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Andrés Ávila
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Lo que debía ser una noche histórica para el fútbol colombiano terminó empañada por la violencia.
La final de la Copa Colombia, disputada el miércoles 17 de diciembre en el Estadio Atanasio Girardot entre Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín, dejó un saldo de más de 50 heridos y múltiples desmanes que obligaron a la intervención de las autoridades.
Aunque Nacional se consagró campeón tras vencer 1-0, la celebración quedó completamente opacada por los graves disturbios que se desataron una vez finalizado el encuentro.
Las grescas iniciaron inmediatamente después del pitazo final.
Un numeroso grupo de aficionados del DIM, armados con palos, tubos y artefactos de pólvora, invadió la cancha, atacó a hinchas rivales y generó una riña masiva que se extendió por varios minutos.
La Policía ingresó al campo para controlar la situación, pero el enfrentamiento se propagó a las tribunas y, posteriormente, a los alrededores del estadio.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, confirmó este jueves que 52 personas fueron atendidas por lesiones, una de ellas trasladada a un centro médico. Además, se reportaron varios policías heridos durante los enfrentamientos.
Las autoridades informaron que hubo personas detenidas y se decomisaron elementos peligrosos como bengalas, artefactos explosivos improvisados, palos metálicos y abundante pólvora.
Villa detalló que el escenario estaba al máximo de su capacidad, con más de 43.000 asistentes, lo que agravó la emergencia.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, condenó enérgicamente los hechos y aseguró que los responsables deberán enfrentar las consecuencias legales.
El burgomaestre recalcó que quienes ingresaron al estadio para agredir o destruir deberán “responder ante la ley”.
En lo estrictamente futbolístico, el partido de ida había terminado 0-0, y en la vuelta Nacional se impuso 1-0 con un gol de Andrés Román tras asistencia del uruguayo Camilo Cándido.
Sin embargo, la premiación tuvo que retrasarse y finalmente se realizó sin público en las gradas, una vez controlada la situación.
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La final de la Copa Colombia, disputada el miércoles 17 de diciembre en el Estadio Atanasio Girardot entre Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín, dejó un saldo de más de 50 heridos y múltiples desmanes que obligaron a la intervención de las autoridades.
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Aunque Nacional se consagró campeón tras vencer 1-0, la celebración quedó completamente opacada por los graves disturbios que se desataron una vez finalizado el encuentro.
¿Cómo empezaron los disturbios?
Las grescas iniciaron inmediatamente después del pitazo final.
Un numeroso grupo de aficionados del DIM, armados con palos, tubos y artefactos de pólvora, invadió la cancha, atacó a hinchas rivales y generó una riña masiva que se extendió por varios minutos.
La Policía ingresó al campo para controlar la situación, pero el enfrentamiento se propagó a las tribunas y, posteriormente, a los alrededores del estadio.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, confirmó este jueves que 52 personas fueron atendidas por lesiones, una de ellas trasladada a un centro médico. Además, se reportaron varios policías heridos durante los enfrentamientos.
Antioquia, territorio de paz y tolerancia.
Medellín, capital mundial del barrismo social.
Estadio Atanasio Girardot, ejemplo de cultura y convivencia.pic.twitter.com/sjO1E3KZuY
— WillyRodríguez (@WillyRodri13) December 18, 2025
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Detenciones e incautaciones
Las autoridades informaron que hubo personas detenidas y se decomisaron elementos peligrosos como bengalas, artefactos explosivos improvisados, palos metálicos y abundante pólvora.
Villa detalló que el escenario estaba al máximo de su capacidad, con más de 43.000 asistentes, lo que agravó la emergencia.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, condenó enérgicamente los hechos y aseguró que los responsables deberán enfrentar las consecuencias legales.
“No son hinchas. Se comportan como criminales. Una inmensa mayoría disfruta del fútbol en paz, pero un grupo de desadaptados solo busca generar violencia”, expresó en su cuenta de X.
El burgomaestre recalcó que quienes ingresaron al estadio para agredir o destruir deberán “responder ante la ley”.
En lo estrictamente futbolístico, el partido de ida había terminado 0-0, y en la vuelta Nacional se impuso 1-0 con un gol de Andrés Román tras asistencia del uruguayo Camilo Cándido.
Sin embargo, la premiación tuvo que retrasarse y finalmente se realizó sin público en las gradas, una vez controlada la situación.
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