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El cuidado de los nietos por parte de los abuelos puede convertirse en una experiencia enriquecedora tanto para los adultos mayores como para los niños, siempre que se mantenga dentro de límites saludables y no sustituya la responsabilidad de los padres.
La geriatra Cristian Bruján y la psicóloga Dalia Aguiló Queliz coinciden en considerar que el impacto de esta dinámica depende de la frecuencia del cuidado, las condiciones de salud del adulto mayor y la manera en que se distribuyen las responsabilidades familiares.
Bruján explica que un acompañamiento ocasional, como compartir uno o dos días a la semana, suele ser beneficioso para ambas generaciones, pues fortalece los vínculos afectivos y favorece la actividad física, cognitiva y emocional del adulto mayor. Sin embargo, advierte que cuando los abuelos se convierten en los principales cuidadores de sus nietos, pueden aparecer consecuencias negativas para su bienestar.
"Si el adulto mayor deja de realizar sus actividades personales, descuida sus citas médicas o experimenta agotamiento físico y emocional por asumir la crianza de forma permanente, el beneficio desaparece y comienza a afectar su calidad de vida", explica la especialista.
Desde la perspectiva psicológica, Dalia Aguiló Queliz señala que asumir nuevamente un rol de crianza puede representar una fuente de satisfacción cuando responde a una decisión voluntaria y se desarrolla dentro de límites claros.
"Cuando el cuidado de los nietos es una elección, fortalece los vínculos familiares y favorece un envejecimiento activo. El problema surge cuando los abuelos reemplazan el rol de los padres o sienten que la responsabilidad recae completamente sobre ellos", afirma.
En esos casos, agrega, pueden experimentar sobrecarga física y emocional, estrés, agotamiento e incluso relegar el cuidado de su propia salud. "Los abuelos están para acompañar y enriquecer la vida de sus nietos, no para cargar con toda la responsabilidad de la crianza", enfatiza.
La geriatra Cristian Bruján explica que el efecto del cuidado de los nietos está directamente relacionado con la frecuencia y las exigencias que implica. (MAGNIFIC)
Para ambas profesionales mantener una relación cercana con los nietos puede convertirse en un importante factor protector para la salud integral del adulto mayor.
Aguiló explica que sentirse necesario dentro del entorno familiar disminuye la sensación de soledad, fortalece el sentido de pertenencia y contribuye al bienestar emocional. Además, participar en actividades compartidas, conversar, jugar, enseñar y resolver situaciones cotidianas estimula funciones cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas.
"Más que el simple hecho de cuidar, lo que protege al cerebro es mantenerse mental, social y emocionalmente activo", precisa.
Bruján añade que esta interacción favorece el movimiento físico, la socialización y la estimulación intelectual, factores asociados con un envejecimiento más saludable.
El descanso es otro de los aspectos que puede verse seriamente comprometido; la doctora Bruján explica que un cuidado continuo y estresante puede alterar las horas de sueño, dificultar conciliarlo y provocar interrupciones constantes durante la noche.
La falta de un sueño reparador repercute directamente en el organismo. "Cuando el cuerpo no descansa adecuadamente, las enfermedades crónicas pueden empeorar o incluso manifestarse otras nuevas", señala.
Además, la ausencia de tiempo para realizar actividad física favorece la pérdida de masa muscular, un factor que incrementa la fragilidad en los adultos mayores.
La especialista recomienda que tanto la familia como los propios abuelos estén atentos a ciertos síntomas que indican que la responsabilidad está afectando su salud.
Entre ellos menciona:
La respuesta es sí, siempre que exista un equilibrio. Para Bruján, compartir el cuidado de forma voluntaria constituye una experiencia enriquecedora tanto para los nietos como para los abuelos, ya que fortalece un vínculo intergeneracional que aporta beneficios emocionales para ambos.
Sin embargo, establece un límite claro. "Lo que los abuelos no pueden hacer es reemplazar el papel de los padres cuando estos están presentes", enfatiza la doctora, mientras que Aguiló Quéliz hace una interesante observación al indicar que establecer límites no significa querer menos a los nietos, sino proteger también el bienestar del adulto mayor.
"Los abuelos tienen derecho a descansar, mantener sus proyectos personales, cuidar su vida social y decir 'no' cuando una responsabilidad supera sus posibilidades", afirma la neuropsicóloga clínica.
La observación la complementa la doctora Bruján, quien también recomienda que las familias distribuyan las responsabilidades de manera justa y respeten las capacidades físicas del adulto mayor, entre ellas:
"Los abuelos representan una parte invaluable para muchas familias. Son personas llenas de experiencia, habilidades y fortaleza que pueden aportar mucho a sus nietos. Lo importante es evitar que se sobrecarguen de una manera que ponga en riesgo su salud", asegura Bruján.
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La geriatra Cristian Bruján y la psicóloga Dalia Aguiló Queliz coinciden en considerar que el impacto de esta dinámica depende de la frecuencia del cuidado, las condiciones de salud del adulto mayor y la manera en que se distribuyen las responsabilidades familiares.
