Última reflexión del exdecano Enrique Mendoza: la medicina del futuro exige una nueva sede

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Aleida Samaniego

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Días antes de su fallecimiento, el doctor Enrique Mendoza Posada ofreció una de sus últimas reflexiones públicas sobre el futuro de la formación médica en Panamá: no es posible preparar médicos para los desafíos del siglo XXI en instalaciones diseñadas para una realidad que comenzó hace más de siete décadas.

La advertencia del exdecano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, quien dirigió esa unidad académica durante 13 años, quedó registrada en una entrevista realizada por el médico interno Guillermo Corrales para el podcast Hablando de Medicina. La conversación fue grabada antes de su muerte, ocurrida el pasado 17 de junio, y publicada el 31 de julio, varias semanas después.

En esa entrevista, Mendoza retomó uno de los proyectos que marcó sus años al frente de la facultad: la construcción de una nueva sede en la Ciudad de la Salud. Su planteamiento fue directo: la medicina cambió, las necesidades del sistema sanitario evolucionaron y la formación de los futuros médicos requiere una infraestructura acorde con los nuevos desafíos.

“Es urgente construir la nueva Facultad de Medicina”, afirmó durante la conversación.

Mendoza fue una figura clave en la educación médica panameña. En sus años como decano impulsó proyectos relacionados con la formación académica, la investigación y la modernización de la Facultad de Medicina, entre ellos la propuesta de construir una nueva sede fuera de las instalaciones históricas donde actualmente funciona.

Una facultad que creció, pero mantiene una sede de 1951​


El exdecano recordó que la Facultad de Medicina funciona en las mismas instalaciones donde comenzó la enseñanza médica en Panamá en 1951, cuando la institución tenía una dimensión mucho menor.

En sus primeros años existía únicamente la carrera de Medicina. Hoy, la facultad forma médicos, tecnólogos médicos, nutricionistas, técnicos y licenciados en radiología, además de otros profesionales vinculados con las ciencias de la salud.

Actualmente, la Escuela de Medicina cuenta con más de 1,000 estudiantes y la Facultad de Medicina reúne cerca de 2,000 alumnos, una cifra muy distante de los aproximadamente 100 estudiantes que ocupaban esas instalaciones durante sus primeras décadas.

Para Mendoza, esa diferencia refleja una brecha entre las necesidades actuales de la educación médica y la infraestructura disponible.

“La Facultad de Medicina del siglo XXI requiere nuevas instalaciones”, señaló.

A su juicio, la sede actual no responde a las exigencias de una medicina marcada por la inteligencia artificial, la medicina de precisión, el envejecimiento poblacional y la atención de pacientes con múltiples enfermedades.

“La práctica de la medicina va a cambiar de manera importante”, sostuvo.

Por ello, defendía la necesidad de contar con espacios modernos, acceso a tecnología, bibliotecas científicas, conectividad y áreas adecuadas para la investigación.

La actual sede de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá data de 1951. Foto/Archivo

El proyecto que nació junto a la Ciudad de la Salud​


La propuesta de construir una nueva sede comenzó a tomar forma durante su segundo periodo como decano, entre 2011 y 2016, cuando avanzaba el proyecto de la Ciudad de la Salud.

Mendoza explicó que la idea era crear un complejo donde convergieran tres elementos fundamentales: atención clínica, enseñanza de la medicina e investigación científica.

El plan contemplaba que en la Ciudad de la Salud funcionaran la nueva Facultad de Medicina, una nueva sede del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud y las instalaciones hospitalarias especializadas.

En 2013, durante una reunión de la Asociación Americana de Colegios de Medicina en Filadelfia, Estados Unidos, Mendoza presentó esa visión como un modelo de integración entre asistencia médica, formación académica e investigación.

“Eran los tres pilares fundamentales: atención del paciente, enseñanza de la medicina e investigación”, recordó.

Como parte del proyecto, la Facultad de Medicina logró que se le asignaran 5.5 hectáreas dentro de la Ciudad de la Salud para construir la nueva sede. El terreno está ubicado frente al Instituto de Cirugía Cardiovascular.

Mendoza explicó que durante ese proceso también se visitaron nuevas facultades de medicina en Estados Unidos para conocer modelos de infraestructura educativa y se elaboraron los planos del proyecto junto con arquitectos de la Caja de Seguro Social (CSS).

