Vivir más y mejor. Laboratorio Bago impulsa el envejecimiento saludable en Ecuador

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Giovanni Astudillo

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El envejecimiento saludable en Ecuador se posiciona como uno de los principales desafíos de salud pública en 2026.

La humanidad ha logrado vivir más tiempo, un avance reconocido por la Organización Mundial de la Salud; sin embargo, este incremento en la esperanza de vida convive con un aumento sostenido de enfermedades no transmisibles (ENT).

Para 2030, una de cada seis personas tendrá más de 60 años, un escenario que redefine la longevidad y obliga a fortalecer estrategias de prevención integral.

En el contexto nacional, la esperanza de vida alcanza los 77,6 años, según datos recientes, pero el 65% de las muertes en la región de las Américas se debe a enfermedades crónicas como cardiovasculares, diabetes y afecciones respiratorias.

En Ecuador, las enfermedades cardiovasculares representan el 24% de las defunciones totales, lo que evidencia la urgencia de promover hábitos saludables y control médico oportuno como ejes de salud pública.

Enfermedades crónicas y calidad de vida​


Las enfermedades crónicas en adultos mayores marcan la transición hacia la vejez en el país. Se estima que uno de cada 18 ecuatorianos vive con diabetes y que la hipertensión arterial afecta al 40% de los mayores de 65 años.

Estas cifras no solo reflejan estadísticas epidemiológicas, sino historias de pérdida de autonomía, dolor persistente y una creciente presión sobre el sistema sanitario y las familias.

Frente a este panorama, Carla Cevallos, jefe de Seguridad, Salud y Ambiente de Laboratorios Bagó, subraya que la edad biológica puede diferir de la edad cronológica y que gran parte del deterioro asociado al envejecimiento es modificable a través del entorno y los hábitos.

Este enfoque científico respalda la importancia de la prevención cardiovascular, el control metabólico y la gestión integral del bienestar como herramientas para una vida larga y vibrante.

Prevención y hábitos saludables​


El control preventivo en adultos mayores es una de las estrategias más efectivas para reducir la progresión de patologías crónicas.

Chequeos periódicos, monitoreo de presión arterial, glucosa y colesterol permiten identificar factores de riesgo antes de que se conviertan en enfermedades incapacitantes. La prevención secundaria es clave para frenar complicaciones y hospitalizaciones evitables.

El movimiento cotidiano sostenido también incide directamente en la salud cardiovascular y en la independencia funcional.

Reducir el sedentarismo, caminar a diario y mantener movilidad articular fortalece el corazón y mejora la calidad de vida en la tercera edad.

A ello se suma la estimulación cognitiva continua —lectura, aprendizaje de nuevas habilidades e interacción social— como estrategia para preservar la reserva cognitiva y retrasar el deterioro mental.

Alimentación consciente y gestión del estrés​


La alimentación saludable para adultos mayores se consolida como uno de los pilares de la longevidad.

Priorizar alimentos frescos, ricos en fibra, proteínas de calidad y grasas saludables contribuye al control del peso, la regulación de la glucosa y la reducción de procesos inflamatorios crónicos.

La hidratación adecuada cobra especial relevancia, ya que con la edad disminuye la sensación de sed, incrementando el riesgo de deshidratación y afectación cognitiva o renal.

La gestión del estrés crónico es otro factor determinante. Técnicas como respiración consciente, pausas activas y equilibrio entre trabajo y descanso impactan positivamente en los sistemas cardiovascular e inmunológico.

Además, mantener redes sociales activas y adherencia correcta a tratamientos médicos reduce complicaciones y fortalece la autonomía en personas con enfermedades crónicas.

Laboratorios Bagó y la Década del Envejecimiento Saludable​


Desde Laboratorios Bagó del Ecuador, la visión se alinea con la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) de las Naciones Unidas, promoviendo entornos que favorezcan la adaptación, la dignidad y el bienestar en todas las etapas de la vida.

Combatir el edadismo y fomentar una cultura de prevención son parte esencial de esta apuesta por redefinir la longevidad en el país.

En un escenario donde vivir más es una realidad demográfica irreversible, la clave está en vivir mejor.

La prevención, la alimentación equilibrada, la actividad física regular y el seguimiento médico oportuno no solo prolongan la vida, sino que garantizan años con mayor calidad, independencia y plenitud.

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