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Maria Nuñez Chacón
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En la Universidad de Costa Rica (UCR) hay múltiples institutos, centros de investigación, estaciones científicas y otras unidades que se dedican a la generación endógena de conocimiento e innovación para la solución de problemáticas que enfrenta el país.
Un claro ejemplo del éxito de estos procesos es el Instituto Clodomiro Picado, que ha destacado no sólo por su investigación científica en el estudio de la bioquímica de los venenos y cómo actúan en el organismo, sino también por la forma en que impulsa su división industrial.
Allí los expertos toman el conocimiento para desarrollar sueros antiofídicos, mejorarlos, crear nuevos productos y opciones tecnológicas que son distribuidas a lo interno del país y se exporta a otras naciones y organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud o la Organización Mundial de la Salud.
Impulsa el desarrollo científico, tecnológico, de producción y la incidencia en política pública a partir de un problema que es el envenenamiento por mordeduras.
Y así hay innumerables ejemplos de cómo la UCR (y las otras universidades públicas) juegan un rol esencial en la aplicación de conocimientos generados a partir de procesos de investigación e innovación en la industria alimentaria, agrícola, tecnológica, y muchas otras.
En entrevista con José María Gutiérrez, científico toxinólogo costarricense y ganador del Premio Redi (2015), profundizamos sobre el valor que tiene la generación endógena de conocimiento desde las universidades. Gutiérrez también ha sido Premio Magón (2022), Rodrigo Facio (2020) y Clodomiro Picado (1981).
¿En qué consiste la investigación y generación endógena de conocimiento?
—En el esquema científico-tecnológico idóneo se pasa primero por la generación de conocimiento básico en los campos de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, luego viene la investigación aplicada, donde dicho conocimiento se lleva a procesos de innovación. Esto es algo que, en Costa Rica, se realiza sobre todo en las universidades públicas.
La investigación aplicada también se traslada a otros ámbitos, siempre en alianza con las universidades públicas, laboratorios de investigaciones, organizaciones no gubernamentales; integrándose a políticas públicas, regulaciones, propiedad intelectual y vínculo con diversos grupos a nivel nacional y en el universo global de la investigación.
Es una visión integrada, de lo contrario se puede generar un modelo distorsionado, como ocurre en Costa Rica.
¿Cuál es la realidad del país en materia de generación de conocimiento e investigación?
—Hay poca voluntad política para apoyar la generación de conocimiento. Los sectores políticos no le apuestan a la ciencia, la tecnología y la innovación como deben hacerlo, de hecho, solo un 0,4% del producto interno bruto (PIB) se destina al presupuesto de investigación.
Los modelos hegemónicos no lo consideran una prioridad, sino que apuestan a la importación de conocimiento, al desarrollo de conocimiento basado en la inversión extranjera directa y en su esquema de desarrollo, la investigación no juega un papel principal.
La comunidad científica, aunque es muy destacada, básicamente está en las universidades públicas, y el cercenamiento presupuestario que se les hace a los centros de formación superior se consolida como un peligro.
¿Qué implicaciones tienen los recortes presupuestarios en la generación de conocimiento, investigación e innovación?
—Ese hostigamiento lleva entre otros problemas a una disminución y estrechamiento de la capacidad nacional para desarrollar el conocimiento, porque las universidades somos los principales reservorios de ciencia y tecnología.
¿Qué otros desafíos enfrenta la generación de conocimiento en Costa Rica?
—La comunidad científica es frágil, con poca redundancia, brechas de género y los jóvenes que se gradúan con mucha voluntad para dedicarse a la investigación muchas veces tienen que migrar o dedicarse a otras actividades.
Gran cantidad de conocimientos se quedan en el ámbito de la investigación, hay poca demanda de otros sectores y de la sociedad. A la vez, tenemos dificultades para insertarnos en redes académicas internacionales, aunque muchos grupos participamos en redes, hace falta desarrollo.
¿Hay un menosprecio a las Ciencias Sociales a la hora de considerarlas para actividades científicas?
—En definitiva, se considera que son actividades científicas de poco impacto, que no redundan en desarrollo económico para el país, pero es todo lo contrario, son las que generan ideas y procedimientos para explicar la realidad y a partir de allí desarrollar la innovación tecnológica.
Se cuestiona a las ciencias básicas, la química, la física, la matemática, la biología y si no hay desarrollo fuerte en estas áreas, no habrá generación de ideas que alimente la innovación tecnológica, investigación y proyección del conocimiento a la sociedad. Ahí las universidades públicas somos esenciales.
Necesitamos apoyo político y presupuesto para investigación, espacio para que los jóvenes se consoliden como investigadores y falta comunicación entre los subsistemas para que la ciencia funcione. Así lo hacen los países desarrollados.
¿Cuáles son los grandes temas nacionales que pueden atenderse a través de estos procesos?
—Debe fomentarse la investigación inter, multi y transdisciplinaria. Podemos abordar gran variedad de temas como el cambio climático y su efecto en la economía, la salud pública y su implicación social, el problema de la educación y cómo garantizar formación de calidad, la seguridad, migraciones, inequidad, todos son grandes temas nacionales que requieren investigación para que generen insumos y luego se usen en crear soluciones.
Esto porque las Humanidades, Artes, Tecnología, Ciencias Sociales y otras trabajen juntas a través de un sistema interconectado. La UCR está tratando de fomentar este tipo de investigación, pero hay mucha inercia.
Debe otorgarse recursos para la investigación y fortalecer a las universidades públicas.
La entrada “Para desarrollar tecnología e innovación se deben dar recursos a la investigación y fortalecer las universidades públicas” aparece primero en Semanario Universidad.
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