ACOGRACE aclara su posición: se opone al proyecto de arminización eléctrica.

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Javier Córdoba

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En un artículo del Semanario Universidad de junio 2024, se afirmó que ACOGRACE, las “Grandes Empresas Consumidoras” y mi persona, apoyábamos el proyecto de la Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional.

Quiero dejar esto bien claro: ACOGRACE y Julio Carmiol NOS OPONEMOS al texto actual del proyecto de ley de armonización. No es que nuestra legislación actual sea perfecta o no se pueda mejorar, es solo que este texto encarece la electricidad para la grandísima mayoría de los consumidores de electricidad, que somos todos.

Aclaro que hace más de un año cambiamos los estatutos y el nombre de ACOGRACE para convertirnos en la Asociación Costarricense de Consumidores de Energía y mantenemos el acrónimo ACOGRACE solo porque de esta forma es como nos conocen hace años. Pero somos una asociación de defensa del consumidor. Por tal razón, en muchas ocasiones nuestros puntos de vista podrían están en contraposición con los generadores privados.

Nunca vamos a apoyar un proyecto de ley que CAUSE que las tarifas eléctricas aumenten, como lo haría el texto actual de la Ley de Armonización. Más del 99.99% de todas las personas físicas y jurídicas del país, incluyendo clientes residenciales, comercios, industrias pequeñas y grandes, empresas turísiticas, etc., etc., somos CONSUMIDORES de electricidad. Y la electricidad barata y abundante nos ayuda a todos a competir en el mundo y a bajar nuestro costo de vida. Además, es una coincidencia afortunada que la energía más barata en Costa Rica sea justamente la renovable, por lo que las metas de ACOGRACE coinciden con la Meta de Desarrollo Sostenible #7, energía económica y limpia. Es por esto que somos un grupo que busca el bien común y no un grupo que defiende los intereses particulares de un grupo pequeño.

También llevamos años yendo a audiencias de ARESEP a oponernos a solicitudes de aumento de tarifas eléctricas, con criterios técnicos. Y en muchos casos hemos logrado que nos escuchen y que esas solicitudes de aumentos injustificados no se aprobaran. Esto ha beneficiado a todos los consumidores, incluyendo a los residenciales, aunque no se dieran cuenta de este aporte de ACOGRACE. Y nos ha dado un conocimiento muy detallado de como funcionan los costos en nuestro sistema eléctrico, ya que ARESEP solo admite posiciones a favor o en contra con base en criterios técnicos.

Nuestra oposición a este proyecto de ley es técnica, no ideológica o política. No estamos ni a favor ni en contra de lo estatal o lo privado, de un sistema cerrado o de mayor apertura a la inversión privada. Cada sector tiene sus fortalezas y consideramos que ambos pueden contribuir a que nuestra electricidad sea cada vez más económica y abundante y que nos ayude a desarrollar el país, a descarbonizarnos y a generar empleo. La electricidad cara atenta contra todo lo anterior, ya que aumenta el costo de vida y nos hace menos competitivos.

Nuestra legislación eléctrica es bastante eficiente, pues nos ha dado la electricidad más barata de Centroamérica. Tampoco es la mejor posible. Vemos que Paraguay tiene tarifas eléctricas de alrededor de 1/3 de lo que pagamos los ticos y lo hicieron con un sistema eléctrico que se basa principalmente en dos grandes embalses, casi como Costa Rica antes de la ley 7200. Por otro lado, recientemente Brasil contrató grandes proyectos solares fotovoltaicos a un precio de 1.7 centavos de dólar por kilovatio-hora y Arabia Saudita a 1 centavo por kWh, precios que nos encantaría lograr en nuestro país y que no es descabellado si reformamos nuestra legislación.

La gran mayoría de los consumidores lo que quieren son precios bajos y no les interesa si un servicio lo da el Estado o el sector privado. Si se pasara una ley donde los consumidores particulares pudieran ir al CNP a abastecerse de comida pero se vendiera más caro que en el supermercado más cercano, probablemente nadie iría al CNP.

