É
Édgar Vázquez
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La situación de los productores rurales del departamento de Ñeembucú se vuelve cada día más crítica. Pequeños y medianos ganaderos y agricultores ven cómo el agua avanza sin tregua sobre sus campos, inutilizando tierras productivas y empujando a muchas familias a abandonar el lugar donde nacieron y trabajaron toda su vida.
Las inundaciones no son un fenómeno reciente. Desde el año pasado, pobladores de Laureles y Tacuaras vienen denunciando la acumulación permanente de agua que cubre los campos, dejando al ganado sin pasturas y a los productores sin alternativas.
Apuntan directamente a la instalación de empresas arroceras en Ñeembucú y Misiones, en zonas limítrofes, que —según afirman— realizaron canalizaciones y reservorios que alteraron el curso natural del agua.
De acuerdo con los productores, estas obras afectaron gravemente a arroyos como Las Hermanas, Yacaré, Montuoso y el Ñeembucú, cuyos cauces desembocan en el río Paraguay.
Damnificados de Ñeembucú piden auxilio a Alliana, a Santiago Peña y al director de la EBY
A este escenario se suman las intensas lluvias registradas a fines del año pasado y en los primeros días de enero, agravando aún más una situación ya insostenible.
El rostro más crudo de esta realidad lo mostró don Justino Cuenca, productor de la compañía Potrero González, distrito de Tacuaras. Desde el interior de su campo, grabó un video montado a caballo, con una canoa a su costado, recorriendo lo que antes eran pastizales y hoy es solo agua.
“Soy Justino Cuenca, de Potrero González, señores. Así estamos en esta situación”, comenzó diciendo, mientras la cámara solo alcanzaba a mostrar un inmenso espejo de agua.
“Por aquí era terreno donde pastaban los animales y ahora hay un metro de altura de agua”, relató con la voz cargada de impotencia.
El productor apeló directamente a las autoridades del Gobierno. “No sé qué pueden hacer por nosotros, pero somos paraguayos y tenemos derecho a vivir”, reclamó.
Recordó que Potrero González se encuentra a unos 80 kilómetros de Pilar y denunció el abandono histórico de la zona.
“Somos olvidados, nadie nos hace caso. Vamos desapareciendo. Muchas personas ya emigraron; somos pocos los que quedamos y, si seguimos así, no va a haber más vida por aquí”, advirtió.
Cuenca también responsabilizó a la colmatación del arroyo Yacaré, un problema —dijo— que lleva décadas sin solución.
“Por años y por décadas pedimos socorro a las autoridades para que limpien el arroyo y nunca hicieron nada”, lamentó.
El productor detalló que posee 80 hectáreas de tierra, pero que apenas puede utilizar 25 para producir. “Es muy difícil nuestra situación y las autoridades no nos hacen caso. Pasaron muchos gobiernos a los que pedimos, por favor, la limpieza del arroyo Yacaré, pero jamás hicieron”, reclamó.
En un testimonio que mezcla dolor, decepción y lealtad política, Cuenca cerró con una frase que resume el sentimiento de muchos productores de la zona: “Yo soy muy colorado, voté por las autoridades que hoy están, pero es muy triste nuestra vida. No podemos seguir así”.
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Las inundaciones no son un fenómeno reciente. Desde el año pasado, pobladores de Laureles y Tacuaras vienen denunciando la acumulación permanente de agua que cubre los campos, dejando al ganado sin pasturas y a los productores sin alternativas.
Apuntan directamente a la instalación de empresas arroceras en Ñeembucú y Misiones, en zonas limítrofes, que —según afirman— realizaron canalizaciones y reservorios que alteraron el curso natural del agua.
De acuerdo con los productores, estas obras afectaron gravemente a arroyos como Las Hermanas, Yacaré, Montuoso y el Ñeembucú, cuyos cauces desembocan en el río Paraguay.
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A este escenario se suman las intensas lluvias registradas a fines del año pasado y en los primeros días de enero, agravando aún más una situación ya insostenible.
El rostro más crudo de esta realidad lo mostró don Justino Cuenca, productor de la compañía Potrero González, distrito de Tacuaras. Desde el interior de su campo, grabó un video montado a caballo, con una canoa a su costado, recorriendo lo que antes eran pastizales y hoy es solo agua.
“Soy Justino Cuenca, de Potrero González, señores. Así estamos en esta situación”, comenzó diciendo, mientras la cámara solo alcanzaba a mostrar un inmenso espejo de agua.
“Por aquí era terreno donde pastaban los animales y ahora hay un metro de altura de agua”, relató con la voz cargada de impotencia.
El productor apeló directamente a las autoridades del Gobierno. “No sé qué pueden hacer por nosotros, pero somos paraguayos y tenemos derecho a vivir”, reclamó.
Recordó que Potrero González se encuentra a unos 80 kilómetros de Pilar y denunció el abandono histórico de la zona.
“Somos olvidados, nadie nos hace caso. Vamos desapareciendo. Muchas personas ya emigraron; somos pocos los que quedamos y, si seguimos así, no va a haber más vida por aquí”, advirtió.
Cuenca también responsabilizó a la colmatación del arroyo Yacaré, un problema —dijo— que lleva décadas sin solución.
“Por años y por décadas pedimos socorro a las autoridades para que limpien el arroyo y nunca hicieron nada”, lamentó.
El productor detalló que posee 80 hectáreas de tierra, pero que apenas puede utilizar 25 para producir. “Es muy difícil nuestra situación y las autoridades no nos hacen caso. Pasaron muchos gobiernos a los que pedimos, por favor, la limpieza del arroyo Yacaré, pero jamás hicieron”, reclamó.
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