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Jorge R. Imbaquingo
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La captura y posterior extracción de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, la madrugada de este 3 de enero de 2025, abrió un escenario inédito de incertidumbre política y jurídica en Venezuela. Washington aseguró que el líder chavista enfrenta cargos por narcoterrorismo, un argumento que, de confirmarse oficialmente, reconfigura de inmediato el mapa del poder en Caracas y acelera la discusión sobre quién debe asumir la conducción del Estado.
En diálogo con EL COMERCIO, tres analistas hablan sobre lo que debe enfrentar Venezuela en su futuro inmediato.
El analista de temas internacionales Hernán Moreano calificó el episodio como “una muestra de la agresividad de la Casa Blanca” y advirtió que el país entra en una fase en la que “todo escenario es posible”. Para Moreano, el primer punto a dilucidar es si se trata de un secuestro, como él lo define, o de un pacto previo con Washington que habría facilitado la salida de Maduro del país.
Si se confirma la ausencia definitiva de Maduro y no existe un acuerdo alternativo, el escenario institucional más inmediato apunta a Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta. Según Moreano, ella debería asumir el poder de manera transitoria, convocar a elecciones o conformar un nuevo gobierno de transición que busque reconocimiento internacional y estabilidad interna.
Este camino, sin embargo, no estaría exento de tensiones. La legitimidad de un Ejecutivo encabezado por Rodríguez dependería del respaldo de las Fuerzas Armadas, de la cohesión del chavismo y del reconocimiento externo, especialmente de actores como China y Rusia, aliados estratégicos del régimen saliente.
Desde una perspectiva jurídica, el decano de Jurisprudencia de la Universidad Internacional SEK, Esteban Ron, sostuvo que la operación estadounidense constituye “un ataque directo a la soberanía y al Estado venezolano”. A su criterio, aunque Washington ha insistido desde hace más de un año en calificar a Maduro como narcotraficante, esa narrativa no otorga base jurídica suficiente para una intervención militar ni para la extracción forzada del mandatario y de su esposa.
Ron subrayó que el derecho internacional y los instrumentos de derechos humanos siguen vigentes y no pueden ser ignorados por una potencia extranjera. En ese marco, recordó que tanto Rodríguez como Diosdado Cabello ya se pronunciaron públicamente, lo que, según su análisis, anticipa que el chavismo no aceptará la imposición de un presidente desde el exterior.
Para el académico, si el régimen busca mantenerse en el poder, el escenario más inmediato es que Rodríguez asuma la Presidencia de forma automática, cierre filas internas y descarte cualquier transición diseñada fuera del país.
Ron añade que los ataques reportados no se limitaron a Caracas, sino que se ejecutaron de forma paralela en zonas estratégicas como La Guaira y Aragua, territorios históricamente vinculados a dinámicas del narcotráfico.
En ese contexto, considera que el discurso oficial buscará encuadrar la operación como una intervención contra el narcoterrorismo. “Para mí, eso puede ser señalado como un tema de narcoterrorismo”, afirma, al subrayar que el patrón de acciones simultáneas refuerza esa narrativa para justificar la intervención militar, pues no solo se trataba de sacar a Maduro del poder, sino de atacar a localidades envueltas en naroctráfico.
A esta lectura se suma el análisis del politólogo Max Donoso Muller, quien pone el foco en las primeras señales de debilidad interna del régimen. Uno de los elementos más llamativos en las horas posteriores a los hechos, señaló, fue la aparición en solitario del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, como único vocero oficial para anunciar el ataque, sin respaldo visible del alto mando ni presencia de otros jefes militares.
Para Donoso, esa imagen rompe con la tradición del chavismo de exhibir cohesión castrense en momentos de crisis y sugiere fisuras internas que debilitan la narrativa de control absoluto del poder por parte del aparato militar. En esa línea, el analista plantea la hipótesis de que Maduro pudo haber sido entregado por su propio entorno, como resultado de negociaciones internas destinadas a garantizar impunidad a sectores del círculo más cercano al poder, una señal del desgaste y la desconfianza dentro del régimen.
El politólogo también advirtió sobre movimientos anticipados en la región, como cierres parciales de fronteras y controles reforzados en países aliados de Estados Unidos. Estas decisiones, adoptadas casi de forma simultánea, son interpretadas como mensajes diplomáticos sutiles que refuerzan la idea de que lo ocurrido no fue un hecho improvisado, sino parte de un contexto geopolítico que se venía configurando desde semanas atrás.