Para complicar las cosas, un sistema eléctrico nacional no es un mercado cualquiera, ya que tiene que equiparar minuto a minuto la generación con la demanda, como una gran máquina, quizás la máquina más complicada que tiene un país. Y los economistas dirían que es un monopolio natural con demanda inelástica. Si yo no tengo nada de electricidad, no la puedo sustituir fácilmente por otra cosa y probablemente estaría dispuesto a pagar cualquier precio que me dieran por cierta cantidad mínima de electricidad. Y si me ofrecieran que mañana puedo consumir el doble de electricidad de lo que normalmente consumo con un descuento del 50%, probablemente no me serviría para nada. Por eso no es lo mismo que vender camisas o celulares.

Tampoco vemos conveniente que la generación de electricidad deje de ser un servicio público, como lo plantea el texto actual de la ley de armonización, ya que los servicios públicos tienden a optimizarse para precios bajos y el mayor acceso posible, no para maximizar ganancias de los productores. Y la gran mayoría de lo que pagamos en nuestros recibos eléctricos es el costo de generación.

En ACOGRACE también hemos visto que un Mercado de Ocasión Nacional, como el que propone el proyecto de ley de armonización, copiando a California, Europa o al resto de Centroamérica aumenta las tarifas que pagan todos los consumidores por cierto tipo de energía variable que debería ser muy económica y que no sirve para evitar apagones. El mercado de ocasión servía muy bien para cuando casi toda la electricidad se abastecía con combustibles fósiles. Pero en Europa ya se están implementando una serie de medidas para detener estos sobreprecios injustificados que han encarecido la electricidad, que no vemos que se incluyan el este proyecto de ley.

En el caso de la electricidad hidroeléctrica al filo de agua, eólica o solar, si ese día no hay buen caudal en los ríos, no hay viento o está nublado, aunque ellos hubieran prometido que van a contribuir con la generación, no pueden generar. Y el país tiene que ver de dónde saca generación extra de otro tipo de plantas (hidroeléctrica de embalse, geotérmica, con combustibles) que es más cara. Pero si todo se paga al mismo precio, se le está pagando un sobreprecio a estas plantas variables que no generan potencia firme y despachable. Y se le está pagando de menos a las plantas más caras que sí nos evitan apagones, ya que no se se les reconoce nada por estar apagadas, listas para encenderse si hay un aumento en la demanda. Esto causa lo que los economistas llaman el “missing money problem”, donde al final hay que subir las tarifas y contratar plantas que generen esta potencia firme que falta.

Por otro lado, vemos con alarma que un mecanismo que ya existen en la legislación actual que podría ser la clave para permitir alianzas público-privadas y bajar tarifas eléctricas (que está en desuso hace años) se está eliminando de tajo en la nueva ley. Este mecanismo lo están usando países como Brasil, Arabia Saudita, Vietnam, China, para obtener generación solar a menos de dos centavos de dólar por kilovatio-hora. Este mecanismo se llama BOT (Construir, Operar, Transferir). Hay ligeras variaciones del modelo, que puede también llamarse BOOT, PPA, contratación a largo plazo con garantía del Estado, etc. Pero en esencia es como lo que vimos con el contrato de RITEVE, que cuando se venció, luego de 20 años, pasó a manos del Estado. Y luego se contrató a alguien para solo operar estos edificios que ya habían sido pagados en su totalidad por todos los consumidores. Como no hay que pagar por terrenos y edificios que ya se habían construido y cuya inversión de capital inicial ya estaba pagada, las tarifas de inspección vehicular BAJARON, como todos los que pasamos por ahí nos dimos cuenta. Algo raro en este país donde todo tiende a subir. Claro, pagamos mucho más todos los meses en nuestros recibos eléctricos de lo que pagamos una vez al año en la inspección vehicular. Por eso estas disminuciones serían más significativas para el bolsillo de los ticos.

La energía renovable y la red eléctrica en general se parecen más a desarrollo de infraestructura crítica que a vender cualquier tipo de “commodity”. Se basa en una inversión inicial fuerte, con costos operativos muy bajos luego de que el activo ya se pagó. Por eso la electricidad en Paraguay es tan barata, porque la suministran dos embalses grandes que ya se pagaron. Ahora solo pagan el costo de operación y mantenimiento, que en plantas de energías renovables es muy bajo.

