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Maria Nuñez Chacón
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El pasado 21 de mayo, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió un fallo que resulta histórico para trabajadores de todo el mundo, en el cual dictaminó una opinión consultiva, con 10 votos a favor y cuatro en contra, de que el derecho a huelga está protegido por el Convenio N°87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la libertad sindical.
Este fue un debate en los últimos 14 años entre el sector sindical y trabajador dentro de la OIT, pero el fallo reafirmó que el derecho a huelga es un pilar fundamental de los derechos de las personas trabajadoras.
En este sentido, UNIVERSIDAD conversó en Ginebra, Suiza con Marcelo Di Stefano. Es Abogado, Magíster y Doctor en Derecho del Trabajo, así como secretario de Fortalecimiento y Organización Sindical de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Americas (CSA) en el marco de la 114° Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de la OIT, realizada en junio pasado.
Di Stefano dio su criterio sobre el impacto que tiene este fallo en las relaciones y negociaciones entre los diversos sectores que conforman la OIT, empleadores, trabajadores y gobiernos; además, habló sobre los resultados de la CIT y el debilitamiento del diálogo social en los países de América Latina, incluyendo a Costa Rica.
¿Qué implicaciones tiene este fallo para que los trabajadores puedan hacer efectivo su derecho a la huelga?
El fallo de la Corte Internacional del Justicia lo que nos otorga es seguridad jurídica. Desde el año 2012 los empresarios y algunos gobiernos venían cuestionando si el derecho a la huelga estaba contemplado en el Convenio 87.
Con esto negaban lo que todos sabíamos, que efectivamente el derecho a la huelga es una corolario o consecuencia lógica, del principio de la libertad sindical. Sin huelga no hay posibilidad de negociar colectivamente y los sindicatos no podrían realizar su actividad.
El impacto sobre todo para el sistema de OIT y Naciones Unidas es muy importante porque permite tener una certeza para todos los sectores al respecto.
¿Cómo incide en Costa Rica, un país que creó una ley antihuelgas?
En el caso de Costa Rica tiene un impacto directo, porque el país es suscriptor del Convenio N° 87 de la OIT, por lo tanto, tiene que respetar el ejercicio regular del derecho a la huelga.
Está claro que este tema puede regularse en el ámbito nacional, pero solo con restricciones mínimas a los servicios esenciales, porque el principio es en favor del ejercicio de la huelga.
Ojalá que los jueces de Costa Rica tengan la independencia también para tomar las decisiones conforme a derecho y garanticen a los trabajadores costarricenses el ejercicio de este derecho humano.
¿Cuáles fueron los resultados de la 114° Conferencia de la OIT. Cumplieron con las expectativas del sector trabajador?
Esta Conferencia tuvo cuatro ejes importantes. La discusión del convenio para los trabajadores de plataformas; la promoción de políticas de género en el mundo del trabajo; el diálogo social e inclusivo; y los casos que se vieron en la Comisión de Aplicación de Normas -que es un organismo para regular el nivel de cumplimiento que tienen los países de los convenios internacionales del trabajo-.
Logramos el convenio de plataformas, y esto nos permitirá tener una norma mínima a nivel global.
Ahora sigue que en cada uno de los países se avance en su ratificación primero y luego que se establezcan las normas que protejan y den el derecho de protección en el trabajo a un colectivo de trabajadores que actualmente no gozan de los mismos derechos que el resto.
En materia de política de género, en realidad la discusión fue muy difícil, porque tuvimos al gobierno de Estados Unidos y el de Argentina presionando, porque éstos no reconocen la diversidad de elección sexual y géneros y trataron de obstaculizar las negociaciones.
En el fondo los demás países buscábamos proteger a las personas que tienen menos acceso al trabajo, más problemas en cuanto a la discriminación y priorizamos todo lo que tiene que ver con la igualdad y equidad salarial. Las mujeres sindicalistas tuvieron una defensa férrea en el debate y defendiendo las conquistas.
En la comisión de Diálogo Social Inclusivo promovimos la consulta tripartita (es decir, empleadores, trabajadores y gobiernos), que es un principio esencial de la Organización Internacional del Trabajo, pero que no se dan en todas las naciones, como en Costa Rica.
Vemos que hay gobiernos que entran en una deriva autoritaria y a pesar de que han pasado por procesos legítimos de elecciones, sabemos que la democracia es mucho más que una elección, es un procedimiento de respeto del Estado de Derecho y a la diversidad de opiniones.
Por último, en la Comisión de Aplicación de Normas tuvimos debates muy importantes, con conclusiones que nos permitirán dar seguimiento a las naciones, como en el caso de Argentina y Panamá, que se busca fortalecer la lucha de la clase trabajadora.
En Colombia, tenemos una situación de progreso y mejoras en los últimos años, luego de una tragedia de discriminación antisindical por años vemos que hay avances; y se destacó a Uruguay, uno de los países del mundo con mayor respeto de los derechos laborales.
¿Cómo está el tema de diálogo social y tripartismo en la región latinoamericana?
Nosotros vivimos la plaga de la extrema derecha, con gobiernos que no creen en la justicia social ni en el diálogo.
Estos gobiernos que están a favor de la concentración de la riqueza, que desprecian al sindicalismo y a las personas trabajadoras.
Eso se manifiesta en Costa Rica con clara precisión, en Argentina, Ecuador y Chile, También tenemos a Bolivia con una situación de alta complejidad, mientras en Panamá es crítica, y en Estados Unidos ni que hablar.
Entonces yo diría que el diálogo social está pasando uno de los peores momentos de la historia en la región.
No obstante, nosotros desde las organizaciones de trabajadores, siempre promovemos el diálogo y no nos resignamos en la lucha, porque ésta motoriza el diálogo.
Muchas veces tenemos que generar una presión, en una correlación de fuerzas favorables para que el gobierno y los empleadores se abran a una etapa de diálogo porque los trabajadores hemos accedido a los derechos a través de conquistas.
Creemos en las instituciones democráticas y entendemos que debe haber diálogo para encontrar consensos, sin lugar a dudas, es uno de los peores momentos al respecto.
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