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Maria Nuñez Chacón
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El fenómeno que está provocando el conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz no será pasajero, y mientras continúe esta situación habrá repercusiones directas en la economía costarricense, afectando el costo de vida de la población.
Así lo confirmó la Escuela de Ciencias de la Administración (ECA), de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), tras un análisis sobre las repercusiones provocadas por el conflicto, que sigue siendo el epicentro de la tensión energética global.
Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, desencadenada el 28 de febrero tras bombardeos de Israel y Estados Unidos contra Irán, Teherán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz.
Washington anunció el bloqueo de todos los puertos iraníes a partir de este lunes a las 14H00 GMT después de que las conversaciones de paz con Teherán en Pakistán fracasaron.
Según detalló el director de la ECA de la UNED, Federico Quesada Chaves, esta disrupción redujo la oferta mundial de crudo y disparó los precios del Brent (uno de los principales tipos de crudo que se usa como referencia mundial para fijar el precio del petróleo), que pasaron de $60 en febrero a un máximo de $121 en marzo, estabilizándose en torno a $93 por barril al cierre del 10 de abril. El anuncio del bloqueo volvió a disparar los precios del petróleo, que superaron los $100 por barril.
De hecho, el comportamiento de los precios ya comienza a reflejarse en Costa Rica, pues la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (Aresep) tramita el primer incremento del 2026 en combustibles para la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).
“Mientras tanto, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) nos reporta un repunte en la inflación de marzo con aumentos en alimentos y servicios turísticos. Los nuevos soportes del crudo en niveles más altos inevitablemente se trasladan a los precios internos, generando presiones sobre la inflación y los costos logísticos que afectan tanto a las familias como a los sectores productivos”, indicó el experto.
Desde esta perspectiva, Quesada recalcó que el país enfrentará ajustes constantes en combustibles, verá encarecerse los bienes básicos y los mayores retos estarán en sostener la competitividad de sus exportaciones, en especial, con un tipo de cambio a la baja.
En este sentido, recordó que el Banco Central intervino para sostener el tipo de cambio en ₡462 por dólar, buscando contener la inflación importada y preservar competitividad de sectores clave como exportaciones y turismo.
El análisis de la ECA-UNED muestra que hay cinco áreas críticas de impacto, dirigidos a combustibles, inflación, comercio exterior, política monetaria y turismo, los cuales, en caso de que se diera un cese el fuego, verán reacciones desproporcionadas, porque los nuevos soportes de precios en combustibles encarecen los fletes y presionan la producción internacional.
“El alza del Brent a nuevos soportes de $90 (este lunes amaneció en $100) implica ajustes internos sostenidos en gasolina y diésel, esto se trasladará a transporte público, tarifas privadas y boletos aéreos; además, esto impactará los incrementos en insumos agrícolas, bienes importados y servicios turísticos”, añadió Quesada.
Y es que los incrementos en combustibles se trasladan rápidamente a bienes sensibles, impactando directamente a las familias, por ejemplo, el encarecimiento de tiquetes aéreos y un colón fuerte elevan el costo de visitación, por lo tanto, los mercados emisores de turistas podría reducir la demanda internacional.
La competitividad exportadora también se vería afectada, debido al encarecimiento de fletes a nivel internacional, así como una inflación importada en socios comerciales, que podría implicar la contracción de demanda de bienes costarricenses.
“La reacción desproporcionada de los precios internacionales genera un entorno de incertidumbre que golpea directamente la capacidad exportadora del país. Sumado a esto, el Banco Central enfrenta el reto de equilibrar la inflación importada y el estímulo económico, entonces, un tipo de cambio apreciado limita la capacidad de respuesta ante el desempleo y el bajo crecimiento”.
Por ello, desde la academia recomiendan acelerar proyectos de energías renovables para reducir dependencia del petróleo y lograr una mayor diversificación energética; así como establecer programas de eficiencia logística y financiamiento para enfrentar costos elevados de los exportadores.
Otras acciones que la UNED plantea como paliativos es promover a Costa Rica en mercados alternativos y establecer estrategias de valor agregado para compensar el encarecimiento de viajes; aunado a un reforzamiento de la coordinación entre el Banco Central de Costa Rica (BCCR), Ministerio de Industria y Comercio (MEIC) y Ministerio de Hacienda para anticipar escenarios de crisis energética prolongada.
La entrada “Costa Rica enfrentará ajustes en combustibles y encarecimiento de bienes básicos mientras estrecho de Ormuz sea punto de tensión” aparece primero en Semanario Universidad.
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