Bruján explica que un acompañamiento ocasional, como compartir uno o dos días a la semana, suele ser beneficioso para ambas generaciones, pues fortalece los vínculos afectivos y favorece la actividad física, cognitiva y emocional del adulto mayor. Sin embargo, advierte que cuando los abuelos se convierten en los principales cuidadores de sus nietos, pueden aparecer consecuencias negativas para su bienestar.
"Si el adulto mayor deja de realizar sus actividades personales, descuida sus citas médicas o experimenta agotamiento físico y emocional por asumir la crianza de forma permanente, el beneficio desaparece y comienza a afectar su calidad de vida", explica la especialista.
Desde la perspectiva psicológica, Dalia Aguiló Queliz señala que asumir nuevamente un rol de crianza puede representar una fuente de satisfacción cuando responde a una decisión voluntaria y se desarrolla dentro de límites claros.
"Cuando el cuidado de los nietos es una elección, fortalece los vínculos familiares y favorece un envejecimiento activo. El problema surge cuando los abuelos reemplazan el rol de los padres o sienten que la responsabilidad recae completamente sobre ellos", afirma.
En esos casos, agrega, pueden experimentar sobrecarga física y emocional, estrés, agotamiento e incluso relegar el cuidado de su propia salud. "Los abuelos están para acompañar y enriquecer la vida de sus nietos, no para cargar con toda la responsabilidad de la crianza", enfatiza.
Beneficios para la salud mental y cognitiva
La geriatra Cristian Bruján explica que el efecto del cuidado de los nietos está directamente relacionado con la frecuencia y las exigencias que implica. (MAGNIFIC)
Para ambas profesionales mantener una relación cercana con los nietos puede convertirse en un importante factor protector para la salud integral del adulto mayor.
Aguiló explica que sentirse necesario dentro del entorno familiar disminuye la sensación de soledad, fortalece el sentido de pertenencia y contribuye al bienestar emocional. Además, participar en actividades compartidas, conversar, jugar, enseñar y resolver situaciones cotidianas estimula funciones cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas.
"Más que el simple hecho de cuidar, lo que protege al cerebro es mantenerse mental, social y emocionalmente activo", precisa.
Bruján añade que esta interacción favorece el movimiento físico, la socialización y la estimulación intelectual, factores asociados con un envejecimiento más saludable.
El sueño también pasa factura
El descanso es otro de los aspectos que puede verse seriamente comprometido; la doctora Bruján explica que un cuidado continuo y estresante puede alterar las horas de sueño, dificultar conciliarlo y provocar interrupciones constantes durante la noche.
La falta de un sueño reparador repercute directamente en el organismo. "Cuando el cuerpo no descansa adecuadamente, las enfermedades crónicas pueden empeorar o incluso manifestarse otras nuevas", señala.
Además, la ausencia de tiempo para realizar actividad física favorece la pérdida de masa muscular, un factor que incrementa la fragilidad en los adultos mayores.
Señales de alerta
La especialista recomienda que tanto la familia como los propios abuelos estén atentos a ciertos síntomas que indican que la responsabilidad está afectando su salud.
Entre ellos menciona:
- Cansancio constante.
- Disminución de la fuerza física.
- Irritabilidad.
- Alteraciones del sueño.
- Cambios en la conducta.
- Dificultades cognitivas relacionadas con el agotamiento extremo.
¿Es recomendable que los abuelos cuiden a sus nietos?
La respuesta es sí, siempre que exista un equilibrio. Para Bruján, compartir el cuidado de forma voluntaria constituye una experiencia enriquecedora tanto para los nietos como para los abuelos, ya que fortalece un vínculo intergeneracional que aporta beneficios emocionales para ambos.
Sin embargo, establece un límite claro. "Lo que los abuelos no pueden hacer es reemplazar el papel de los padres cuando estos están presentes", enfatiza la doctora, mientras que Aguiló Quéliz hace una interesante observación al indicar que establecer límites no significa querer menos a los nietos, sino proteger también el bienestar del adulto mayor.
"Los abuelos tienen derecho a descansar, mantener sus proyectos personales, cuidar su vida social y decir 'no' cuando una responsabilidad supera sus posibilidades", afirma la neuropsicóloga clínica.
La observación la complementa la doctora Bruján, quien también recomienda que las familias distribuyan las responsabilidades de manera justa y respeten las capacidades físicas del adulto mayor, entre ellas:
- Que el cuidado sea voluntario y no impuesto.
- Adaptar las tareas al estado de salud del abuelo.
- Respetar sus horarios de descanso.
- Garantizar que mantenga sus controles médicos.
- Permitir que continúe realizando actividad física y actividades recreativas.
- Evitar jornadas prolongadas de cuidado sin apoyo familiar.
"Los abuelos representan una parte invaluable para muchas familias. Son personas llenas de experiencia, habilidades y fortaleza que pueden aportar mucho a sus nietos. Lo importante es evitar que se sobrecarguen de una manera que ponga en riesgo su salud", asegura Bruján.
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