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Santiago Estrella
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El béisbol, un deporte tan poco popular en casi todo Ecuador -menos en Guayaquil- tuvo en este mes de marzo su propio mundial. Participaron 20 equipos en el denominado Clásico Mundial de Béisbol. Y Venezuela, tras derrotar a Estados Unidos en la final, hizo todos los méritos para ser el campeón mundial de béisbol.
El béisbol es el deporte nacional en Venezuela. Y sus grandes jugadores siempre terminan jugando en la Major League Baseball (MLB) o mejor conocido como “las grandes ligas”.
Sin embargo no le había ido bien en la mayoría de los cinco clásicos mundiales anteriores. En el 2013, incluso, se fue eliminado en primera ronda.
En la edición del 2009, llegó a semifinales; en la del 2023, un error de pitcheo permitió a Estados Unidos remontar el marcador con un ‘grand slam’ (jonrún con las bases llenas), en la octava entrada.
Pero en este 2026, Venezuela enfrentó a los países con mejor béisbol de mundo: República Dominicana, Japón, Italia y Estados Unidos, en la final. Y, salvo con República Dominicana, que disputaron el liderato de su grupo, ganó a todos.
Japón es palabra mayor en el béisbol mundial. Es casi invencible. Es como los All Blacks en rugby: temidos. De hecho, ha ganado tres de los seis clásicos mundiales disputados hasta ahora.
Y ahora tiene a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y que, incluso, podría disputar a Babe Ruth como el mejor de la historia.
Se llama Shohei Ohtani. En una época en que un lanzador (pitcher) no batea, él sí lo hace. Y en los dos campos, lo hace casi a la perfección.
Favoritos contra Venezuela, la novena sudamericana fue muy superior a la de Japón, que iba ganando 5-2 hasta la quinta entrada, cuando despertó la batería venezolana, con Wilyer Abreu, Ronald Acuña jr. T uvo también a pitchers valiosos como Enmanuel de Jesús y Daniel Palencia, para ganar en cuartos de final 8-5.
En seminfinales, Venezuela debió enfrentarse a Italia, un equipo que tenía como técnico a un venezolano de origen italiano: Francisco Cervelli, además de cinco jugadores en la nómina.
Italia llegaba invicto y había dado la sorpresa al derrotar a Estados Unidos. Su bateo era efectivo. En su grupo, que conformaban EE.UU., México y Gran Bretaña, tuvo 32 carreras a favor, y 11 en contra.
Venezuela, sin embargo, llegaba con el impulso de haber derrotado a Japón y solo había perdido con República Dominicana, en el partido que decidía quién ganaba el grupo, para evitar precisamente a Japón.
A República Dominicana le tocó con Estados Unidos, que llegó la final, tras derrotarlo 2-1.
Paradójicamente, Estados Unidos no le da la importancia al Clásico Mundial del deporte que inventó. Hay jugadores que no van. Incluso uno de los mejores bateadores del equipo, Bryce Harper, dijo que le parecía que los Juegos Olímpicos son más importantes.
Al béisbol, Estados Unidos lo llaman “el pasatiempo nacional”, un deporte que se juega mayormente en el verano. Pero este año fue algo especial. Tuvo como capitán a uno de los mejores bateadores Aaron Judge, y otras figuras.
Esta pudo ser quizá la mejor selección que tuvo. El problema de Estados Unidos es que, por asuntos de contratos, de normativas o simple voluntad, muchos de los mejores no se suman.
Pero en el partido de la final, que se jugó en Miami, Estados Unidos empató con un cuadrangular de dos carreras de Harper en la parte baja de la octava entrada.
Parecía que el anfitrión, que perdió la final anterior ante Japón, estaba caminando a la remontada. Pero en la parte alta de la novena, un doblete de Eugenio Suárez, impulsó una carrera que Estados Unidos no pudo remontar.
Así, por primera vez desde que se juegan los Clásicos Mundiales de Béisbol, Venezuela es campeón. Y los venezolanos en su país y en el exterior, celebraron estos minutos de felicidad.
