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Carolina Castillo
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Durante tres semanas, Paris Jackson acudió a un hospital para someterse a un tratamiento que, hasta ahora, había mantenido en un ámbito más privado.
La cantante, de 28 años, contó que recibió nueve sesiones de terapia electroconvulsiva después de atravesar un episodio de depresión en el que estuvo cerca de intentar suicidarse.
La hija de Michael Jackson habló sobre esta experiencia en el podcast On Purpose, conducido por Jay Shetty.
Allí explicó que la terapia llegó después de probar diferentes tratamientos y pasar por cinco instituciones.
Jackson relató que las sesiones se realizan actualmente con anestesia general y bajo supervisión médica.
“Ya no es tan bárbaro como antes. Usan anestesia general. Te dejan inconsciente cuando te aplican la descarga. Tengo muchos piercings de metal, así que tuve que reemplazar todos los de la cara con pendientes de plástico. Entras, te dan la bata de hospital, te duermen, te atan, te ponen un protector bucal y te electrocutan”, dijo.
Sin embargo, el proceso tuvo efectos que todavía recuerda.
La cantante describió un fuerte dolor de cabeza después de la primera sesión y aseguró que comenzó a experimentar problemas de memoria.
“Hubo días en los que no estaba en mis cabales”, relató.
También contó que algunos amigos la visitaron y que posteriormente no podía recordar esos encuentros ni las conversaciones que habían mantenido.
A pesar de los efectos secundarios, la cantante aseguró que estaba respondiendo al tratamiento y percibía resultados sobre su depresión.
Antes de llegar a la terapia electroconvulsiva, había probado medicamentos, terapia dialéctica conductual, EMDR, CBD y estimulación magnética transcraneal, entre otros abordajes.
Jackson explicó que actualmente busca un tratamiento sostenible y trabaja también con un especialista conductual para atender su TOC.
La cantante señaló además que lleva seis años sobria.
La experiencia con la terapia electroconvulsiva también quedó reflejada en la portada de su segundo álbum, ‘Happiest Day of My Life’, donde aparece con un protector bucal.
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La cantante, de 28 años, contó que recibió nueve sesiones de terapia electroconvulsiva después de atravesar un episodio de depresión en el que estuvo cerca de intentar suicidarse.
La hija de Michael Jackson habló sobre esta experiencia en el podcast On Purpose, conducido por Jay Shetty.
Allí explicó que la terapia llegó después de probar diferentes tratamientos y pasar por cinco instituciones.
¿Cómo es el tratamiento?
Jackson relató que las sesiones se realizan actualmente con anestesia general y bajo supervisión médica.
“Ya no es tan bárbaro como antes. Usan anestesia general. Te dejan inconsciente cuando te aplican la descarga. Tengo muchos piercings de metal, así que tuve que reemplazar todos los de la cara con pendientes de plástico. Entras, te dan la bata de hospital, te duermen, te atan, te ponen un protector bucal y te electrocutan”, dijo.
Sin embargo, el proceso tuvo efectos que todavía recuerda.
La cantante describió un fuerte dolor de cabeza después de la primera sesión y aseguró que comenzó a experimentar problemas de memoria.
“Hubo días en los que no estaba en mis cabales”, relató.
También contó que algunos amigos la visitaron y que posteriormente no podía recordar esos encuentros ni las conversaciones que habían mantenido.
Combiación de tratamientos
A pesar de los efectos secundarios, la cantante aseguró que estaba respondiendo al tratamiento y percibía resultados sobre su depresión.
Antes de llegar a la terapia electroconvulsiva, había probado medicamentos, terapia dialéctica conductual, EMDR, CBD y estimulación magnética transcraneal, entre otros abordajes.
Jackson explicó que actualmente busca un tratamiento sostenible y trabaja también con un especialista conductual para atender su TOC.
La cantante señaló además que lleva seis años sobria.
La experiencia con la terapia electroconvulsiva también quedó reflejada en la portada de su segundo álbum, ‘Happiest Day of My Life’, donde aparece con un protector bucal.
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