Un proyecto de $70 millones que quedó detenido​


El exdecano relató que inicialmente la CSS contemplaba otorgar un préstamo de $40 millones para la construcción de la nueva facultad.

Posteriormente, durante el gobierno del expresidente Juan Carlos Varela, el proyecto pasó a desarrollarse con el Ministerio de Salud (Minsa).

Mendoza recordó que en una reunión con el mandatario se planteó la posibilidad de aumentar el ingreso de estudiantes de Medicina, pero bajo dos condiciones: contar con recursos para contratar más profesores, adquirir equipos docentes y realizar adecuaciones, además de avanzar con la construcción de la nueva sede.

De ese proceso surgió un convenio mediante el cual el Minsa aportaría $70 millones para la obra.

El acuerdo involucraba a la Universidad de Panamá, el Minsa, la CSS y el Instituto Conmemorativo Gorgas.

Sin embargo, el proyecto enfrentó varios obstáculos. Hubo tres licitaciones fallidas para adjudicar el contrato de diseño, construcción y equipamiento.

Además, grupos ambientalistas presentaron una demanda ante la Corte Suprema de Justicia al considerar que la construcción podía afectar el Camino de Cruces.

Mendoza explicó que el máximo tribunal determinó que la obra no afectaba esa zona y que el proyecto podía continuar.

A pesar de esos avances, la nueva sede no llegó a construirse.

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‘Tenemos 5.5 hectáreas y dejamos los planos hechos’​


Uno de los principales cuestionamientos de Mendoza fue que un proyecto trabajado durante más de una década quedara prácticamente detenido.

“Tenemos 5.5 hectáreas en la Ciudad de la Salud. Dejamos los planos hechos”, afirmó.

Según el exdecano, entre 2021 y 2026 no hubo avances significativos para retomar la construcción de la nueva Facultad de Medicina.

Para Mendoza, no se trataba solamente de levantar un edificio, sino de garantizar las condiciones necesarias para formar a los médicos que enfrentarán los nuevos retos de la salud.

“Más que nunca necesitamos activismo en salud, activismo médico”, señaló durante la entrevista.

Consideraba que la Facultad de Medicina debía mantener un papel activo en la transformación del sistema sanitario y no limitarse únicamente a la enseñanza dentro de sus aulas.

Un llamado al liderazgo de los estudiantes​


Durante la entrevista, Mendoza también hizo un llamado a los estudiantes de Medicina para retomar la defensa de la nueva sede.

Consideró que el aniversario número 75 de la Facultad de Medicina era una oportunidad para volver a colocar este proyecto en el debate nacional.

Recordó que en 2019 estudiantes y docentes realizaron una marcha hasta el Hospital Santo Tomás para exigir avances en la construcción.

Para Mendoza, el estudiante de Medicina no solo debe adquirir conocimientos científicos, sino asumir un papel activo en la transformación del sistema de salud.

Citó tres principios de la Asociación Americana de Colegios de Medicina: aprender, servir y liderizar.

“El estudiante de medicina debe aprender para poder servir a sus pacientes, pero además debe liderizar los cambios que requiere el sistema de salud”, afirmó.

El legado de una facultad que ha marcado la salud del país​


Mendoza defendió el papel histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá en el desarrollo sanitario del país.

Recordó la participación de la institución durante crisis como la contaminación por dietilenglicol, la pandemia de influenza H1N1 de 2009 y la emergencia provocada por la covid-19.

También destacó el aporte de la facultad en la formación de especialistas que permitieron desarrollar áreas como la neurocirugía y la cardiología en Panamá.

A su juicio, la institución no debe limitarse a formar médicos dentro de sus aulas, sino mantener un rol activo en los grandes debates de salud pública.

“No puede haber una facultad de medicina en silencio”, sostuvo.

La entrevista, publicada semanas después de su fallecimiento, recupera una preocupación que Mendoza defendió durante años: la necesidad de que Panamá cuente con una Facultad de Medicina acorde con las exigencias de la medicina del siglo XXI. El proyecto tiene terreno, planos y una historia de planificación detrás, pero la nueva sede nunca llegó a construirse.

La deuda que dejó planteada el exdecano ya no es solo la de una obra pendiente, sino la de decidir qué condiciones necesita el país para formar a los médicos que atenderán a las próximas generaciones.

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