El oficialismo ya nos convenció de que algo como la Ciudad Gobierno es muy buena idea, para ser dueños de estos edificios en vez de alquilar caro de por vida. Lo mismo pensamos en ACOGRACE de nuestro sistema eléctrico, mejor no alquilar de por vida. Por cierto, el BOT en nuestra legislación actual tampoco es perfecto, solo permite construir plantas de no más de 50 megawatts (lo que no aprovecha posibles economías de escala), no necesariamente permite construir todo tipo de plantas (las grandes hidroeléctricas de embalse y las geotérmicas las sigue construyendo el Estado, a veces con sobreprecios enormes de construcción que tenemos que pagar los consumidores queramos o no) y hay un límite de ley que impide que más del 15% de generación eléctrica se haga con empresas privadas. Pero ya que estamos rediseñando el sistema, todos estos límites artificiales los podríamos eliminar. Como estas plantas de generación eventualmente van a pasar a manos del Estado, el ICE y las distribuidoras salen fortalecidas, en vez de debilitarlas. Eso sí, hay que asegurarse que en esta ley se siga contratando BOT mediante concursos abiertos donde gane el que oferte al menor precio por kilovatio-hora. Eso sí, ojalá que sean concursos bien publicitados donde la mayor cantidad de oferentes calificados puedan participar, y donde se elimine la odiosa banda mínima para ofertar, que nos ha obligado a comprarle a generadores privados a precios artificialmente altos. Y que se elimine la idea de que si se adjudican varias plantas, a todas se les pague al mayor precio ofertado de entre los varios proyectos. Cada proyecto tiene costos diferentes y condiciones diferentes que solo cada oferente conoce. Si se cotiza muy alto, el riesgo es que no se adjudique. Pero si ofertó barato, se sobreentiende que ya a ese precio está ganando un retorno suficientemente atractivo que ya él definió.

Le tocaría a un planificador central decidir cuales son las tecnologías que se van a ir contratando, según los requerimientos de nuestro sistema eléctrico, para ir robusteciendo nuestro sistema eléctrico. Los generadores privados ofertan libremente, conociendo sus propios costos y ganan los que nos pueda ofrecer el precio más bajo por kilovatio -hora.

Otro aporte muy valioso al proyecto de ley sería ampliar BOT para desarrollo de las redes de transmisión y distribución y subestaciones eléctricas, de nuevo, en el entendido de que estas redes y subestaciones van a volver a manos del ICE y distribuidores. Pero se aprovecha la inversión de capital privada, el poder transferir el riesgo de sobreprecios en la construcción (ya que una vez adjudicado, no se admite aumento en el precio pagado por kWh) y la mayor velocidad con la que los privados podrían desarrollar este crecimiento de la red eléctrica.

Hay que incorporar el rol de la generación distribuida (principalmente solar y baterías) y los servicios auxiliares que pueden brindarle a la red, pues es una tecnología que llegó para quedarse y una manera de los consumidores de tomar en sus propias manos la generación eléctrica, si no están satisfechos con el precio y calidad que ofrece la red eléctrica. Eso sí, con ARESEP velando por que no hayan “subsidios escondidos” sino que cada uno pague lo que le corresponde.

De esta manera aprovechamos lo mejor que pueden ofrecer los sectores público y privado para beneficio de los consumidores finales.

Y lo mejor de todo, si todo se construye mediante el mecanismo BOT, ya el ICE no sería juez y parte. El DOCSE sería solamente un árbitro y ya no se requeriría crear una nueva institución autónoma (ECOSEN) y ya no se necesitarían 38 votos, con una mayoría simple se podría aprobar algo así.

En ACOGRACE tenemos un texto sustitutivo con base en los puntos arriba mencionados que ofrecemos libremente al que desee revisarlo o usarlo como punto de partida para discusiones de cómo mejorar este proyecto de ley. Tenemos un riesgo que podemos convertir en una gran oportunidad, mejorar nuestro sistema eléctrico para que bajen las tarifas a la vez que fortalecemos al ICE y las distribuidoras y permitimos que nuestro sistema eléctrico crezca todo lo que se requiera, idealmente, para continuar sustituyendo consumo de combustibles fósiles caros, importados y contaminantes, con electricidad limpia producida en Costa Rica.



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