ligas y Uniones de Acueductos Comunales (Conaflu) y fiscal de la Liga Comunal del Agua.
La fe puesta en los pozos
William Briones es el tesorero de la Asada de San Juan de Quebrada Honda, en Nicoya, que tiene un pozo y comparte una naciente con la Asada de Pochote. Sin embargo, contó que la naciente —ubicada en un cerro y protegida por bosque— actualmente “está tirando media pulgada”, lo cual es “bastante poco”.
De acuerdo con Briones, que tiene 45 años de vivir en la zona, hasta el 4 de junio (fecha en que se realizó la entrevista) sólo habían caído dos aguaceros fuertes, desde abril. El problema, señaló, es que ahora viene el “veranillo de San Juan” y después la “canícula”, que dicen que va a durar hasta agosto, lo cual significa que no lloverá hasta setiembre. “Nosotros en estos tres meses de junio, julio y agosto, tenemos la fe en Dios que no se nos baje el pozo, porque el pozo nunca, nunca, se nos ha bajado”, dijo.
Sin embargo, reconoció que valoran la posibilidad de gestionar otro pozo en la zona. Se trata de un pozo antiguo que fue usado en una melonera; pero falta hacer los estudios para ver si el agua es potable. “Habría que solicitarlo a ellos por una cuestión de emergencia, a ver si están anuentes”, agregó, refiriéndose a los dueños de la finca.
El principal problema para esta Asada es la tubería y la falta de medidores. En cuanto a la tubería, que es muy extensa, hace poco la repararon y empezaron a ampliar el diámetro para mejorar el caudal de agua a las 440 personas en promedio que abastece.
Asimismo, para fines de junio tienen planeado instalar los medidores, para poder “controlar el desperdicio de agua”, ya que actualmente cobran con cuota fija, indicó Briones.
La Asada de Loma Bonita de Quebrada Honda, cerca del puente La Amistad, toma el agua de un pozo y de una naciente y abastece a alrededor de 525 personas.
Silvia Villalobos, secretaria y administradora de esta Asada, contó que por ahora los niveles de agua que tienen están bien, pero que les preocupa el pronóstico por El Niño. “Lo que esperamos es que, si se pone muy grave la situación, hay que hacer racionamiento de agua, porque en este momento otro pozo no tenemos cómo, porque se necesita buscar la ayuda económica para poder perforar otro pozo”, afirmó.
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