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Richard Jiménez
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Vanessa Dib acudió en 2018 a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en México.
Ella buscaba un cambio rutinario de su anticonceptivo, sin imaginar que la negligencia marcaría su vida para siempre.
Según reporta El Tiempo de Colombia, lo que debía ser un procedimiento ginecológico sin riesgo derivó en una tragedia.
La información compartida por este medio destaca que la paciente sufrió incluso “muerte clínica” durante la intervención.
Durante la remoción del dispositivo, el objeto se movió y los médicos decidieron realizar un legrado de emergencia.
El País de Colombia detalla que el personal omitió practicar los exámenes de rigor para determinar la mejor forma de actuar.
La negligencia escaló cuando la paciente quedó con su zona genital expuesta en el quirófano, volviéndose propensa a bacterias.
El resultado fue una infección agresiva que comenzó a comprometer sus órganos vitales tras ser dada de alta sin seguridad real.
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Vanessa regresó a citas médicas denunciando dolores insoportables en el vientre y la espalda baja.
Sin embargo, El Tiempo de Colombia relata que un médico le negó la incapacidad afirmando que “solo quería no trabajar”.
Ignorar estos síntomas permitió que la infección avanzara hacia un choque séptico, un fallo sistémico donde la presión arterial cae a niveles peligrosos.
Sus sistemas corporales colapsaron rápidamente ante la falta de una atención oportuna y profesional.
La situación llegó al límite cuando Vanessa sufrió tres paros cardíacos dentro del centro hospitalario.
El País de Colombia informa que la mujer permaneció en estado de muerte clínica durante media hora exacta.
Los médicos esperaban que fuera desahuciada, pero los ruegos de su abuelo motivaron una última reanimación.
Aunque sobrevivió, la falta de irrigación y la infección gangrenaron sus extremidades, obligando a los cirujanos a amputar ambas piernas.
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Tras el trauma, Vanessa inició un proceso legal contra el IMSS respaldado por una sanción de Derechos Humanos.
La institución fue obligada a pagar una indemnización. No obstante, la cifra no cubrió ni la mitad del costo de sus prótesis para volver a caminar.
Hoy, Vanessa ayuda a otras víctimas de negligencia mientras sobrevive con una pensión mensual.
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Ella buscaba un cambio rutinario de su anticonceptivo, sin imaginar que la negligencia marcaría su vida para siempre.
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Según reporta El Tiempo de Colombia, lo que debía ser un procedimiento ginecológico sin riesgo derivó en una tragedia.
La información compartida por este medio destaca que la paciente sufrió incluso “muerte clínica” durante la intervención.
El riesgo oculto tras un anticonceptivo
Durante la remoción del dispositivo, el objeto se movió y los médicos decidieron realizar un legrado de emergencia.
El País de Colombia detalla que el personal omitió practicar los exámenes de rigor para determinar la mejor forma de actuar.
La negligencia escaló cuando la paciente quedó con su zona genital expuesta en el quirófano, volviéndose propensa a bacterias.
El resultado fue una infección agresiva que comenzó a comprometer sus órganos vitales tras ser dada de alta sin seguridad real.
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Dolores que nadie quiso escuchar
Vanessa regresó a citas médicas denunciando dolores insoportables en el vientre y la espalda baja.
Sin embargo, El Tiempo de Colombia relata que un médico le negó la incapacidad afirmando que “solo quería no trabajar”.
Ignorar estos síntomas permitió que la infección avanzara hacia un choque séptico, un fallo sistémico donde la presión arterial cae a niveles peligrosos.
Sus sistemas corporales colapsaron rápidamente ante la falta de una atención oportuna y profesional.
30 minutos en muerte clínica
La situación llegó al límite cuando Vanessa sufrió tres paros cardíacos dentro del centro hospitalario.
El País de Colombia informa que la mujer permaneció en estado de muerte clínica durante media hora exacta.
Los médicos esperaban que fuera desahuciada, pero los ruegos de su abuelo motivaron una última reanimación.
Aunque sobrevivió, la falta de irrigación y la infección gangrenaron sus extremidades, obligando a los cirujanos a amputar ambas piernas.
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La dura realidad tras la indemnización
Tras el trauma, Vanessa inició un proceso legal contra el IMSS respaldado por una sanción de Derechos Humanos.
La institución fue obligada a pagar una indemnización. No obstante, la cifra no cubrió ni la mitad del costo de sus prótesis para volver a caminar.
Hoy, Vanessa ayuda a otras víctimas de negligencia mientras sobrevive con una pensión mensual.
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