Un segundo escenario, más abrupto, contempla una instalación acelerada de la oposición, incluso por la fuerza. En esa línea aparecen los nombres de María Corina Machado o Edmundo González Urrutia, figuras que Estados Unidos podría impulsar como referentes de una transición inmediata.
Moreano advierte que esta opción implicaría una presión directa de Washington sobre el tablero interno venezolano y podría desatar resistencias dentro del país, protestas sociales y una reacción geopolítica de países alineados con Caracas.
Ron, por su parte, cuestiona que si eso se diera, Machado no podría figurar como mandataria, y si se diese ese paso lo que podría ocurrir es que se revisen las actas de la ultima votación y González sea el opcionado para asumir, no así Machado, quien no participó como candidata.
Cuando murió Hugo Chávez, en 2013, según su Constitución, debió sucederle el presidente de la Legislatura, en ea época, Diosdado Cabello. Pero Chávez había dejado instrucciones para que su vicepresidente, Nicolás Maduro, sea su sucesor, con lo que se abrió un precedente que puede repetirse en 2026, tras la intervención militar de EE.UU. y el vacío de poder que se produce.
De todas formas, algunas cadenas internacionales han mencionado que Rodríguez se encontraría refugiada en Rusia. Esto añadiría más incertidumbre al panorama del vacío de poder.
Más allá del corto plazo, el analista plantea un tercer elemento: la reconfiguración del equilibrio regional. “Podría consolidarse un bloque conservador-liberal afín a Donald Trump”, señaló. En su lectura, el calendario electoral latinoamericano —con procesos próximos en Colombia y la elección presidencial prevista en Perú— podría favorecer gobiernos menos alineados con China y más cercanos a Washington.
Ese eventual giro tendría efectos directos sobre Venezuela: redefinición de alianzas estratégicas, cambios en el comercio energético y una presión diplomática coordinada para cerrar el ciclo del chavismo.
Con el poder en suspenso, Venezuela entra en horas decisivas. Para los analistas consultados, la definición sobre quién gobierna, si una sucesión institucional, una transición pactada o una imposición externa, no solo marcará el futuro inmediato del país, sino que tendrá un impacto directo en el tablero político de América Latina.
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En diálogo con EL COMERCIO, tres analistas hablan sobre lo que debe enfrentar Venezuela en su futuro inmediato.
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Los efectos en Venezuela de la salida del poder de Nicolás Maduro
El analista de temas internacionales Hernán Moreano calificó el episodio como “una muestra de la agresividad de la Casa Blanca” y advirtió que el país entra en una fase en la que “todo escenario es posible”. Para Moreano, el primer punto a dilucidar es si se trata de un secuestro, como él lo define, o de un pacto previo con Washington que habría facilitado la salida de Maduro del país.
El escenario institucional: Delcy Rodríguez
Si se confirma la ausencia definitiva de Maduro y no existe un acuerdo alternativo, el escenario institucional más inmediato apunta a Delcy Rodríguez, actual vicepresidenta. Según Moreano, ella debería asumir el poder de manera transitoria, convocar a elecciones o conformar un nuevo gobierno de transición que busque reconocimiento internacional y estabilidad interna.
Este camino, sin embargo, no estaría exento de tensiones. La legitimidad de un Ejecutivo encabezado por Rodríguez dependería del respaldo de las Fuerzas Armadas, de la cohesión del chavismo y del reconocimiento externo, especialmente de actores como China y Rusia, aliados estratégicos del régimen saliente.
La lectura jurídica: soberanía y límites a la intervención
Desde una perspectiva jurídica, el decano de Jurisprudencia de la Universidad Internacional SEK, Esteban Ron, sostuvo que la operación estadounidense constituye “un ataque directo a la soberanía y al Estado venezolano”. A su criterio, aunque Washington ha insistido desde hace más de un año en calificar a Maduro como narcotraficante, esa narrativa no otorga base jurídica suficiente para una intervención militar ni para la extracción forzada del mandatario y de su esposa.
Ron subrayó que el derecho internacional y los instrumentos de derechos humanos siguen vigentes y no pueden ser ignorados por una potencia extranjera. En ese marco, recordó que tanto Rodríguez como Diosdado Cabello ya se pronunciaron públicamente, lo que, según su análisis, anticipa que el chavismo no aceptará la imposición de un presidente desde el exterior.
- No deje de leer: Nicolás Maduro y Cilia Flores están en un buque militar rumbo a Nueva York, según Donald Trump
Para el académico, si el régimen busca mantenerse en el poder, el escenario más inmediato es que Rodríguez asuma la Presidencia de forma automática, cierre filas internas y descarte cualquier transición diseñada fuera del país.