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El camino de Venezuela para ser campeón mundial de béisbol
El béisbol es el deporte nacional en Venezuela. Y sus grandes jugadores siempre terminan jugando en la Major League Baseball (MLB) o mejor conocido como “las grandes ligas”.
Sin embargo no le había ido bien en la mayoría de los cinco clásicos mundiales anteriores. En el 2013, incluso, se fue eliminado en primera ronda.
En la edición del 2009, llegó a semifinales; en la del 2023, un error de pitcheo permitió a Estados Unidos remontar el marcador con un ‘grand slam’ (jonrún con las bases llenas), en la octava entrada.
Pero en este 2026, Venezuela enfrentó a los países con mejor béisbol de mundo: República Dominicana, Japón, Italia y Estados Unidos, en la final. Y, salvo con República Dominicana, que disputaron el liderato de su grupo, ganó a todos.
La victoria contra Japón, la clave venezolana
Japón es palabra mayor en el béisbol mundial. Es casi invencible. Es como los All Blacks en rugby: temidos. De hecho, ha ganado tres de los seis clásicos mundiales disputados hasta ahora.
Y ahora tiene a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y que, incluso, podría disputar a Babe Ruth como el mejor de la historia.
Se llama Shohei Ohtani. En una época en que un lanzador (pitcher) no batea, él sí lo hace. Y en los dos campos, lo hace casi a la perfección.
Favoritos contra Venezuela, la novena sudamericana fue muy superior a la de Japón, que iba ganando 5-2 hasta la quinta entrada, cuando despertó la batería venezolana, con Wilyer Abreu, Ronald Acuña jr. T uvo también a pitchers valiosos como Enmanuel de Jesús y Daniel Palencia, para ganar en cuartos de final 8-5.
De Italia a Estados Unidos
En seminfinales, Venezuela debió enfrentarse a Italia, un equipo que tenía como técnico a un venezolano de origen italiano: Francisco Cervelli, además de cinco jugadores en la nómina.
Italia llegaba invicto y había dado la sorpresa al derrotar a Estados Unidos. Su bateo era efectivo. En su grupo, que conformaban EE.UU., México y Gran Bretaña, tuvo 32 carreras a favor, y 11 en contra.
Venezuela, sin embargo, llegaba con el impulso de haber derrotado a Japón y solo había perdido con República Dominicana, en el partido que decidía quién ganaba el grupo, para evitar precisamente a Japón.
A República Dominicana le tocó con Estados Unidos, que llegó la final, tras derrotarlo 2-1.
La gran final contra EE.UU.
Paradójicamente, Estados Unidos no le da la importancia al Clásico Mundial del deporte que inventó. Hay jugadores que no van. Incluso uno de los mejores bateadores del equipo, Bryce Harper, dijo que le parecía que los Juegos Olímpicos son más importantes.
Al béisbol, Estados Unidos lo llaman “el pasatiempo nacional”, un deporte que se juega mayormente en el verano. Pero este año fue algo especial. Tuvo como capitán a uno de los mejores bateadores Aaron Judge, y otras figuras.
Esta pudo ser quizá la mejor selección que tuvo. El problema de Estados Unidos es que, por asuntos de contratos, de normativas o simple voluntad, muchos de los mejores no se suman.
Pero en el partido de la final, que se jugó en Miami, Estados Unidos empató con un cuadrangular de dos carreras de Harper en la parte baja de la octava entrada.
Parecía que el anfitrión, que perdió la final anterior ante Japón, estaba caminando a la remontada. Pero en la parte alta de la novena, un doblete de Eugenio Suárez, impulsó una carrera que Estados Unidos no pudo remontar.
Así, por primera vez desde que se juegan los Clásicos Mundiales de Béisbol, Venezuela es campeón. Y los venezolanos en su país y en el exterior, celebraron estos minutos de felicidad.
- Enlace externo: Clásico Mundial de Béisbol
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