Ron añade que los ataques reportados no se limitaron a Caracas, sino que se ejecutaron de forma paralela en zonas estratégicas como La Guaira y Aragua, territorios históricamente vinculados a dinámicas del narcotráfico.
En ese contexto, considera que el discurso oficial buscará encuadrar la operación como una intervención contra el narcoterrorismo. “Para mí, eso puede ser señalado como un tema de narcoterrorismo”, afirma, al subrayar que el patrón de acciones simultáneas refuerza esa narrativa para justificar la intervención militar, pues no solo se trataba de sacar a Maduro del poder, sino de atacar a localidades envueltas en naroctráfico.
- Para leer: Así fue la operación militar de EE.UU. en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro
Fisuras internas y señales regionales
A esta lectura se suma el análisis del politólogo Max Donoso Muller, quien pone el foco en las primeras señales de debilidad interna del régimen. Uno de los elementos más llamativos en las horas posteriores a los hechos, señaló, fue la aparición en solitario del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, como único vocero oficial para anunciar el ataque, sin respaldo visible del alto mando ni presencia de otros jefes militares.
Para Donoso, esa imagen rompe con la tradición del chavismo de exhibir cohesión castrense en momentos de crisis y sugiere fisuras internas que debilitan la narrativa de control absoluto del poder por parte del aparato militar. En esa línea, el analista plantea la hipótesis de que Maduro pudo haber sido entregado por su propio entorno, como resultado de negociaciones internas destinadas a garantizar impunidad a sectores del círculo más cercano al poder, una señal del desgaste y la desconfianza dentro del régimen.
El politólogo también advirtió sobre movimientos anticipados en la región, como cierres parciales de fronteras y controles reforzados en países aliados de Estados Unidos. Estas decisiones, adoptadas casi de forma simultánea, son interpretadas como mensajes diplomáticos sutiles que refuerzan la idea de que lo ocurrido no fue un hecho improvisado, sino parte de un contexto geopolítico que se venía configurando desde semanas atrás.
El escenario de imposición: oposición en el poder
Un segundo escenario, más abrupto, contempla una instalación acelerada de la oposición, incluso por la fuerza. En esa línea aparecen los nombres de María Corina Machado o Edmundo González Urrutia, figuras que Estados Unidos podría impulsar como referentes de una transición inmediata.
Moreano advierte que esta opción implicaría una presión directa de Washington sobre el tablero interno venezolano y podría desatar resistencias dentro del país, protestas sociales y una reacción geopolítica de países alineados con Caracas.
Ron, por su parte, cuestiona que si eso se diera, Machado no podría figurar como mandataria, y si se diese ese paso lo que podría ocurrir es que se revisen las actas de la ultima votación y González sea el opcionado para asumir, no así Machado, quien no participó como candidata.
Cuando murió Hugo Chávez, en 2013, según su Constitución, debió sucederle el presidente de la Legislatura, en ea época, Diosdado Cabello. Pero Chávez había dejado instrucciones para que su vicepresidente, Nicolás Maduro, sea su sucesor, con lo que se abrió un precedente que puede repetirse en 2026, tras la intervención militar de EE.UU. y el vacío de poder que se produce.
De todas formas, algunas cadenas internacionales han mencionado que Rodríguez se encontraría refugiada en Rusia. Esto añadiría más incertidumbre al panorama del vacío de poder.
La dimensión regional y geopolítica
Más allá del corto plazo, el analista plantea un tercer elemento: la reconfiguración del equilibrio regional. “Podría consolidarse un bloque conservador-liberal afín a Donald Trump”, señaló. En su lectura, el calendario electoral latinoamericano —con procesos próximos en Colombia y la elección presidencial prevista en Perú— podría favorecer gobiernos menos alineados con China y más cercanos a Washington.
Ese eventual giro tendría efectos directos sobre Venezuela: redefinición de alianzas estratégicas, cambios en el comercio energético y una presión diplomática coordinada para cerrar el ciclo del chavismo.
Incertidumbre total
Con el poder en suspenso, Venezuela entra en horas decisivas. Para los analistas consultados, la definición sobre quién gobierna, si una sucesión institucional, una transición pactada o una imposición externa, no solo marcará el futuro inmediato del país, sino que tendrá un impacto directo en el tablero político de América Latina.
- Informe extra: Nicolás Maduro
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